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La Asamblea General de Naciones Unidas celebró este martes, a solicitud de Cuba, un debate sobre la “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos contra Cuba”, en una sesión inusualmente tensa que incluyó un enfrentamiento directo entre el canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, y el embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz.
Estados Unidos intentó sin éxito impedir la celebración del debate, incluido en el tema 38 de la agenda de la Asamblea. La propuesta cubana fue respaldada por 136 Estados miembros, con nueve votos en contra —entre ellos los de EE.UU., Argentina e Israel— y 30 abstenciones.
“Pregúntense: ¿qué estamos haciendo exactamente aquí? ¿Esta reunión liberará a los presos políticos de Cuba?”, cuestionó antes de la votación el representante estadounidense para la Gestión y Reforma de la ONU, Jeff Bartos, quien calificó la sesión de pérdida de tiempo y recursos.
“Es usted un mentiroso”
El momento más áspero de la jornada llegó durante la intervención de Waltz. Rodríguez pidió la palabra a la presidencia de la Asamblea y, al obtenerla, espetó al diplomático estadounidense: “Esto es la Asamblea General de Naciones Unidas, no un campamento de ‘boinas verdes’. Es usted un mentiroso”, según reportó la agencia EFE.
Waltz respondió recordando que este mes se cumple el quinto aniversario de las protestas del 11 de julio de 2021, “cuando miles de cubanos se lanzaron a las calles para pedir su libertad”, y mostró ante el plenario fotografías de artistas y opositores encarcelados, entre ellos Luis Manuel Otero Alcántara. “No son violentos, lo que hacen es escribir poesía y canciones, y por eso el régimen intenta acabar con ellos metiéndoles en la cárcel”, afirmó.
“Desde hace 67 años, el régimen se ha enriquecido abusando de su pueblo, asfixiando a la empresa privada, penalizando la disidencia con una economía comunista”, aseguró el embajador.
El embajador sostuvo además que los apagones “no son nada nuevo” en la isla y que “siempre parece que hay luz y electricidad para el régimen”. El canciller cubano volvió a pedir la palabra para denunciar que el estadounidense se dirigía “de manera ofensiva contra mi país” y urgió a la presidencia a “llamarle al decoro”.

La denuncia cubana: “Un cerco equivalente a un bloqueo naval”
En su intervención, Rodríguez aseguró que Estados Unidos libra contra Cuba una “guerra multidimensional” que “se ha vuelto más cruenta en los últimos siete meses”, con la suma de un cerco energético que calificó de equivalente a “un bloqueo naval, que es un acto de guerra”. Denunció también el hostigamiento de buques militares estadounidenses cerca de las costas cubanas y las reiteradas amenazas de intervención militar.
Según las cifras presentadas por el canciller, los daños del bloqueo entre el 1 de marzo de 2025 y el 28 de febrero de 2026 ascendieron a 8083 millones de dólares, un 7 % más que en el período anterior, con un impacto acumulado que supera los 178 mil millones de dólares.
Desde La Habana, el presidente Miguel Díaz-Canel agradeció a las 136 naciones que votaron a favor del debate: “Cada voto muestra sentido de justicia y valentía, al sobreponerse a fuertes presiones desde días previos”, escribió en redes sociales, donde tachó de “cínico” y “desvergonzado” el discurso estadounidense. El mandatario recordó que la isla amaneció este martes “bajo el rigor de otra jornada sin energía eléctrica en gran parte de su territorio” y habló de un “bloqueo energético”.
Las posiciones internacionales
La Unión Europea criticó el bloqueo estadounidense, al que atribuyó un “efecto humanitario negativo” sobre el pueblo cubano y sobre los intereses económicos europeos, y señaló que “viola normas de comercio internacional”. Pero el jefe de la delegación comunitaria ante la ONU, Stavros Lambrinidis, también lamentó la posición cubana sobre “la guerra ilegal de Rusia contra Ucrania” y urgió a La Habana a impedir que sus ciudadanos se sumen a las fuerzas militares rusas. “Hay decisiones soberanas importantes que ya no pueden aplazarse más”, advirtió.
Colombia reiteró su rechazo “categórico” al bloqueo y expresó “plena solidaridad” con el pueblo cubano frente al recrudecimiento de las medidas coercitivas unilaterales. Haití, en nombre de los Estados caribeños, defendió una región “libre de guerras y conflictos”.
Por su parte, China recordó que en octubre pasado la Asamblea aprobó, por trigésimo tercer año consecutivo y con 165 votos a favor, la resolución que reclama el fin del bloqueo, mientras Nicaragua calificó la política estadounidense de “anacrónica, ilegítima, cruel e inhumana”. Las resoluciones de la Asamblea General sobre este tema, que se debaten anualmente a petición de Cuba, no tienen carácter vinculante.
Una población al límite: los costos del bloqueo petrolero
El debate en Nueva York se celebró con la mayor parte de Cuba a oscuras. Al mediodía del lunes, el Sistema Electroenergético Nacional sufrió una nueva caída general, la tercera en lo que va de 2026 y la octava en casi 24 meses, que dejó sin servicio a más de nueve millones de personas. Más de un día después, la recuperación avanzaba con lentitud: en La Habana apenas se había restablecido el suministro a poco más del 5 % de los clientes, según datos de la Unión Eléctrica.
El colapso llegó tras semanas de récords negativos de afectación, con hasta un 71 % del país desconectado simultáneamente en el horario pico y con once de las 16 unidades térmicas del país fuera de servicio por averías o mantenimientos.
La generación distribuida —motores de diésel y fueloil responsables de cerca del 40 % del mix energético— permanece paralizada desde enero por la falta de combustible, agravada por el cerco petrolero estadounidense.
Cuba necesita algo más de 100 mil barriles de petróleo diarios y solo produce unos 40 mil.

Desde enero, el único cargamento de crudo llegado del exterior fue el del petrolero ruso Anatoli Kolodkin, con 730 mil barriles que apenas alcanzaron para dos semanas de demanda.
A la asfixia del suministro se sumaron en mayo las sanciones de la Orden Ejecutiva 14404 contra toda persona o entidad que apoye al Gobierno cubano u opere en sectores como la energía, la defensa, las finanzas y la minería, que ya han tenido efectos concretos: la designación de CUPET como entidad sancionada paralizó el proyecto petrolero del Bloque 9 con la australiana Melbana, la apuesta más ambiciosa de capital extranjero en el sector en décadas.
Para la población, el saldo es devastador. Los cortes eléctricos superan las 30 y hasta las 70 horas consecutivas. Los alimentos se pierden en refrigeradores apagados, el bombeo de agua se interrumpe, el transporte se paraliza, las jornadas laborales se reducen y los hospitales suspenden cirugías y posponen tratamientos. Se trata de una economía al límite debido al bloqueo petrolero.
Según datos del sistema de Naciones Unidas, 4,2 millones de personas en Cuba necesitan ayuda humanitaria.
La CEPAL, que en octubre de 2025 preveía una contracción del 1,5 % para 2026, elevó su proyección de caída al 6,5 % tras la entrada en vigor del bloqueo energético.
La industria ligera estatal recibió solo el 6 % del combustible planificado para el primer trimestre, la salida de la minera Sherritt puso en pausa una importante fuente de divisas y al menos diez aerolíneas han suspendido sus vuelos a la isla, con un desplome del turismo de casi la mitad respecto a 2025.
El malestar ciudadano, expresado en cacerolazos y protestas en La Habana, Santiago de Cuba y otras localidades, ha acompañado el agravamiento de los apagones en las últimas semanas.
Ciertamente, la crisis energética cubana precede al cerco petrolero —arrastra el desgaste de infraestructuras obsoletas y años de falta de inversión y mantenimiento—, pero el bloqueo energético es hoy la variable de corto plazo con mayor impacto sobre una economía y una población ya exhaustas.










