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La Unión Europea (UE) aportará 2,85 millones de euros (3,33 millones de dólares) al Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas (WFP) para reforzar la asistencia de 815 mil cubanos aún afectados por los daños que dejó el huracán Melissa en el oriente de Cuba.
La contribución de la UE será canalizada a través de la Dirección General de Protección Civil y Operaciones de Ayuda Humanitaria Europeas (DG ECHO) mediante el Plan de Implementación Humanitaria 2026.
Se destinará a sostener la asistencia alimentaria y fortalecer “capacidades logísticas esenciales”, según refirió este lunes el portal Cubadebate.
Esta nueva asistencia estará destinada a las zonas más afectadas por el azote del huracán Melissa a finales de octubre pasado en las provincias orientales de Granma, Holguín, Santiago de Cuba, Guantánamo y Las Tunas.
Los damnificados recibirán un módulo de alimentos (arroz, granos y aceite vegetal) por persona, con prioridad para niños y niñas menores de 5 años, mujeres embarazadas y personas mayores de 65 años.
La asistencia también estará destinada a fortalecer los centros de elaboración y los almacenes de alimentos, así como las capacidades logísticas de respuesta ante emergencias.
Ello se realizará mediante el apoyo a la contratación de servicios de transporte y la adquisición de combustible, considerado un “factor decisivo” para que la asistencia humanitaria “llegue a tiempo”.
Seis meses después del huracán Melissa, la crisis energética en Cuba frena la recuperación
Apoyo en medio de la crisis
La publicación señala que la contribución europea llega en un contexto económico especialmente complejo para Cuba, agravado en el oriente del país por una sucesión de eventos como huracanes, sequías prolongadas, inundaciones y actividad sísmica reciente.
A ello se suma la crisis energética que padece el país caribeño por el deterioro de las centrales eléctricas y la escasez de combustibles, agravada por el cerco petrolero aplicado por el Gobierno de Estados Unidos desde enero último.
El huracán Melissa cruzó a finales del pasado octubre la zona este de la isla con categoría 3 (de 5) en la escala Saffir-Simpson con vientos de 200 kilómetros por hora y precipitaciones de hasta 400 milímetros en algunos puntos del país.
De acuerdo con las evaluaciones del Gobierno cubano, su impacto no dejó víctimas mortales, pero sí cuantiosos daños materiales a más de 116 mil viviendas, también 600 infraestructuras médicas estatales y más de 2000 centros educativos.
El huracán dañó, además, unas 100 mil hectáreas de cultivos e infraestructuras de transporte, telecomunicaciones, electricidad y abasto de agua.












