Estados Unidos se opuso este martes, sin éxito, a la celebración de un debate en la Asamblea General de la ONU solicitado por Cuba sobre el bloqueo que el país norteamericano impone a la isla.
Con 136 votos a favor, 9 en contra -entre ellos EE. UU., Argentina e Israel- y 30 abstenciones, finalmente la Asamblea aceptó celebrar el debate propuesto por Cuba, que gira en torno a la necesidad de poner fin al embargo económico, comercial y financiero estadounidense sobre ese país.
“Pregúntense: ¿qué estamos haciendo exactamente aquí? ¿Esta reunión liberará a los presos políticos de Cuba? ¿Devolverá los salarios robados a los médicos cubanos enviados al extranjero?”, expresó el representante de EE.UU. para la Gestión y Reforma de la ONU, Jeff Bartos, antes de la votación.
Cuba 🇨🇺 obtiene 136 votos a favor celebrar debate adicional del tema 38 de Asamblea General ONU “Necesidad poner fin al Bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos vs Cuba”, a pesar de mentiras y maniobras procesales de EE.UU.#CubaNoEsUnaAmenaza pic.twitter.com/04YbYk3BAT
— Johana Tablada de la Torre (@JohanaTablada) July 7, 2026
“No estamos hablando de los más de 800 presos políticos que mantiene detenidos el régimen cubano. ¿Tienen hoy electricidad? ¿Tienen luz para leer, escribir, rezar y sobrevivir, o están sentados en la oscuridad mientras los funcionarios del régimen preparan sus argumentos aquí en Nueva York?”, cuestionó.
Por su parte, el ministro de Exteriores cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, aseguró en la Asamblea que EE. UU. y, en especial, su Departamento de Estado, “difunden la mentira de que el bloqueo no se dirige contra el pueblo cubano, sino solamente contra el Gobierno”.
“El Gobierno de Estados Unidos impone a Estados soberanos que abandonen su relación con Cuba no por interés propio ni por desventajas comerciales, sino por el dictado de un régimen ajeno, que se supone que no tenga jurisdicción ni autoridad sobre la actividad de ciudadanos y empresarios fuera de sus fronteras”, apostilló.
Así, aseveró que Cuba “rechaza la pretensión de que se dicte desde otro país la forma de Gobierno, el modelo económico y las relaciones exteriores que debe adoptar” el país.
En sesión de la Asamblea General de @ONU_es, alerté que contra Cuba, el gobierno de los Estados Unidos lleva a cabo una guerra multidimensional, no convencional, que dura ya casi siete décadas y se ha vuelto más cruenta y despiadada en los últimos siete meses.
Ahora se ha… pic.twitter.com/lOHiOxpzJp
— Bruno Rodríguez P (@BrunoRguezP) July 7, 2026
Cuba vive una profunda crisis energética desde mediados de 2024, agravada desde enero por el bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos, que el Gobierno cubano considera responsable del deterioro de la situación energética.
Al bloqueo petrolero impuesto por EE. UU., se sumaron en mayo sanciones a toda aquella persona o entidad que apoye al Gobierno cubano o que opere en sectores claves como la energía, la defensa, las finanzas y la minería.
La Asamblea General debate anualmente esta cuestión a petición de Cuba y suele aprobar un texto que reclama el levantamiento del embargo estadounidense, aunque esas resoluciones no tienen carácter vinculante.














Desde un punto de vista analítico, la votación recurrente en la ONU funciona como un instrumento de “poder blando”. Aunque las resoluciones de la Asamblea General no son vinculantes, el rechazo global constante al embargo actúa como un barómetro diplomático. El conflicto central radica en la divergencia de definiciones: Estados Unidos mantiene la política como un mecanismo necesario para promover los derechos humanos y la gobernanza democrática, mientras que la mayoría de la comunidad internacional caracteriza la política como un vestigio anacrónico de la Guerra Fría que perjudica desproporcionadamente a la población civil en lugar de al gobierno al que pretende influir.
Factores contextuales basados en la evidencia
1. Impacto humanitario: Los datos de 2026 indican que el efecto acumulativo del embargo, junto con la mala gestión económica interna, ha degradado gravemente la infraestructura sanitaria de Cuba. Altos funcionarios de la ONU han vinculado explícitamente la suspensión de las cirugías y la falla del equipamiento médico con la imposibilidad de acceder a las cadenas de suministro globales debido a las restricciones financieras de Estados Unidos.
2. Alineación geopolítica: Las votaciones demuestran de forma constante un alto grado de aislamiento internacional para Estados Unidos en este asunto. Más allá de los aliados tradicionales, el consenso incluye un amplio espectro de naciones, lo que indica que la postura estadounidense se considera incompatible con las normas actuales en materia de comercio multilateral y compromiso diplomático.
3. Precedente histórico: La Asamblea General ha votado sobre este asunto anualmente desde 1992. La naturaleza consistente de los resultados proporciona un conjunto de datos longitudinal que sugiere que la presión económica externa no ha logrado el objetivo declarado de transición política de Estados Unidos, mientras que el costo para la población civil cubana sigue aumentando.
La situación sigue siendo un estancamiento en el que Estados Unidos sigue ejerciendo su derecho soberano a establecer la política comercial como herramienta de política exterior, mientras que la comunidad internacional sigue enfatizando que tales herramientas, cuando se aplican durante décadas, deben evaluarse en función de sus resultados humanitarios y su eficacia para alcanzar los objetivos geopolíticos declarados.