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El Aeropuerto Internacional Juan Gualberto Gómez de Varadero abrió este miércoles una licitación para arrendar espacios de almacenamiento de combustible en cuatro tanques de su base aeroportuaria.
Se trata de dos depósitos de 50 metros cúbicos, con 85 metros cuadrados cada uno, y dos de 35 metros cúbicos, con 22,90 metros cuadrados cada uno, de acuerdo con el anuncio publicado en Facebook.
El precio fijado por la UEB es de 1224 pesos cubanos mensuales por metro cuadrado, aplicado a un área total de 215,80 metros cuadrados, lo que arroja un canon mensual de 264 139,20 pesos para quien resulte adjudicado.
El trámite
El proceso tiene un plazo de 15 días naturales desde su publicación. Los interesados deberán entregar sus ofertas en sobres sellados en el Departamento Comercial de la UEB Aeropuerto Varadero antes del 10 de julio de 2026, con una carta de solicitud, los documentos constitutivos que respalden la identidad del interesado, un certificado de no adeudo emitido por la Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT), el nombre y presupuesto del proyecto, y una descripción detallada de las actividades previstas junto con el proyecto de obra.
La apertura de los sobres está prevista para el 14 de julio a las 9:30 de la mañana, en la sede de la UEB, ante la notaria pública Yaneisy Ruiz Morales, indica el comunicado.
Entre las condiciones del contrato, el arrendador se compromete a garantizar al adjudicatario el uso pacífico del espacio durante la vigencia del acuerdo y a responder por los vicios o defectos ocultos que impidan su utilización, además de asumir las reparaciones mayores.
El arrendatario, por su parte, deberá pagar el canon en los plazos pactados —dentro de los 30 días posteriores a la entrega de la factura—, usar el espacio según lo convenido, hacerse cargo de las reparaciones menores y responder por los daños o pérdidas del contenido de los bienes arrendados, salvo que demuestre que no fueron ocasionados por su responsabilidad.
Además, la licitación prohíbe expresamente la cesión o el subarriendo del espacio, exige que toda actividad se realice con bienes de procedencia lícita y que el personal del adjudicatario esté acreditado ante las autoridades aeroportuarias, en cumplimiento de los protocolos de seguridad del aeropuerto.
El contrato también contempla una cláusula de continuidad operativa: el arrendador no podrá interrumpir el arrendamiento alegando necesidad propia del bien, salvo pacto en contrario, ya que el uso del espacio está supeditado al reinicio de las operaciones aeroportuarias, una referencia que sitúa la licitación en el contexto de la reactivación gradual de la actividad aérea en la terminal de Varadero.











