El presidente Miguel Díaz-Canel advirtió que la crisis económica y energética en Cuba podría deteriorarse aún más en los próximos meses, en medio de un contexto que combina restricciones externas, limitaciones estructurales y tensiones con Estados Unidos.
“Lo peor no ha pasado todavía”, afirmó el mandatario en conversación con el periodista brasileño Breno Altman, al trazar un panorama en el que la escasez de combustible, los apagones prolongados y la contracción de la actividad económica continúan marcando la vida en la isla.
“Todavía hay muchas cosas que ajustar, y además hay un daño acumulado que en poco tiempo no se borra”, apuntó.
La declaración sintetiza el diagnóstico del Gobierno sobre una crisis que, según el propio presidente, ha escalado en los últimos meses tras la aplicación de nuevas medidas por parte de la Administración Trump orientadas a restringir el acceso del país a fuentes de energía.
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Agudización de la crisis energética
Díaz-Canel explicó que Cuba ha atravesado un período de hasta tres meses sin recibir suministros de combustible, lo que ha obligado a depender casi exclusivamente del crudo nacional y de una limitada capacidad de generación basada en fuentes renovables.
El impacto, detalló, se extiende a múltiples sectores. La generación eléctrica ha sufrido recortes severos, con apagones que en algunos territorios han alcanzado entre 30 y 40 horas consecutivas.
“Hay tres o cuatro horas de electricidad al día”, describió, en referencia a un escenario que ha obligado a reorganizar la vida laboral, el sistema educativo y los servicios básicos. Las clases han migrado parcialmente a formatos no presenciales, el teletrabajo se ha expandido como alternativa y actividades productivas han sido reconfiguradas ante la falta de energía.
Cuba necesita aproximadamente siete millones de toneladas de combustible al año, de las cuales entre tres y cuatro millones pueden cubrirse con producción nacional. El resto depende de importaciones, hoy severamente limitadas, señaló.
“Lo más inmediato es lo que tenemos hoy con la fuente renovable y el crudo nacional. Todo lo otro lo vamos proyectando y avanzando, y además hace falta también capital para invertir”, dijo.
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La ayuda rusa
Frente a este escenario, el Gobierno ha intensificado la búsqueda de apoyo en aliados estratégicos como Rusia y China.
En la entrevista —una de las varias que ha concedido en las últimas semanas— Díaz-Canel destacó el reciente arribo de un cargamento de crudo ruso como un elemento clave para aliviar, de manera temporal, la crisis.
“Es una cantidad de combustible que no nos resuelve todos los problemas, pero nos da aproximadamente la tercera parte de lo que necesitamos en un mes”, explicó.
Ese suministro permitirá reactivar parcialmente capacidades de generación eléctrica y producir derivados como diésel, gasolina y gas licuado durante un período estimado de unos 10 o 15 días, de acuerdo con expertos.
Al respecto, el presidente cubano subrayó el carácter simbólico y práctico de este tipo de cooperación en medio de las restricciones actuales en la isla.
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Nuevos envíos
El mandatario adelantó que se esperan nuevos envíos desde Rusia, en lo que describió como una relación de apoyo mutuo condicionada, no obstante, por las sanciones internacionales que pesan contra los dos países.
China, por su parte, ha contribuido con inversiones en el desarrollo de energías renovables y el suministro de alimentos, mientras otros países como México, Vietnam y Colombia han ofrecido ayuda en diferentes ámbitos, confirmó.
En paralelo, Díaz-Canel dijo que su Gobierno ha tomado medidas orientadas a flexibilizar el acceso a combustible, entre ellas, la autorización a actores privados para importar pequeñas cantidades destinadas a sus operaciones, un cambio significativo respecto a esquemas anteriores.
Aunque el volumen es limitado, generalmente en contenedores de menor escala, la medida busca sostener sectores productivos, en particular aquellos vinculados a la producción de alimentos.
“Ha entrado una determinada cantidad, muy pequeña, porque no son grandes barcos; generalmente son encargos en isocontenedores, en pequeños recipientes, pero son cantidades que van permitiendo que un grupo de negocios particulares tengan vida y que se rompan de alguna manera las cadenas del bloqueo, o que al menos se ayude a paliar un poco la situación”, aseguró.
Errores, sanciones y reformas
Díaz-Canel insistió en que, si bien el Gobierno reconoce la existencia de errores en la gestión económica, estos no son la causa principal de la crisis actual.
“Los problemas por los que está atravesando Cuba hoy no son producto de los errores que podamos haber cometido”, afirmó, mientras defendió que las dificultades responden, en su mayor medida, al impacto acumulado de más de seis décadas de sanciones de EE.UU, intensificadas en los últimos años.
Aun así, el presidente delineó un conjunto de medidas puestas en marcha por su Gobierno y destinadas —dijo— a reformar el modelo económico en la isla.
Entre las principales líneas mencionó la actualización del sistema de dirección de la economía, con un mayor equilibrio entre planificación estatal y mecanismos de mercado; la reducción y reorganización del aparato administrativo para hacerlo más eficiente; y la ampliación de la autonomía para empresas estatales y gobiernos locales.
Estas reformas incluyen, además, incentivos a la inversión extranjera, facilidades para la participación de cubanos residentes en el exterior y una mayor articulación entre el sector estatal y el privado.
“Se pueden hacer perfectamente asociaciones económicas entre entidades estatales y no estatales”, señaló, en referencia a un proceso de apertura controlada que busca dinamizar la economía sin abandonar los principios del sistema.
El programa también contempla el impulso a la producción nacional, especialmente de alimentos, así como el fortalecimiento del sistema bancario, la digitalización de procesos y la incorporación de tecnologías como la inteligencia artificial en la gestión pública y empresarial.
“Eso no significa restauración capitalista. Siempre defenderemos el concepto de justicia social y siempre defenderemos el socialismo”, aseveró.
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Diálogo con EE.UU
En el ámbito de la política exterior, el mandatario reiteró la disposición de Cuba a establecer un diálogo con Estados Unidos, aunque bajo condiciones claras. “Cuba siempre ha tenido la disposición para dialogar […] siempre que sea desde una posición de respeto a nuestro sistema político, a nuestra soberanía, a nuestra independencia, sin condicionamientos”, afirmó.
No obstante, reiteró que cualquier intento de Washington de imponer cambios internos como requisito para negociar sería rechazado. “Nuestros asuntos internos no están en la mesa de una conversación”, sostuvo.
Díaz-Canel describió el estado actual de las relaciones bilaterales como una fase “muy preliminar” de posibles conversaciones, sin avances concretos hacia acuerdos.
Aun así, consideró que existen áreas potenciales de cooperación, como el enfrentamiento al narcotráfico, la migración y el intercambio científico, que podrían servir de base para un acercamiento, siempre que exista voluntad política.
“Es posible que intenten agredir a Cuba”
El presidente cubano no descartó la posibilidad de una escalada y una intervención militar en la isla. “En las condiciones actuales es posible que intenten agredir a Cuba”, afirmó, al señalar precedentes recientes en la política exterior estadounidense hacia otros países.
A pesar de esa advertencia, insistió en que Cuba mantiene una postura defensiva y no busca una confrontación. “Nos preparamos, pero no con una visión ofensiva, sino defensiva”, explicó, y aludió a la doctrina de “guerra de todo el pueblo” como base de la estrategia de defensa nacional.
El mandatario también rechazó las caracterizaciones que describen a Cuba como un Estado fallido. “No somos un Estado fallido”, subrayó, al argumentar que, pese a las condiciones adversas, el país ha logrado sostener niveles básicos de funcionamiento institucional.
“En estas condiciones tan duras que tú estás viviendo hoy aquí en Cuba, y que has podido apreciar, dime qué otro país hubiera podido sostenerse, qué otro país hubiera podido mantener la coherencia en su funcionamiento”, aseveró el mandatario.











