|
Getting your Trinity Audio player ready...
|
El senador republicano por Carolina del Sur Lindsey Graham falleció la noche del sábado, a los 71 años, tras una enfermedad “breve e inesperada”, según informó su oficina. La causa exacta no fue precisada.
Graham, presidente del Comité de Presupuesto del Senado y uno de los aliados más cercanos del presidente Donald Trump durante su segundo mandato, había viajado a Kiev tan solo el viernes y estaba previsto que apareciera este domingo en el programa “Meet the Press” de NBC. Apenas un día antes de su muerte había anunciado un acuerdo con la Casa Blanca para avanzar en un paquete de sanciones contra Rusia.
De crítico a aliado leal de Trump
Nacido en Carolina del Sur, Graham sirvió 33 años entre la Fuerza Aérea, la Reserva y la Guardia Nacional Aérea, donde ejerció como abogado y fiscal militar del Cuerpo Jurídico (JAG) y del que se retiró en 2015 con el rango de coronel. En 1994 se convirtió en el primer republicano elegido a la Cámara de Representantes por Carolina del Sur desde 1877, y en 2002 ganó el escaño al Senado que dejaba el veterano Strom Thurmond.
Durante sus primeros años en el Senado fue inseparable de su mentor y amigo, el senador John McCain, con quien integró el “Gang of 14” que negoció un acuerdo sobre los filibusteros judiciales en 2005 y copatrocinó proyectos de reforma migratoria que le valieron duras críticas de la base conservadora.
En 2015 lanzó una breve campaña por la nominación presidencial republicana y fue uno de los críticos más feroces de Donald Trump, a quien llegó a llamar “el candidato más defectuoso en la historia del Partido Republicano”.
Con el tiempo, sin embargo, se transformó en uno de sus aliados más leales, con una trayectoria de cuatro mandatos en la Cámara alta.
Trump reaccionó en la madrugada del domingo cuando publicó un homenaje en Truth Social en el que escribió: “El senador Lindsey Graham, una de las mejores personas y senadores que he conocido, ha muerto. Siempre estaba trabajando y era un verdadero patriota estadounidense. Lindsey será muy extrañado.”

Un halcón
Graham construyó su figura política como uno de los principales “halcones” de la política exterior estadounidense. Defendió la intervención militar en Irak, Afganistán e Irán, abogó por una presencia estadounidense firme en Oriente Medio y fue una de las voces más constantes a favor del apoyo incondicional a Israel.
También fue un firme defensor de Ucrania y de la OTAN, y respaldó los paquetes de ayuda a Kiev incluso cuando parte de su propio partido se oponía, y presionando por respuestas contundentes frente a Rusia y China. Precisamente, su último acto público fue el anuncio de un acuerdo con la Casa Blanca sobre nuevas sanciones a Moscú.
Sobre Cuba
Graham mantuvo durante años una postura de oposición frontal al gobierno de La Habana y defendió abiertamente el cambio de régimen en la isla. Su rechazo a cualquier acercamiento quedó especialmente claro durante la presidencia de Barack Obama.
En 2015 se opuso a la decisión de Obama de retirar a Cuba de la lista de Estados patrocinadores del terrorismo, a la que calificó de mirar el mundo “con lentes color de rosa” e intentar “encontrar cualidades redentoras en el régimen cubano al margen de los hechos”, insistiendo en que “no ha habido ningún cambio en la naturaleza del régimen de los hermanos Castro”.
Ese mismo año criticó la apertura de la embajada estadounidense en La Habana y llegó a afirmar que, como presidente, la cerraría hasta que el gobierno cubano modificara su conducta.
En sus últimos meses de vida, Graham endureció aún más su retórica en el marco de la política de “máxima presión” impulsada por Trump y el secretario de Estado Marco Rubio.
Aseguró creer que “la liberación del maravilloso pueblo de Cuba de las garras del comunismo está cerca” y proclamó: “Cuba libre. Estén atentos: la liberación de Cuba está por llegar, es solo cuestión de tiempo”. Tras los ataques estadounidenses contra Irán y la captura de Nicolás Maduro, situó a Cuba como la próxima prioridad regional, describiéndola como “la cabeza de la serpiente” del autoritarismo en América Latina y repitiendo que “sus días están contados”.
¿Qué pasará en el Senado?
La muerte de Graham priva a la Casa Blanca de uno de sus principales operadores en el Congreso. Como presidente del Comité de Presupuesto, era una pieza central de la agenda legislativa del segundo mandato de Trump y un puente clave entre la Administración y el ala más intervencionista del partido en materia de defensa y política exterior.
Su ausencia deja cierto vacío en la coordinación de temas como las sanciones a Rusia, la ayuda a Ucrania y la política de presión sobre Venezuela y Cuba.
Por otra parte, la vacante reduce temporalmente el margen republicano en un Senado ya de por sí ajustado.
Conforme a la ley de Carolina del Sur, el gobernador Henry McMaster designará a un reemplazo provisional que ocupará el escaño únicamente hasta las elecciones generales del 3 de noviembre.
De cara a noviembre
Como el fallecimiento se produjo a más de 100 días de los comicios, se activa un proceso electoral especial acelerado. Graham había ganado la primaria republicana el 9 de junio, de modo que el partido deberá elegir a un nuevo candidato mediante una primaria especial: el período de inscripción podría abrirse el 21 de julio y la elección celebrarse hacia el 11 de agosto, con una segunda vuelta dos semanas después en caso de ser necesaria. El ganador se enfrentará en noviembre a la candidata demócrata Annie Andrews, quien iba a competir contra Graham.
Aunque Carolina del Sur es un estado sólidamente republicano, la súbita reconfiguración de la contienda introduce incertidumbre en una carrera que se daba por resuelta y añade presión sobre un mapa del Senado donde cada escaño cuenta para el control de la cámara.













