Días atrás se viralizó en las redes la llegada de una nueva patana turca a Cuba, en momentos en que la isla sufre una agudización de la crisis energética. La noticia generó expectativas, interrogantes y hasta burlas que las autoridades se encargaron de rebajar.
Este miércoles, la Unión Eléctrica (UNE) confirmó que la patana recién llegada no se integraría a la precaria infraestructura de generación, al tiempo que pronosticó un nuevo récord de afectación que finalmente no llegó a cumplirse.
En respuesta a los rumores que el tema de la patana había suscitado, la UNE dejó claro que la central flotante estaba solo de paso para recibir un mantenimiento en La Habana.
La patana, aseguró en sus perfiles oficiales, “no se destinará a la generación del Sistema Electroenergético Nacional”. “Viene desde República Dominicana y su único propósito es recibir mantenimiento en el puerto de Asticar”, añadió.
De esta forma, la entidad puso fin a las especulaciones que aseguraban que la nueva embarcación se sumaría a las dos aún presentes en la isla —ambas en La Habana—, las que llevan meses sin generar debido a la falta de combustible agudizada por el bloqueo petrolero de Estados Unidos.
No hubo récord, pero…
A la par, también este miércoles la UNE previó que la máxima afectación eléctrica llegaría hasta los 2380 MW en el horario pico. De cumplirse, ello hubiera representado una nueva marca negativa, una más en pleno verano en la isla.
Sin embargo, finalmente ello no ocurrió. Al menos, de acuerdo con los registros oficiales.
Según el parte de este jueves, ayer el déficit llegó “solamente” hasta los 2165 MW en horas de la noche, más de 200 MW por debajo de lo estimado inicialmente y casi tanto menos que los 2341 MW marcados el pasado 8 de julio, que se mantienen hasta ahora como el récord de afectación.
No obstante, la entidad reconoció que el impacto de esta cifra “menor” se sintió en todas las provincias del país y que las afectaciones por déficit de capacidad se extendieron durante las 24 horas y se mantuvieron también a lo largo de la más reciente madrugada.
Para hoy, el pronóstico tampoco es alentador. Aunque en principio la afectación máxima no debe sobrepasar los 2300 MW, la UNE la estima cerca de esa barrera en el horario pico (2280 MW), cuando la disponibilidad apenas llegará a 1000 MW.
En la jornada no está prevista la incorporación de ninguna de las unidades desconectadas por roturas o mantenimientos —ocho en total, incluyendo la termoeléctrica Antonio Guiteras—, ni tampoco la recuperación de los más de 1000 MW indisponibles por falta de combustible.
Con ello, el escenario energético se mantiene sumamente frágil, por lo que una nueva avería pudiera elevar todavía más el déficit previsto y aumentar el ya funesto impacto de los apagones para los cubanos.












