El viceministro cubano de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, aseguró este martes que el informe sobre el futuro de Cuba elaborado por un grupo de trabajo convocado por la Universidad de Harvard termina responsabilizando a la isla que sufre la crisis y atenuando la responsabilidad de Estados Unidos.
“Culpar al agredido, e intentar lavar la cara del poderoso agresor puede ser monetariamente atractivo, pero es también moralmente indecoroso”, escribió Fernández de Cossío en Facebook al referirse al estudio, divulgado el pasado 10 de septiembre.
El funcionario cuestionó que los firmantes desconozcan las consecuencias que, según La Habana, han tenido durante décadas las sanciones estadounidenses sobre la economía y la sociedad cubanas.
También rechazó que el deterioro nacional pueda analizarse sin considerar el efecto de esa política sobre la capacidad del Gobierno para gestionar la economía, impulsar el desarrollo y atender las necesidades de la población.
Un diagnóstico que señala a La Habana y a Washington
El informe del Grupo de Trabajo de Harvard presenta un diagnóstico severo de la situación cubana y califica de “insostenible” el escenario actual. Sus autores sostienen que Cuba atraviesa simultáneamente una crisis económica, social e institucional y plantean cambios políticos y económicos para enfrentarla.
Entre los datos incluidos en el documento figuran una caída de 11 % del Producto Interno Bruto entre 2019 y 2024, un descenso de 58 % de la producción agrícola, de 42 % en la manufactura y de 87 % en la industria azucarera. También registra fuertes reducciones en la disponibilidad de alimentos básicos durante ese período.
El estudio atribuye parte de esa situación a decisiones del Gobierno cubano, al que responsabiliza de no haber adoptado medidas suficientes para impedir el deterioro. Pero también reconoce que las sanciones estadounidenses han agravado problemas existentes en sectores como el transporte, la salud y la distribución de alimentos.
Ese reparto de responsabilidades es uno de los puntos que Fernández de Cossío rechaza.
“Un castigo colectivo”
En su publicación, el diplomático calificó de “difícil” creer que los autores del informe desconozcan que las medidas estadounidenses constituyen, según su interpretación, un castigo colectivo contra la población cubana.
Cuba enfrenta una crisis “insostenible”, concluye informe de Harvard
También cuestionó lo que considera una falta de perspectiva al evaluar las consecuencias de una presión externa prolongada.
“Es igualmente difícil suponer que quienes suscriben el texto desconocen el impacto destructivo de la intensa y prolongada agresión estadounidense sobre la economía y la sociedad cubanas”, escribió.
Fernández de Cossío extendió esa crítica a los efectos de las sanciones sobre la gestión gubernamental. Según el viceministro, las restricciones dificultan los esfuerzos oficiales para promover el desarrollo, garantizar la justicia social y responder a las necesidades de los ciudadanos.
El funcionario planteó además una comparación hipotética: qué país, independientemente de que fuera desarrollado o estuviera en vías de desarrollo, podría sostener un crecimiento económico estable, preservar el equilibrio social y evitar una crisis bajo una presión externa de esa magnitud.
Las reformas de Harvard
El documento no se limita a describir la situación económica. Entre sus principales recomendaciones plantea una amnistía general para los presos políticos, modificaciones de normas consideradas represivas y cambios constitucionales orientados hacia un sistema político plural.
A más largo plazo, sus autores proponen una economía social de mercado con reconocimiento pleno de la propiedad privada y plantean la reincorporación de Cuba a instituciones financieras internacionales como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y CAF.
El informe también dedica un apartado a GAESA, conglomerado empresarial vinculado a las Fuerzas Armadas Revolucionarias, al que atribuye un papel central en la estructura económica cubana y considera un obstáculo para una eventual transición.
Harvard presenta el documento como un trabajo todavía abierto a modificaciones. El David Rockefeller Center for Latin American Studies explicó que durante seis meses el Programa de Estudios de Cuba y el Instituto de Investigaciones Afrolatinoamericanas reunieron a académicos y profesionales para examinar la crisis y elaborar propuestas, con la intención de someter el resultado a posteriores consultas.












