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La directora de la Oficina Regional de la UNESCO en La Habana y representante de la organización en el país, Anne Lemaistre, afirmó en sus redes sociales que “la educación en Cuba está en riesgo debido a la actual crisis energética”.
En un comunicado, la diplomática aseguró que la situación “dificulta que docentes y estudiantes asistan a clases, aprendan eficazmente y disfruten de una vida social normal con sus amigos. Pone en peligro el futuro de toda una generación, con consecuencias a largo plazo. Su futuro debe protegerse por el bien de todos”.
Declaración de la Directora de la Oficina Regional de la UNESCO en La Habana y representante de la Organización en Cuba, Anne Lemaistre.
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Statement by the Director of the UNESCO Regional Office in Havana and Representative of the Organization in Cuba, Anne Lemaistre. pic.twitter.com/KsNT7Y71SE— Oficina Regional UNESCO La Habana (@UNESCOHabana) May 29, 2026
Esta nueva declaración se suma al llamado que hizo la UNESCO en febrero pasado a socios internacionales a sumar esfuerzos para garantizar la continuidad del aprendizaje y que las instituciones educativas permanezcan como espacios seguros, inclusivos y protectores para estudiantes, docentes y comunidades.
Por más de seis décadas, Cuba ha estado sujeta a medidas coercitivas unilaterales cuyos efectos han sido documentados en distintos sectores, incluida la educación. En los últimos años, esta realidad se ha visto agravada por fenómenos hidrometeorológicos y sísmicos que han afectado infraestructuras escolares y procesos de aprendizaje en diversas provincias del país.

Durante el último año, la UNESCO ha contribuido a la respuesta educativa en 41 escuelas, alcanzando a más de 10 mil estudiantes y 1 mil docentes. La intervención incluyó 14 escuelas afectadas por los huracanes Rafael, Óscar y el terremoto en Guantánamo, Granma, Artemisa y La Habana, y 27 escuelas impactadas por el huracán Melissa en Granma y Santiago de Cuba.
La UNESCO considera que la educación constituye un derecho humano esencial y que, en situaciones de emergencia, desempeña un papel clave como fuente de protección, estabilidad y esperanza.
Asimismo, sostiene que las escuelas no solo cumplen una función educativa, sino también social, al servir como espacios de resguardo y apoyo para las comunidades. De ahí la importancia de asegurar su funcionamiento continuo y seguro, tanto en las respuestas humanitarias como en las políticas de desarrollo sostenible.










