El escritor Leonardo Padura, Premio Princesa de Asturias de las Letras y Premio Nacional de Literatura de Cuba, alertó que la prolongación de la crisis en la isla, agravada por el bloqueo energético de Estados Unidos, se traduce en un sufrimiento creciente para la población.
“No sé cuánto tiempo puede durar esta situación, pero sí sé los efectos: el sufrimiento de la gente”, afirmó durante una entrevista con la CNN a propósito de la presentación de su novela Morir en la arena (Tusquets Editores, 2025) en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires (FILBA), en Argentina.
“Yo quería escribir de ese destino lamentable, doloroso de una generación en Cuba, mi generación que llega a la edad de la jubilación, 60 y tantos, 70 años y encuentra que son más vulnerables que nunca, incluso dirías que son pobres con una unas jubilaciones que no les alcanzan para vivir”, dijo a la periodista Cecilia Domínguez.
Una generación vulnerable y un país en penumbras
Padura (Mantilla, La Habana, 1955), explicó que su obra busca reflejar una precariedad jubilatoria y social a la que se suman los apagones de hasta 16 horas o más, la falta de agua corriente y la escasez de medicamentos para enfermedades crónicas.
“Si un hipertenso o un diabético no encuentra sus medicinas, eso genera sufrimiento. No hay otra manera de expresarlo”, señaló el autor de la saga policíaca del detective Mario Conde.
Sobre la situación actual de la isla, relató que en ocasiones debe incluso llevar alimentos básicos desde el extranjero para su madre de 98 años, como pan industrial para el desayuno. “La realidad en Cuba no toca la puerta. Abre y entra”, resumió.
El novelista, distinguido además con la Orden de las Artes y las Letras de Francia y doctorados honoris causa en varias universidades extranjeras, reconoció que Cuba necesita cambios, pero subrayó que deben surgir de los propios cubanos.
Al referirse a las declaraciones del presidente Donald Trump, quien sugirió que Cuba podría ser “la próxima” tras Venezuela, Padura calificó ese lenguaje como “de manual de conquistador del siglo XVI”. Aunque admitió que existe un diálogo entre Washington y La Habana, expresó dudas sobre la posibilidad de acuerdos reales debido a las posiciones extremas de ambas partes.
El oficio de escribir
Sobre su oficio, el también periodista y narrador de relatos sostuvo que su literatura está guiada por límites éticos muy definidos.
“Yo creo que puedo tener un personaje xenófobo, racista u homófobo, pero no puedo hacer una literatura con un carácter xenófobo, homófobo, racista”, afirmó, subrayando que su autocensura responde a principios morales y no a presiones externas.
El autor de El hombre que amaba a los perros, una monumental novela que destila la vida de Ramón Mercader, el asesino del revolucionario ruso León Trostky, rechazó la propaganda como forma de escritura, y recordó su reacción contra la literatura oficialista de los años 70 en Cuba.
“Creo que reflejando la vida de la sociedad, a partir de ahí están las lecturas políticas”, señaló.
El precio de la palabra
Padura reconoció que el ejercicio de la palabra le ha traído beneficios y costos. “Sí, tengo la posibilidad de la palabra. Ahora no puedo dejar de usarla y por eso escribo del mundo que veo con los problemas y degradaciones que le veo”, dijo.
Entre los beneficios, mencionó su colaboración con medios internacionales como El País, Le Monde Diplomatique y Time. Pero también admitió el precio en su propio país.
“En Cuba prácticamente no existo públicamente. No me entrevista una televisión, no salgo en un periódico. Ese es un precio que tengo que pagar”, lamentó.
Padura, quien de Argentina continúa un periplo sudamericano visitando Chile y Perú, concluyó la entrevista con una visión de futuro: “La Cuba del mañana será mejor cuando un médico cubano pueda vivir dignamente de su salario”.
Para él, ese ejemplo resume la aspiración de una sociedad más justa y viable, pese a las dificultades que impone el contexto internacional, las fallas y agotamiento internos y las sanciones de Washington.











