Entre las ineficiencias y fallas propias y el innegable impacto de las sanciones de EE.UU, las perspectivas de la economía cubana no son nada halagüeñas. Tras varios años con el Producto Interno Bruto (PIB) ya en retroceso, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) estima una caída del 6,5 % en 2026.
Sin embargo, incluso esa dura cifra se quedaría corta ante la nefasta realidad del país, en opinión del economista independiente Pedro Monreal.
El académico cubano residente en España, conocido por sus incisivas observaciones sobre el escenario socioeconómico de la isla, calificó de “discutibles” no solo las recientes previsiones de la CEPAL sobre lo que podría suceder este año sino también sus estimaciones de 2025.
Al respecto, advirtió que la contracción de la economía cubana sería en realidad mucho más severa de lo informado por la entidad regional.
“He estimado un decrecimiento en el rango de 9,1 a 12,5 % en 2025 y una caída mínima aproximada del PIB de 15 % en 2026”, señaló, más del doble de lo previsto por el organismo, según un análisis publicado en su perfil de Substack.
Previsiones oficiales vs. cálculos independientes
De acuerdo con la CEPAL, la economía cubana se contrajo un 3,8 % en 2025 y sufrirá una caída de 6,5 % en 2026. Sin embargo, Monreal sostiene que esas cifras subestiman la magnitud del deterioro.
“La contracción económica de 2025 es muy superior a la estimada oficialmente por Cuba y por CEPAL”, afirmó, subrayando que la crisis estructural del país se complica con una “aguda caída a corto plazo” en el presente año.
El economista, quien fue profesor en la Universidad de La Habana, advierte que un posible desplome del 15 % en 2026 debe considerarse apenas como un escenario mínimo.
“Es probable una contracción mayor, porque la crisis actual es más ‘intratable’ que la crisis de la década de 1990”, escribió en su artículo “Cuba: saltar de la sartén para caer en el fuego”. La comparación con 1993, cuando el PIB se redujo 14,9 %, busca dimensionar la gravedad de la coyuntura actual.
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Metodología basada en la PEBS
Ante la ausencia de datos oficiales para 2025, Monreal recurrió a la Producción Estatal de Bienes y Servicios (PEBS) como referencia.
“Se basa en el supuesto de que la dinámica del PIB tiende a reflejar la de la PEBS, de la cual se conoce el dato oficial”, explicó. A partir de esa relación, construyó escenarios con un índice de precios del PIB que crecería entre 15 % y 20 % en 2025, frente al 32,2 % registrado en 2024.
Mientras Cuba acumula retrocesos, la región muestra un desempeño positivo. La CEPAL reportó que América Latina y el Caribe crecieron en conjunto 4,7 % entre 2024 y 2025. En cambio, la isla registró un PIB corriente de apenas 12 099,9 millones de dólares en 2025, equivalente al 0,2% del total regional de 6,79 billones.
En términos per cápita, Cuba alcanzó 1 082,8 dólares, frente a un promedio regional de 10 212,2 dólares, una brecha cercana al 90 %.
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“Extrema pobreza” y pérdida de base productiva
Monreal reconoce que sus cálculos son aproximados y que intentan “asignarle una cifra a la incertidumbre”. No obstante, insiste en que el deterioro es inevitable y que la crisis actual supera en complejidad a la del Período Especial.
“El pronóstico de decrecimiento de 15 % en 2026 se considera como una caída mínima que equipara la del peor momento del período especial”, advirtió, dejando abierta la posibilidad de un desplome aún mayor.
Otro economista cubano, Elías Amor, calificó esa diferencia como un signo de “extrema pobreza”. A su vez, otros analistas señalan que, a diferencia de 1993, Cuba ha perdido sectores productivos clave como el azucarero, lo que la convierte en una economía dependiente de subsidios externos, remesas y turismo.
“Cuba ha pasado de ser una economía subsidiada, pero relativamente productiva, a una dependencia total de ingresos provenientes del exterior”, resumen algunos analistas.
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Una hoja de ruta para el futuro inmediato
La inflación y la depreciación del peso cubano han tendido a moderarse respecto a sus picos anteriores, explica, por su parte, el economista Pavel Vidal, debido al deterioro de salarios reales, pensiones y gasto público, lo que ha comprimido la demanda interna y forzado un ajuste “a través del empobrecimiento”.
Para los próximos tres años, Vidal plantea como objetivos detener la contracción productiva y sentar bases para una recuperación gradual, impulsar la expansión del sector privado como motor de empleo y oferta interna, y corregir precios relativos y tipo de cambio para establecer señales de mercado. También propone transformar el mercado laboral, generar confianza para atraer inversión extranjera y aprovechar una eventual flexibilización de sanciones.
El académico, que durante años trabajó en el Banco Central de Cuba y ahora reside en Colombia como docente, advierte que las reformas de mercado y un levantamiento de sanciones no bastarán a corto plazo, dada la magnitud del deterioro estructural.
“Es muy probable que esta primera fase requiera algún tipo de apoyo extraordinario de la comunidad internacional”, señaló, idealmente mediante un fondo multilateral de emergencia.
Aun así, Vidal enfatiza que Cuba “ya no tiene el tiempo político, social ni material para seguir posponiendo las reformas estructurales e institucionales”, y que la crisis exige avanzar con decisión, evitando improvisaciones y fragmentaciones.













