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El Gobierno de Brasil estudia ampliar la ayuda humanitaria que ya envía a Cuba, en medio de la creciente preocupación por el deterioro de las condiciones de vida en la isla y el impacto de los prolongados apagones, según trascendió tras una reunión encabezada este jueves por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
De acuerdo con informaciones del portal noticioso brasileño G1, el encuentro estuvo centrado en la respuesta brasileña a la emergencia provocada por los terremotos que devastaron Venezuela a finales de junio. Lula y su equipo dedicaron parte de la reunión a evaluar nuevas acciones de cooperación con Cuba, donde, de acuerdo con reportes recibidos por el Gobierno brasileño, la situación humanitaria continúa agravándose.
Entre las principales preocupaciones expuestas durante la reunión figura el aumento del hambre, especialmente entre la población infantil, así como las dificultades derivadas de la crisis energética que atraviesa el país. El pasado lunes, Cuba sufrió un nuevo apagón de alcance nacional, el tercero registrado en los últimos seis meses.
Sistema eléctrico nacional sufre una nueva caída general en Cuba
Las autoridades brasileñas analizan ahora cuáles serían los mecanismos más eficaces para incrementar la asistencia, teniendo en cuenta las limitaciones operativas que impone la falta de electricidad y las necesidades más urgentes de la población.
Las acciones de cooperación humanitaria de Brasil son coordinadas por la Agencia Brasileña de Cooperación, en coordinación con varios ministerios responsables de canalizar las donaciones.
Durante una primera etapa en Venezuela, Brasil desplegó seis vuelos humanitarios —cinco de la Fuerza Aérea Brasileña y uno solidario de la aerolínea Gol—, trasladó 60 toneladas de insumos médicos y equipos, envió 100 purificadores de agua e instaló un hospital de campaña con capacidad para atender emergencias, realizar cirugías y ofrecer atención pediátrica. La misión también incluyó personal militar, bomberos, especialistas en defensa civil y técnicos en telecomunicaciones.
Según el Gobierno brasileño, una nueva fase de la operación dependerá de la información que proporcionen las autoridades venezolanas sobre las necesidades más urgentes para orientar la asistencia.
En el caso de Cuba, la evaluación de Brasil coincide con un contexto marcado por el endurecimiento de las sanciones estadounidenses durante la administración de Donald Trump y las persistentes dificultades económicas y energéticas que enfrenta la isla, factores que, según el Ejecutivo de Lula, han contribuido al deterioro de la situación humanitaria.
Con información del portal de noticias G1













