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El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, reiteró que la isla no representa una amenaza para la seguridad nacional de EE. UU. y advirtió que un eventual ataque militar estadounidense tendría graves consecuencias para ambas naciones y para la estabilidad regional.
Durante una entrevista concedida a CNN en La Habana, el canciller afirmó que es el comportamiento de Washington el que constituye un riesgo para la paz internacional y sostuvo que Cuba respondería en legítima defensa ante cualquier agresión.
“Cuba no puede ser una amenaza a la seguridad nacional de los Estados Unidos, todos lo saben”, afirmó Rodríguez.
“Lo que sí es una amenaza a la paz, a la estabilidad, la seguridad regional e incluso internacional es la conducta del Gobierno de los Estados Unidos”, añadió.
El jefe de la diplomacia cubana subrayó que, de producirse una intervención militar, “será un baño de sangre”, en el que morirían miles de cubanos y también ciudadanos estadounidenses enviados a una guerra que, a su juicio, “no tendría ningún sentido”.
Cuba denuncia el “cerco energético” de EEUU
Rodríguez volvió a cuestionar las medidas adoptadas por la administración del presidente estadounidense Donald Trump, particularmente la decisión de imponer aranceles a los países que suministren petróleo a Cuba.
Según explicó, esta política ha provocado que algunos países, entre ellos México, suspendan los envíos de combustible hacia la isla, agravando las dificultades energéticas.
El canciller calificó estas acciones como el cerco energético que representa un castigo colectivo para la población cubana al generar mayores problemas de abastecimiento.
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Rechaza acusaciones de Washington
Durante la entrevista, Rodríguez Parrilla también rechazó las acusaciones del Gobierno estadounidense que sostienen que Cuba representa una amenaza para la seguridad de EE. UU. por supuestamente permitir operaciones de grupos considerados terroristas en su territorio.
El ministro reiteró que esas afirmaciones carecen de fundamento y defendió que Cuba mantiene una política exterior basada en el respeto al derecho internacional.
Asimismo, recordó que, tras la captura del expresidente venezolano Nicolás Maduro por parte de EE. UU. el pasado 3 de enero, Washington ha incrementado la presión sobre La Habana mediante nuevas sanciones económicas, restricciones al suministro de petróleo y medidas dirigidas contra altos funcionarios cubanos.
Entre esas acciones mencionó las sanciones impuestas al presidente Miguel Díaz-Canel y la acusación presentada contra el expresidente Raúl Castro, a quien EE. UU. responsabiliza por el derribo de dos aeronaves de la organización Hermanos al Rescate en 1996, acusación que el Gobierno cubano rechaza.
Ofrecí entrevista al periodista de @CNNEE @jclopezcnn.
Abordé la situación actual en #Cuba, provocada por las medidas de recrudecimiento extremo del bloqueo, el cerco energético y las sanciones secundarias impuestas por el gobierno de EEUU.
Comenté sobre la sesión de la… pic.twitter.com/ddJa6mYxld
— Bruno Rodríguez P (@BrunoRguezP) July 1, 2026
La Casa Blanca responde
Tras las declaraciones del canciller cubano, CNN consultó a la Casa Blanca y al Departamento de Estado para conocer su posición.
En un comunicado enviado posteriormente al medio, un funcionario de la Casa Blanca afirmó que “Cuba es un país fracasado que ha sido mal gobernado durante muchos años”.
Asimismo, aseguró que EE. UU. está dispuesto a “abrir un nuevo capítulo” en las relaciones bilaterales con la isla.
El funcionario añadió que, según la posición de Washington, quienes impiden un mejor futuro para Cuba son sus actuales dirigentes.
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Cuba sigue defendiendo el diálogo
Rodríguez también fue consultado sobre las recientes declaraciones del presidente Donald Trump, quien ha manifestado en varias ocasiones que desea impulsar cambios políticos en Cuba.
Trump afirmó meses atrás que “Cuba es la siguiente”, después de referirse a las operaciones militares estadounidenses en Venezuela e Irán.
El canciller señaló que La Habana no toma a la ligera ese tipo de pronunciamientos, aunque insistió en que el Gobierno cubano mantiene abiertos los canales de diálogo con EE. UU.
“Cualquier amenaza hay que tomársela en serio y por eso nosotros nos preparamos para defender nuestra independencia y nuestra soberanía en caso de una agresión, pero siempre actuaremos únicamente en legítima defensa”, afirmó.
Rodríguez agregó que, paralelamente, Cuba continuará impulsando las transformaciones económicas anunciadas por el Gobierno para enfrentar el complejo escenario internacional y las consecuencias del recrudecimiento del bloqueo y de las restricciones al suministro de combustible.













