El cubano Yoel Despaigne fue uno de los exjugadores exaltados el pasado sábado al Salón de la Fama del Voleibol Internacional (IVHF, por sus siglas en inglés), pero no pudo estar presente en la ceremonia celebrada en la ciudad de Holyoke, Massachusetts, pues le fue negado el visado necesario para viajar a Estados Unidos.
En declaraciones a la agencia Prensa Latina (PL) el santiaguero, que reside desde hace varios años en Italia, lamentó la decisión del consulado estadounidense en Roma de no aprobar el permiso solicitado para trasladarse junto a su esposa a la urbe donde nació el voleibol hace 129 años, y que acoge el recinto de los inmortales de este deporte.
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A pesar del inconveniente, Despaigne calificó como “un honor y orgullo” su exaltación, anunciada oficialmente el pasado mes de mayo, tras recibir el respaldo de los aficionados y expertos que valoraron su extraordinaria trayectoria.
El brillante atacante recordó que, después de años de sacrificios y competencias internacionales, alcanzó un reconocimiento que lo incorpora a la historia de esa disciplina.
A su vez, reconoció que se sintió “muy triste y decepcionado” al conocer la postura del gobierno estadounidense, del que esperó una respuesta favorable hasta el último momento.
“Estuve siempre entre los atletas que representaban a su país, que representaban su bandera y su deporte; y con orgullo y con honor hice siempre mi trabajo”, agregó, citado por el medio.
Despaigne explicó que las autoridades consulares alegaron a través de un correo electrónico que ni él ni su esposa cumplían los requisitos para obtener los visados.
Asimismo, señaló que los organizadores de la ceremonia hicieron gestiones para que les fueran otorgadas las visas, al punto de remitir una carta que no fue tenida en cuenta durante el trámite.
Ante la negativa, los responsables del Salón de la Fama le ofrecieron la posibilidad de recibir el merecido homenaje junto a quienes resulten exaltados como parte de la Clase 2027.
Entre el fuego cruzado
“Ellos no tienen que ver nada, son cuestiones del consulado de Estados Unidos, de la política, que no dieron el permiso”, manifestó Despaiogne para dejar claro su criterio sobre la responsabilidad de lo sucedido.
Al referirse al contratiempo, el exatleta defendió la separación entre el deporte y las diferencias políticas, y cuestionó la capacidad que tienen las sanciones y medidas adoptadas por la Casa Blanca para obstaculizar la participación de sus deportistas en acontecimientos internacionales.
“Yo nunca he estado de acuerdo con que el deporte tenga que mezclarse con la política. El deporte es una cosa internacional para confrontarse un atleta con otro”, subrayó.
Según la publicación, Despaigne rechazó el bloqueo económico impuesto por Estados Unidos contra Cuba. “Yo represento a Cuba, yo represento a mi familia, yo represento el honor del pueblo cubano en el deporte”, afirmó, al reclamar el fin de unas medidas que, a su juicio, afectan las posibilidades de la isla.
Emotivo mensaje
Ante la negativa del visado para viajar a Estados Unidos, Despaigne envió a los responsables del Salón de la Fama un mensaje en video que fue transmitido durante la ceremonia.
“Si la gente todavía recuerda, significa que dejé huellas” expuso el cubano en forma de agradecimiento de quienes le respaldaron para acceder a este reconocimiento.
Además, repasó partes trascendentales de su carrera como voleibolista, que comenzó a la edad de 12, cuando fue elegido para ingresar a la EIDE de su natal Santiago de Cuba.
“Mi pasión por el voleibol se encendió al ver el Campeonato Mundial de 1978 por televisión, donde Cuba quedó tercera. Vi a jugadores como Ernesto Martínez, Raúl Vilches y Alfredo Figueredo, a quienes quería emular”, rememoró.
Contó también cómo se sobrepuso a algunos contratiempos durante sus inicios en la selección nacional, hasta que se convirtió en titular, capitán del equipo y mejor jugador del planeta en 1990, gracias a su esfuerzo y perseverancia.
“Todo esto fue posible gracias al apoyo de mi familia, de mis compañeros, especialmente Raúl Diago, el colocador que tanto confiaba en mí, y de Idalberto Valdés y Lázaro Beltrán, y de los entrenadores, en especial Orlando Samuels”, reconoció.
En otra parte mencionó que tomó como inspiración a otros jugadores como los estadounidenses Karch Kiraly y Steve Timmons, junto al italiano Andrea Zorzi, «mi eterno rival y ahora un gran amigo».
“Siempre hay que creer en las propias capacidades, incluso en los momentos más difíciles. Esto es lo que le sucedió a mi selección nacional: un país pequeño y pobre como Cuba se encontró en la cima del voleibol mundial porque un grupo de atletas y entrenadores, con el apoyo de todo el país, deseaban fervientemente dejar su huella entre los grandes de este deporte. Este es precisamente el mensaje que quisiera transmitir a las nuevas generaciones”, sentenció.
Merecida exaltación
La nueva promoción al IVHF pasará a la historia como la primera que incluyó a un jugador de la selección nacional masculina cubana entre los exaltados.
Con la decisión se reconoció, junto al resto de los miembros de la Clase 2026, la contribución de Despaigne como un ícono mundial de este deporte, así como su excelencia tanto dentro como fuera de la cancha.
Como parte de la selección nacional de la isla, el santiaguero tuvo experiencia en dos ediciones olímpicas y su aporte fue fundamental para la conquista del cetro de la Copa Mundial de 1989 y el subtítulo del Campeonato Mundial de 1990.
Su candidatura se sostuvo en el despliegue durante sus más de 350 partidos internacionales y en el talento que le llevó a convertirse en un símbolo del potente estilo de juego cubano.
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El IVHF fue fundado en 1987 y desde entonces ha tenido como propósito honrar a las leyendas del juego, reconocer a quienes han realizado grandes aportes a su desarrollo y preservar su historia.
Hasta 2025 se habían incorporado al recinto 185 jugadores, entrenadores, árbitros y dirigentes de 27 países de todo el mundo, según el sitio web de la institución.
Actualmente, es Estados Unidos el país más representado con 69 exaltados, y le siguen Brasil (23), Rusia (17), Japón e Italia, estos últimos con nueve.
Entre sus miembros se encuentran actualmente siete jugadoras cubanas, la mayoría miembros de las icónicas Morenas del Caribe. El primer ingreso lo mereció Regla Torres (2001), y considerada como la mejor voleibolista del siglo XX.
Tres años después tocó el turno a la no menos legendaria Mireya Luis, y en 2005 fue incluido el mítico entrenador Eugenio George.
A ellos les siguieron Magalys Carvajal (2011), Mirka Francia (2019), Taimarys Agüero (2021), Yumilka Ruiz (2023) y Regla Bell (2024), todas con una carrera brillante sobre la cancha.












