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El Havana Film Festival New York (HFFNY) cerrará su edición de 2026 este jueves 7 de mayo con la proyección del documental Mi sueño cubano, dirigido por el realizador español Christian Dehugo y dedicado a la trayectoria de Lizt Alfonso Dance Cuba (LADC).
La obra, estrenada en octubre de 2025 en la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci), llega ahora a la urbe estadounidense como parte de un recorrido internacional que ha despertado interés en múltiples festivales.
La presencia de Alfonso en Nueva York marca un hito para la compañía que fundó hace 35 años en La Habana. Aunque será su primera participación en el HFFNY, no debuta en escenarios neoyorquinos: en 2003, LADC se convirtió en la primera agrupación danzaria cubana en bailar toda una temporada en el New Victory Theatre con el espectáculo Fuerza y Compás. Doce años después, en 2015, regresó al mismo coliseo de Broadway con ¡Cuba vibra!.
El documental y su recorrido
Mi sueño cubano (My cuban dream) se centra en la historia de Alfonso y su compañía, mostrando cómo un proyecto artístico se convirtió en plataforma de transformación social y educativa.
La película no solo retrata la disciplina y pasión de la coreógrafa, sino también el impacto de su trabajo en generaciones de jóvenes cubanos que encontraron en la danza un camino de desarrollo personal y profesional.
Tras su estreno en Seminci, el documental inició un periplo por festivales europeos y latinoamericanos, consolidándose como una pieza que combina arte y testimonio social. Su llegada al HFFNY refuerza la misión del festival, fundado en el año 2000, de tender puentes culturales entre Cuba y Estados Unidos.
La mirada de Christian Dehugo
El director Christian Dehugo, conocido por su sensibilidad hacia historias de resiliencia y cultura, encontró en Alfonso un personaje que encarna tenacidad y pasión.
“Ella es tenacidad, resiliencia, dedicación, pasión…”, declaró durante la presentación en Valladolid. Lo que más le atrajo fue la apuesta de Alfonso por la danza fusión, un género que combina ballet y flamenco, y que en los años noventa era visto como una propuesta arriesgada.
Dehugo ha trabajado en documentales que exploran la identidad cultural y la capacidad del arte para generar cambios sociales. Su estilo se caracteriza por un enfoque íntimo, con entrevistas y escenas cotidianas que revelan la humanidad de sus protagonistas.
Entre sus trabajos destacan Nous, la evolución del pensamiento (2019), Maaté, la maman d’Afrique (2022), En cuerpo y alma (2023) y su más reciente largometraje Mi sueño cubano (2025).
En Mi sueño cubano, esa mirada se traduce en un retrato que va más allá del escenario, mostrando la vida de quienes han sido tocados por el proyecto de Alfonso.
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La carrera danzaria de Lizt Alfonso
Lizt Alfonso (La Habana, 1967) inició su camino en la danza a muy temprana edad y, con apenas 24 años, fundó su compañía en la capital. Su propuesta de fusionar ballet clásico con flamenco y danzas populares cubanas rompió esquemas en un contexto donde las tradiciones eran celosamente resguardadas. Esa audacia le permitió abrir un espacio único dentro del panorama cultural de la isla.
A lo largo de tres décadas, LADC ha recorrido escenarios de Europa, Asia y América, llevando espectáculos que combinan rigor técnico con la energía de la música cubana.
Alfonso ha sido reconocida como maestra y coreógrafa, pero también como promotora cultural que ha impulsado proyectos educativos para niños y jóvenes. Su escuela ha formado a miles de estudiantes, muchos de los cuales han continuado carreras profesionales en la danza.
En 2016, la compañía recibió el International Spotlight Award en la Casa Blanca, entregado por la primera dama Michelle Obama, un galardón que subrayó su papel como embajadora cultural de Cuba en el mundo.
Años más tarde, en el concurso Ballet Beyond Borders celebrado en Estados Unidos, obtuvo múltiples medallas: oro por la obra Remembranza, plata por Remembranza II, oro para el Ballet Juvenil con Agobio, oro para el Ballet Infantil con La llave del amor, además de bronces por Flowers y el dueto Seduction.
En el ámbito nacional, la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) le otorgó el Premio Nacional de Coreografía en 2023 por la obra Habana Fénix, y en 2026 reconoció a integrantes de la compañía y su escuela con los premios Omar Valdés y Lorna Burdsall, destinados a figuras destacadas de la danza y el teatro.
A estos galardones se suma la inclusión de Lizt Alfonso en la lista de 100 Mujeres de la BBC en 2018, un reconocimiento personal que reafirma su influencia global.
El documental de Dehugo subraya cómo el “sueño cubano” de Alfonso trascendió lo artístico para convertirse en motor de inclusión social. Programas comunitarios, talleres y proyectos educativos han permitido que la danza sea una herramienta de transformación en barrios de La Habana y más allá.
Esa dimensión social es uno de los aspectos que más llamó la atención de Dehugo y que se refleja en la narrativa del filme. La obra también destaca la capacidad de Alfonso para mantener viva la tradición cultural cubana mientras la proyecta hacia el mundo.
Su estilo fusiona raíces locales con influencias internacionales, creando un lenguaje propio que ha sido celebrado en escenarios tan diversos como Shanghái, Madrid o Nueva York.
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Conversatorios y actividades paralelas
Durante el HFFNY, Alfonso y Dehugo participarán en conversatorios con el público, donde compartirán experiencias sobre la realización del documental y el impacto de la danza en la sociedad cubana. Estos espacios buscan generar diálogo sobre la relación entre arte y comunidad, un tema central en la obra de ambos.
La clausura del festival con Mi sueño cubano simboliza la unión de dos tradiciones: la cinematográfica y la danzaria. Para Alfonso, representa la oportunidad de mostrar cómo un sueño personal se convirtió en legado colectivo, en tanto para Dehugo, es la confirmación de que el arte puede narrar historias universales desde contextos locales.
El Havana Film Festival New York ha sido, desde su fundación en el año 2000 , un espacio para el intercambio cultural entre Cuba y Estados Unidos. La inclusión de Mi sueño cubano en su programación reafirma esa vocación y ofrece al público neoyorquino una mirada íntima a la danza cubana contemporánea. La clausura con este documental no solo celebra la trayectoria de Alfonso, sino también la capacidad del cine para tender puentes y generar comprensión mutua.













