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El secretario de Guerra de EE. UU., Pete Hegseth, afirmó que Washington mantiene abierta la posibilidad de una intervención militar en Cuba y amenazó al Gobierno de La Habana con la determinación del presidente Donald Trump de hacer valer los intereses estratégicos estadounidenses en la isla.
Durante una visita a Panamá, donde participó en un evento de la coalición militar impulsada por Washington contra los cárteles latinoamericanos, Hegseth aseguró ante la prensa que la opción militar continúa sobre la mesa, según señaló Europa Press.
“Como ya he dicho antes, y creo que han visto lo que ha ocurrido en otros casos, todas las opciones están sobre la mesa, incluidas las militares”, declaró.
Hegseth también señaló que Cuba “haría bien en prestar atención a la voluntad del presidente Trump de hacer valer las prerrogativas estratégicas estadounidenses”, al tiempo que minimizó la influencia de China y Rusia en el hemisferio occidental.
“Nadie puede compararse con Estados Unidos”, afirmó, y calificó de “bastante insignificante” la influencia de esas dos potencias en la región.
Cuba no tiene petróleo, pero…
Las declaraciones se producen en medio del endurecimiento de la política de Washington hacia La Habana, que en los últimos meses ha incluido un cerco al suministro de petróleo y nuevas rondas de sanciones contra funcionarios y entidades cubanas.
Trump, sin embargo, afirmó recientemente que Cuba “se está acercando” a Estados Unidos después de “muchas décadas” de distanciamiento. El mandatario también ha dejado abierta la posibilidad de una operación militar contra la isla.
En junio, Trump llegó a comparar el eventual escenario cubano con las operaciones estadounidenses en Venezuela e Irán, aunque entonces aseguró mantener una posición “flexible” respecto a La Habana.
“La diferencia es que Venezuela tiene petróleo, Cuba no. Cuba tiene buenas propiedades y una costa preciosa”, afirmó entonces el presidente estadounidense, quien añadió que las autoridades cubanas tienen “muchísimas ganas” de dialogar con Washington.
Mientras tanto… Rubio
En ese contexto, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, afirmó esta semana que Cuba avanzará hacia un cambio político antes de que concluya el mandato de Trump, previsto para enero de 2029.
“Estoy convencido de que Cuba, antes de que termine este Gobierno, estará en una senda irreversible hacia un futuro muy diferente”, afirmó Rubio el martes.
El jefe de la diplomacia estadounidense señaló que en la isla deberá producirse una “transición”, aunque advirtió que no se tratará de un proceso inmediato.
“No se puede tener algo en pie durante 70 años —que echa raíces— y luego pensar que, de la noche a la mañana, se va a arrancar todo de raíz y a plantar algo completamente nuevo”, sostuvo.
Rubio, uno de los principales promotores de la política de presión contra La Habana, defendió además que una Cuba “segura, estable y alineada con Estados Unidos” responde a los intereses de Washington.
“Cuba es sin duda una prioridad para nosotros porque redunda en nuestro interés nacional”, subrayó.
El secretario de Estado no ofreció un calendario concreto ni precisó las características que tendría esa eventual transición.
Así, entre propuestas de transición, amenazas de intervención militar y constantes sanciones han transcurrido los últimos ocho meses en las relaciones entre Washington y La Habana, cuyas consecuencias van siendo implacables para la mayoría de los cubanos.
La Administración Trump mantiene su política de máxima presión sobre el Gobierno cubano, con restricciones al suministro de combustible y sucesivos paquetes de sanciones que agravan considerablemente la crisis en la isla, una situación denunciada por gobiernos y organismos internacionales.













