La selección de Francia aprovechó su paso por Boston para consolidarse entre las más fuertes aspirantes al título de la Copa Mundial de Fútbol 2026. Lo hizo frente a un Marruecos que nunca estuvo a la altura de lo esperado, susceptible de llevarse algo más que un 0-2 de vuelta a casa.
La calidad individual de ambos conjuntos —más del lado de Francia, hay que decirlo—, a la par de las demostraciones previas ante rivales de máxima categoría, hacían presagiar un pulso vibrante entre dos planteamientos cercanos en cuanto a posesión y verticalidad.
Sin embargo, los norafricanos estuvieron lejos de incomodar a un equipo francés que cada vez apunta más alto y ya se incluyó —al menos— en su tercera semifinal consecutiva.
🇫🇷 ¡Mbappé abrió el camino y Francia se mete entre los mejores 4️⃣!#CopaMundialFIFA
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Bono, figura
Muy temprano enfilaron hacia el área enemiga los marroquíes, que partieron con la sensible baja de su goleador Saibari. Sin embargo, el paso atrás fue evidente ante las primeras señales del adversario: un disparo de Mbappé y un cabezazo franco de Upamecano que no besaron las redes por obra y gracia del alcance y los reflejos de Bono.
El arquero marroquí fue figura recurrente en la primera mitad del choque. Su relevancia rozó máximos cuando detuvo el penal pateado por Mbappé, que le encumbró junto a sus pares que han malogrado cuatro disparos —tandas de definición incluidas— en estos torneos.
Lo que se suponía una inyección de orgullo y entusiasmo no generó ni el más mínimo cambio en el guion, y en la segunda parte los galos vencerían finalmente a Bono.
En la mitad decisiva, Marruecos siguió siendo una presa fácil para el poderío físico y técnico de Francia, cuyos hombres más finos, con Mbappé a la cabeza, encontraron la vía para acuñar el pase a los cuatro mejores del torneo.
El gol de Kylian Mbappe 😍🇨🇵 8 goles en 5 partidos🙌
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Siempre Mbappé
El primer gol llegó desde las inmediaciones del área. Lo anotó Mbappé de derecha y con la rosca suficiente para que el disparo burlara la envergadura del cancerbero marroquí.
Como dibujado con un pincel, el balón describió el único movimiento posible para evitar el palo en su camino al fondo de la portería. Con ello, el máximo goleador francés en Mundiales se redimió del penal fallado y amplió su ya formidable historial en estas citas.
Los números del ariete galo siguen siendo incontestables. Ya son 20 sus goles en igual cantidad de partidos a este nivel, y 12 de ellos los ha registrado en duelos de eliminación directa.
Inmerso en su tercera aventura mundialista, se ha colocado a solo uno de la cima histórica ocupada por ahora por Lionel Messi, quien ha labrado su cosecha en seis ediciones. Y la lista de datos relevantes, fijados a sus 27 años, es mucho más extensa.
Dembélé sentencia
El latigazo final llevó el sello de Ousmane Dembélé. El as del PSG protagonizó otro remate quirúrgico, que dejó sin efecto la contención cada vez más marcada del rival.
Con el desenlace ya dispuesto, lo más significativo fue la salida de Mbappé a 15 minutos del final. Se dejó caer el ariete sobre el césped y pidió el cambio, lo que disparó las alarmas de los aficionados franceses, pero salió sonriente y se dejó ver luego en el banquillo con una bolsa de hielo atada a su tobillo.
Por él entró Mateta, y también tuvo minutos Barcola, pero ninguno pudo aprovechar a la contra los espacios dejados por Marruecos, cuando a última hora intentó maquillar al menos la pizarra.
Desde que se coronó por segunda vez en Rusia hace ocho años, la tropa de Deschamps no ha dejado de alcanzar las semifinales de un Mundial. Tiene madera para seguir avanzando, pero España o Bélgica, sus presumibles rivales camino a otra final, deben resultar una prueba mucho más exigente.
De momento, ya espera por su próximo retador mientras mira, cada vez más cerca, hacia el trono.













