Un joven de 27 años logró sobrevivir a lesiones extremas tras la explosión ocurrida en febrero pasado en Guayos, Sancti Spíritus, caso que movilizó durante semanas a equipos médicos especializados y que dejó un fallecido.
El accidente ocurrió el pasado 1 de febrero durante la manipulación de materiales pirotécnicos, práctica asociada a celebraciones en la localidad. Entonces dos personas fueron trasladadas en estado crítico al Hospital General Provincial Camilo Cienfuegos, donde uno de ellos murió 48 horas después, según cuenta Cubadebate.
Desde su ingreso, Abel Hondal Toledo fue clasificado como “crítico extremo”, con quemaduras en aproximadamente el 95 % de la superficie corporal, además de traumatismo craneoencefálico, lesiones oculares y daños severos en las manos.

La atención requirió una respuesta inmediata y coordinada que incluyó estabilización hemodinámica, reanimación intensiva y vigilancia constante para evitar complicaciones como infecciones o fallo multiorgánico.
“El primer mes es decisivo. Ingresan en shock hipovolémico. Hay que reanimar y sostener”, explicó la doctora Mariela Guardarrama Miranda, jefa del servicio de Cirugía Plástica y Caumatología, al describir la complejidad del tratamiento.
La especialista detalló que el manejo de grandes quemados implica una cadena continua de intervenciones, desde el control de líquidos hasta la prevención de sepsis y el soporte nutricional.
El equipo médico debió dividirse para atender a ambos lesionados en condiciones de alta presión. “Llegaron dos pacientes y ambos requerían atención urgente. Dividimos el equipo, pero lamentablemente uno de ellos falleció 48 horas después”, señaló la doctora Tatiana Hernández González.
“Me aferraba a mí mismo para sacar fuerzas”
En el caso de Abel, la evolución fue gradual y marcada por riesgos constantes, especialmente durante las primeras semanas.
La atención no se limitó a las intervenciones médicas. El personal de enfermería asumió el cuidado integral del paciente, desde las curas hasta la alimentación y movilización, en un contexto sin acompañantes familiares por protocolos hospitalarios.
“El caso era muy complejo por la extensión. Pero empezó a mejorar, y cuando salió del servicio hubo euforia. Fue una victoria”, afirmó el enfermero Michel García Eduardo.
El propio paciente describió su proceso como una lucha sostenida. “Me aferraba a mí mismo para sacar fuerzas. Si Dios me dio la oportunidad, había que seguir”, dijo.
Recuperación lenta y con secuelas
Su recuperación, aunque favorable, continúa siendo lenta y con secuelas, lo que implica un seguimiento prolongado y nuevas etapas de rehabilitación.
El testimonio de su madre, Ivette Toledo Cabrera, refleja la contundencia del suceso. “Vine con él en la ambulancia…, casi me muero”, relató sobre el momento inicial. Posteriormente, destacó la labor del personal sanitario: “Desde el personal de limpieza hasta el último médico”, en referencia al esfuerzo colectivo desplegado durante la atención.
De acuerdo con los especialistas, el pronóstico inicial ofrecía pocas probabilidades de supervivencia. Sin embargo, la combinación de respuesta clínica, disciplina en los protocolos y resistencia del paciente permitió revertir un cuadro considerado límite.
“Cada vez que discutíamos el caso en colectivo le dábamos pocas probabilidades de vida”, reconoció la jefa del servicio.
Uno de los casos más complejos en la provincia
El caso de Abel Hondal Toledo, aún en proceso de recuperación, se ha convertido en uno de los más complejos atendidos recientemente en la provincia, tanto por la extensión de las lesiones como por la evolución favorable en un escenario clínico adverso.
Los accidentes en este tipo de celebraciones no son nuevos. A mediados de noviembre último, un estallido de morteros artificiales dejó a seis hombres lesionados —dos en estado crítico, dos graves y dos con heridas menores— durante el inicio de las parrandas del poblado de Guayos.
Seis heridos por explosión en parrandas de Guayos, dos en estado crítico
Según informó entonces el periódico Escambray, el accidente se produjo en un área destinada a fuegos artificiales cerca de la Casa de Cultura. Los afectados, de entre 30 y 50 años, fueron atendidos inicialmente en el policlínico de Guayos y trasladados de inmediato al Hospital General Provincial Camilo Cienfuegos por el Sistema Integrado de Urgencias Médicas.
En mayo de 2018, dos hombres terminaron en estado crítico extremo por las graves quemaduras sufridas a causa de un accidente con fuegos artificiales en las tradicionales parrandas de Camajuaní, el que representó el tercer suceso similar reportado en esa zona de la isla en los últimos tres meses de ese año.
Ese siniestro se sumó a otros dos accidentes fatales con juegos de pirotecnia ocurridos en los populares festejos de las parrandas de Remedios y Zulueta, ambas localidades de Villa Clara, con un saldo de numerosos heridos graves.












