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El trigésimo Festival Internacional de Danza en Paisajes Urbanos “Habana Vieja: Ciudad en Movimiento” concluye este domingo tras tres jornadas en las que plazas, calles y comunidades de la capital cubana se transformaron en escenarios abiertos para compañías nacionales y extranjeras, reafirmando su papel como uno de los encuentros más tradicionales de las artes escénicas en la isla.

La edición número 30 abrió el jueves 23 de abril en el Convento de Belén con la presentación del Grupo de Danza Regional Anáhuac de México. El viernes 24, talleres de expresión corporal para adultos mayores, danza contemporánea, folklore mexicano, danzón y ritmos de antecedente yoruba se desarrollaron en Habana Espacios Creativos, mientras la sede de Danza Teatro Retazos ofreció clases abiertas y la coreografía Juegos de Miguel Azcue.
Ese mismo día, el Centro de la Danza acogió a la compañía Raíces Profundas y la jornada concluyó con un taller de tango a cargo de Amy Bermúdez en El Ojo del Ciclón.

El sábado 25, la Plaza Vieja del Centro Histórico habanero se convirtió en escenario de presentaciones de agrupaciones como Cuban Soho, Romerías, Akokán, La Colmenita y la comparsa tradicional Los Dandys de Belén. También se impartieron talleres de flamenco, sevillanas y danzas de antecedente franco-haitiano y bantú, además de un concierto de Gerardo Alfonso en el Museo Nacional de Bellas Artes.
Este domingo 26, último día del festival, las actuaciones se extendieron a la Plaza Vieja, una milonga al aire libre en el Paseo del Prado y presentaciones en la Plaza de la Libertad de Matanzas, con compañías como Danza Espiral y Novadanza.

La danza como herramienta de transformación social
El enfoque curatorial de este año se apartó de la idea de un evento centralizado. En su lugar, barrios, parques y plazas se convirtieron en escenarios vivos, donde la ciudadanía participó directamente. La Agencia Vasca de Cooperación para el Desarrollo respaldó la iniciativa, que busca promover el disfrute del patrimonio habanero mediante la danza.
La propuesta reafirmó que no se trataba solo de asistir a un festival, sino de habitarlo desde cada comunidad. Esa declaración de principios se materializó en talleres abiertos, comparsas tradicionales y presentaciones que integraron a niños, adultos mayores y artistas profesionales en un mismo espacio.

Treinta años de historia y resistencia cultural
Desde su primera edición en 1996, el Festival Internacional de Danza en Paisajes Urbanos ha sido organizado por Danza Teatro Retazos y la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, con apoyo del Centro de Teatro de La Habana.
Su propósito ha sido promover la danza como herramienta de transformación social y elevar el acervo cultural de la ciudad, utilizando calles, casas, plazas y rincones patrimoniales como escenarios.
A lo largo de tres décadas, el encuentro ha reunido a artistas de Cuba y del extranjero, consolidándose como espacio de intercambio y formación. Talleres, conferencias, muestras de videoarte y actividades colaterales han acompañado las presentaciones, abriendo oportunidades para nuevos talentos y el desarrollo profesional.

El festival ha sobrevivido a dificultades económicas y logísticas, pero ha mantenido una respuesta masiva del público. En esta edición, pese a los retos, las comunidades se activaron como protagonistas y la asistencia fue notable, confirmando la vigencia de un proyecto que apuesta por descentralizar la cultura y llevar el arte al pulso real de la ciudad.
Treinta años después de su fundación, “Habana Vieja: Ciudad en Movimiento” se mantiene como el festival de danza en paisajes urbanos más tradicional de Cuba y uno de los más reconocidos en América Latina, con un legado que combina memoria patrimonial y experimentación artística.

Isabel Bustos, el alma del festival
“Empezó siendo un pequeño festival que organicé con mis alumnos, éramos cinco o siete, y paseábamos de un lugar a otro: de un museo al parque, y de allí a una plaza. La idea era que entre los pocos que habíamos lo hiciéramos todo: uno ponía la música y la preparaba para el siguiente que venía, y así asumíamos todos los roles de un espectáculo”, afirmó cierta vez la coreógrafa Isabel Bustos, fundadora del evento y de la compañía Danza Teatro Retazos en una entrevista en 2017 con el portal La Jiribilla.

“Realizar este Festival fue muy difícil al principio. A los directivos de los museos les daba pánico que bailáramos allí por miedo a que se rompiera un objeto. Era un temor lógico. Había que educar entonces a cada participante, hasta que Eusebio Leal me apoyó….El evento tiene un carácter popular, abierto, masivo; es un espacio para el intercambio entre bailarines, coreógrafos, diseñar proyectos comunes; es un encuentro de enriquecimiento espiritual, profesional”, aseguró Bustos (Santiago de Chile, 1948) y radicada en la isla desde 1963, donde recibió el Premio Nacional de Danza en 2012.













