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En sus primeros cien días de gobierno, Delcy Rodríguez ha buscado consolidar su poder dentro del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), según un análisis de Recorded Future, una empresa de inteligencia de amenazas cibernéticas y geopolíticas con sede en Estados Unidos.
De acuerdo con su opinión, resumida en un despacho de la agencia española EFE, el principal reto de la que fuera vicepresidenta de Nicolás Maduro no es la oposición, sino las tensiones internas con figuras como Diosdado Cabello y sectores militares y económicos que ven el acercamiento a Washington como una amenaza a sus intereses.
Para contenerlos, Rodríguez ha optado por mantener y promover a aliados de Cabello en puestos clave, evitando una depuración que podría fracturar la coalición chavista.
La mira estratégica de la mandataria interina es preservar el dominio del PSUV, del cual ella no renunció tal como se propaló en febrero pasado mediante un video de 2018, y resistir cualquier transferencia de poder liderada por la oposición, mientras aprovecha los beneficios económicos de la relación con Estados Unidos.
Relaciones con Washington
Tras la cruenta captura de Nicolás Maduro en enero por fuerzas especiales de Estados Unidos, Rodríguez ha respondido a la presión de la Casa Blanca con una estrategia de cooperación parcial.
Ha cumplido con prioridades energéticas de Washington, permitiendo que empresas estadounidenses participen en la comercialización del petróleo venezolano.
El presidente Donald Trump, incluso, ha destacado públicamente los avances en la relación, asegurando que “somos socios de Venezuela” y que EEUU ha recibido cientos de millones de barriles de crudo.
Aunque Trump incluso bromeó con postularse a la presidencia venezolana, el análisis advierte que Rodríguez resistirá convocar elecciones competitivas a menos que los beneficios económicos mejoren sustancialmente las probabilidades del chavismo de ganar unos comicios.
Economía y sanciones
Uno de los hitos más relevantes ha sido el levantamiento parcial de sanciones financieras por parte de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC).
La medida permite a cuatro bancos estatales venezolanos —incluido el Banco Central— realizar operaciones internacionales, lo que abre la puerta a mayor disponibilidad de divisas y reduce la presión sobre el tipo de cambio.
Economistas como José Guerra y José Manuel Puente coinciden en que esta flexibilización es clave para la estabilización, aunque advierten que la inflación sigue siendo el principal enemigo.
En marzo, la tasa interanual alcanzó el 650 %, y aunque se espera una ralentización hacia el 200-300 % anual, los expertos insisten en la necesidad de reformas fiscales y un programa integral de estabilidad acompañado de ayuda internacional.
El Banco Central de Venezuela (BCV) informó que el precio estimado del dólar estaba alrededor de los 478,58110000 bolívares venezolanos para este miércoles 15 de abril de 2026, lo que significa un leve aumento respecto al cierre de la semana pasada (477,62590000 bolívares)
El salario promedio en el país petrolero ronda los 24 USD mensuales, con variaciones según el tamaño de la empresa y el sector, en tanto el salario mínimo venezolano se mantiene desde marzo de 2022 en 130 bolívares mensuales, que entonces equivalían a 30 dólares, pero la inflación crónica y la devaluación lo mantienen hoy en 27 centavos de dólar, según el tipo de cambio oficial del BCV.
Embajada y diplomacia
El 30 de marzo, Estados Unidos reabrió oficialmente su embajada en Caracas, marcando un “nuevo capítulo” en las relaciones bilaterales. Poco después, se anunció el relevo de Laura Dogu por John Barrett como encargado de negocios. Barrett, con experiencia en Guatemala, Panamá, Perú y Filipinas, llega en un momento de redefinición diplomática tras años de ruptura.
Este cambio refuerza la idea de que Washington busca consolidar un marco institucional para sus intereses en Venezuela, mientras Rodríguez intenta mostrar resultados económicos y políticos que legitimen su gestión.
Críticas desde la izquierda
Los próximos meses serán decisivos para Rodríguez. Analistas señalan que su supervivencia política dependerá de mantener el equilibrio entre las facciones chavistas y demostrar avances económicos tangibles. La credibilidad del Banco Central y la definición de un aumento del salario mínimo, prometido para el 1 de mayo, serán pruebas inmediatas de su capacidad de gestión.
Aunque el alivio de sanciones y la reapertura diplomática ofrecen un cuadro favorable, Venezuela sigue enfrentando desequilibrios macroeconómicos profundos. La estabilidad dependerá de reformas estructurales y de la capacidad de Rodríguez para sostener el delicado puente tendido hacia Washington sin perder el respaldo interno del chavismo.
“Queda claro que la gestión de Delcy Rodríguez se enmarca en lo que podríamos llamar el Estado Tutelado. Es obvio que ellos mantienen la operatividad del Estado, pero, el poder de decisión está en el norte”, consideró, por su parte, Aporrea, un sitio web venezolano de divulgación de noticias y opinión socio-política y cultural “desde una perspectiva de izquierda”.
El portal dijo que la “adicción al poder ha profundizado la brecha entre el gobierno y los trabajadores”, colocando de ejemplo la reciente protesta de obreros y empleados en Caracas que fue duramente reprimida por la Guardia Nacional Bolivariana e impedida de llegar a la sede del gobierno.
“Aquellos que hablaban del diálogo social no son capaces de recibir en Miraflores a una pequeña comisión de esos luchadores por la vida, […] por el contrario los agreden con el mazo de la violencia. El diálogo en Venezuela también ha muerto”, denunció Aporrea.
Por su parte, la prensa oficial cubana no se ha referido a los 100 días del gobierno interino de Delcy Rodríguez y mantiene un perfil bajo y controlado sobre las noticias en el país sudamericano desde el rapto del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores.











