Salir de Cuba le ha costado a Meliá alrededor del 95 % de sus beneficios en el primer semestre del año. Así lo reportó la propia compañía, que consideró su provisión como “conservadora”.
El grupo hotelero español, que una semana atrás dejó de operar completamente en el país caribeño como resultado de las recientes sanciones de EE.UU., restó 79,4 millones de euros —más de 92 millones de dólares— a sus beneficios en los primeros seis meses de 2026 para amortiguar el impacto de su salida de la isla.
Meliá, que se mantuvo por más de tres décadas en Cuba y llegó a contar con una treintena de hoteles en el país caribeño, informó que el resultado neto de sus beneficios en el período ascendió a 83,4 millones de euros.
Sin embargo, esa cifra se redujo a solo 4,1 millones como resultado de la provisión extraordinaria asociada a su partida de territorio cubano, según detalló a la Comisión Nacional del Mercado de Valores.
Ello representa una caída de 95,36 % con respecto a igual período de 2025, refiere un reporte de la agencia EFE. Además, el recorte hecho por la compañía asciende al 95,2 % de sus beneficios previos en el semestre.
Hasta el momento no ha trascendido el impacto financiero para otras cadenas, como Iberostar, Barceló y Blue Diamond, que también abandonaron la isla en las últimas semanas.
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Provisión “conservadora”
En su informe, Meliá reconoció que la cantidad de su provisión era “conservadora” y que la recuperación de su salida de la isla era “difícilmente predecible”.
“La opción de provisionar de forma conservadora la totalidad de saldos y activos de Cuba cuya recuperación resulta hoy difícilmente predecible tiene un impacto relevante en las cuentas del ejercicio, pero contribuye a reforzar la solidez, transparencia y credibilidad del balance del grupo”, recalcó la cadena hotelera, citada por la agencia española.
La salida total de Meliá de Cuba, donde operaba a través de su filial Ilha Bela, tuvo lugar tras las crecientes presiones y medidas de la Administración Trump contra la isla y las empresas extranjeras con vínculos con las entidades cubanas sancionadas por Washington.
Su partida, aseguró la empresa, también es consecuencia de las “notables dificultades de carácter operativo, legal, económico y financiero que, persistentemente, han venido y vienen afectando” a Cuba, tras el bloqueo petrolero decretado por el presidente de EE.UU., Donald Trump, que imposibilitan “de hecho y de derecho” una “mínima estabilidad operativa”.
El cese operativo en Cuba se extiende al uso de marcas autorizadas, a la actividad receptiva de turistas y a la cadena de suministro local vinculada al abastecimiento de los establecimientos, precisó Meliá, que dijo trabajar en una transición ordenada para que la salida tuviese el menor impacto posible en colaboradores, proveedores y clientes.












