Un proyecto de cooperación agrícola entre Cuba y Vietnam, centrado en la producción de arroz, arrancó su primera cosecha en el municipio de Yara, en Granma.
Se trata de otro proyecto arrocero entre ambas naciones, tras el ya impulsado en Pinar del Río. Ambos buscan aumentar la producción nacional del cereal, ante la elevada dependencia de las importaciones y la crisis del sistema agroalimentario cubano.
En el caso de Granma, el protagonismo corre a cargo de la corporación vietnamita Thai Binh —presente desde hace años en el sector comercial de la isla— y la empresa arrocera local.
Nombrada TBAgri, la iniciativa se encuentra aún en una fase inicial y abarca hasta ahora 160 hectáreas, aunque prevé extenderse hasta unas 25 mil hectáreas para el cultivo de arroz. Con una duración proyectada de 25 años, aplica una modalidad de capital 100 % extranjero y persigue aportar al consumo interno y, en un estadio más avanzado, conectar con el mercado internacional.
Con estas directrices y a pesar de las “disímiles dificultades” enfrentadas en los últimos seis meses, el proyecto arrocero comenzó este fin de semana su primera cosecha mecanizada en las terrazas planas de la comunidad granmense José Martí, lo que fue ponderado por la parte cubana como un “hito significativo en el desarrollo agrícola de la región”.
Le Huy Thang, vicedirector del consejo de dirección del proyecto, calificó el inicio de la cosecha como “un primer paso sólido” y expresó confianza en la continuidad de la cooperación bilateral en materia productiva, según reseña el periódico La Demajagua.
El directivo vietnamita destacó, además, las perspectivas de crecimiento de la inversión y la estabilidad del trabajo conjunto en los próximos ciclos agrícolas.
Arroz en Los Palacios
La apertura de este nuevo frente productivo en el Oriente cubano ocurre mientras otra alianza arrocera desarrollada con capital de Vietnam continúa ampliándose en Pinar del Río.
En el municipio pinareño de Los Palacios, la empresa Agri VMA consolidó el pasado año el proyecto iniciado de manera experimental a finales de 2024. Ese programa, establecido sobre tierras entregadas en usufructo a la compañía vietnamita, forma parte de un esquema de producción con recursos y especialistas del país asiático, y fuerza de trabajo local.
Según explicó a la Agencia Cubana de Noticias (ACN) Jorge Félix Chamizo Taño, director adjunto de la empresa agroindustrial de granos Los Palacios, el modelo aplicado en Vueltabajo contempla que Cuba aporte servicios de preparación de suelos, cosecha, secado, molienda y transportación, mientras la contraparte vietnamita asume la producción.
“Ellos producen el arroz y nos lo venden para entregarlo al Ministerio de Comercio Interior”, señaló Chamizo Taño, quien subrayó que producir el cereal en la isla resulta más económico que importarlo.
Los Palacios, tierra de arroz cubano cosechado por vietnamitas
El proyecto pinareño cerró su primer ciclo productivo tras explotar unas mil hectáreas, con rendimientos muy superiores a los alcanzados tradicionalmente en el territorio, y avanzar posteriormente hacia nuevas áreas en el municipio de Consolación del Sur.
De acuerdo con datos ofrecidos por la entidad, hasta inicios de enero ya se habían cosechado más de 1100 hectáreas, con alrededor de 5900 toneladas de producción húmeda. Parte de ese volumen permitió comercializar más de 1700 toneladas de arroz destinadas al consumo, incluidas entregas para la canasta familiar normada en Pinar del Río y Artemisa.
La cooperación vietnamita también ha introducido nuevas variedades híbridas de arroz, como la CT-16, descrita por especialistas cubanos como una semilla de alto rendimiento y resistente a plagas y enfermedades.
Asimismo, el proyecto incorporó maquinarias y herramientas para la siembra, fertilización y fumigación, además de tecnología asociada al manejo industrial del cereal, según el reporte de prensa.
Tanto en Pinar del Río como en Granma, estos proyectos forman parte de una estrategia gubernamental para recuperar la producción nacional de arroz, uno de los alimentos de mayor consumo en el país y también uno de los productos que más presiona la factura de importaciones.
Cuba consume anualmente cientos de miles de toneladas del cereal, pero desde hace años enfrenta severas dificultades para cubrir la demanda interna debido a bajos rendimientos agrícolas, falta de insumos, problemas de combustible y deterioro tecnológico.











