Con la crisis energética desatada y el gas licuado y otros combustibles prácticamente desaparecidos en Cuba, los precios del socorrido carbón vegetal también han comenzado a subir como la espuma en la isla.
Este incremento, en un escenario marcado por carencias generalizadas, apagones constantes y una inflación indetenible complica aún más la ya muy dura realidad de las familias cubanas. Frente a ello, las autoridades de Camagüey han vuelto a apelar a un controvertido recurso: la regulación de la venta.
Aun cuando el nuevo paquete de reformas contempla la eliminación de precios topados en varios productos, en la cabecera camagüeyana el Gobierno estableció como límite 70 pesos (CUP) por el kilogramo de carbón, lo que fija en 1400 CUP el saco de 20 kilos.
La medida, puesta en vigor este fin de semana, persigue frenar los “precio especulativos” del mercado informal, donde ese mismo saco se cotiza entre 3500 y 4 mil pesos, apunta el periódico Adelante, que cita a autoridades locales.
“Los precios especulativos es lo que nosotros no debemos de permitir”, aseguró al respecto Lázaro Echeverría Rodríguez, intendente del municipio Camagüey. El funcionario explicó que “el ajuste responde al incremento de los costos de producción, especialmente el combustible que utilizan los productores para cortar y transportar el carbón”, refiere la información oficial.
Venta forzosa como medida
De acuerdo con el intendente, la regulación no implica una restricción a la venta del demandado producto, que sigue siendo “bienvenido” desde cualquier municipio que se reciba.
“No hemos retirado ni decomisado ningún saco de carbón a las personas que hoy están comercializando en nuestra ciudad. Todo el que produce y comercializa puede seguir, pero con un precio justo”, aseveró.
Para evitar la venta de carbón a cifras “abusivas”, las autoridades apuestan no por el decomiso sino por la venta forzosa. “Si un vendedor no quiere bajar el precio, se le obligará a vender al precio oficial”, sentenció Echeverría Rodríguez.
Además, confirmó que el nuevo sistema establece la venta del carbón a través de las zonas de defensa, no en placitas ni puntos fijos tradicionales, y contempla la venta directa del productor al consumidor, sin intermediarios.
“El productor no va a vender el carbón a un tercero para que ese le ponga un por ciento”, señaló.
Cantidad insuficiente y prioridades
Según explicó el funcionario a Adelante, el plan inicial contempla 1200 sacos de carbón producidos en otros municipios, más 500 sacos de la propia producción local, una cantidad que reconoce como “todavía insuficiente ante la demanda”.
A ello se une que buena parte del carbón que se produce en Camagüey se destina, de acuerdo con el intendente, al llamado “consumo social”, que incluye círculos infantiles, escuelas, casas de niños sin amparo filial y los sistemas de atención a la familia (SAF).
Ante esa situación, Echeverría Rodríguez comentó que el plan oficial busca priorizar la venta del carbón “allí donde más se necesita: zonas con largos apagones, comunidades sin agua, barrios donde la gente no tiene cómo cocinar”.
A la par de darle prioridad a las familias y comunidades más vulnerables, las autoridades insisten en que “la venta sea por lata y no por saco, para que el carbón alcance a más personas”.
Las autoridades camagüeyanas reconocen que el nuevo sistema de venta es “solo es un paso, pues la producción local actual no alcanza y la especulación no se frena con buenas intenciones”, pero confían en que la medida tenga resultado con “acciones sostenidas en el tiempo”.
La realidad dirá entonces si podrán cumplirse las expectativas oficiales o si, como no pocas veces, la regulación y el tope de precios, termina por reducir aún más la oferta y disparar más los precios del carbón, que en otras partes de Cuba se vende ya hasta 5 mil pesos por saco.











