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La Feria Internacional del Libro de La Habana se realiza desde este 10 de agosto. La cita más importante de la literatura en la isla habitualmente se desarrolla en febrero, pero este año fue aplazada a causa de la crisis de combustible en el país y movida de su sede habitual en la Fortaleza San Carlos de la Cabaña para responder a las dificultades de transportación.
“Muchos pueden pensar que la situación económica no ha cambiado o ha tenido determinadas aristas, es decir, se ha recrudecido el cerco económico, las dificultades, pero sin embargo la Feria del Libro no renuncia a ser una fiesta que es para toda la familia, que es para llegar a encontrar de alguna manera un oasis dentro de toda esta situación”, declara a OnCuba Raúl Morera Alfonso, director de comunicación del Instituto Cubano del Libro.
La sede central del evento se emplaza esta vez en la Estación Cultural de Línea y 18 en el Vedado, y se extiende a otros espacios aledaños. Uno de ellos es lo que fuera la sede del grupo teatral El Ciervo Encantado, donde funciona estos días la Sala Nicolás Guillén.
Esta es el área de presentaciones de los textos y escritores más relevantes, así como de entrega de los más importantes premios literarios del país, que también se entregan en el contexto de la Feria del Libro.
Además, otras ocho subsedes se distribuyen por distintos lugares de la capital cubana.
La participación internacional es otra de las notables reducciones de la 34.ª edición de la cita. Rusia es el país invitado de honor y está representada en un gran stand ubicado en el centro de la Estación Cultural.

Otras naciones como China, México, Argentina, Venezuela, Brasil y España también participan en el evento cubano.
Morera explica que la propia situación del país conspira con una participación internacional más amplia, así como el cambio de fecha que sufrió el evento.
“Algunos invitados estuvieron incluso en el mes de febrero, porque ya tenían comprados los pasajes, tenían hechas sus reservaciones, y compartieron en ese momento con las instituciones e hicieron sus actividades en esa época”, detalla.
Para todos los públicos
Esta 34.ª edición, marcada por todos estos cambios, enfrenta el desafío de la respuesta del público, algo que no es poca cosa para un evento que ha destacado históricamente por ser la cita cultural de mayor participación masiva del país.
Claudia acudió a la feria con su pequeña hija. Asegura que esta sede le parece “mucho más accesible con la situación que se vive hoy en el país”.

“Vine con el objetivo de encontrar literatura para la niña y he encontrado bastante variedad, también están las editoriales cubanas con precios más asequibles”, nos cuenta.
“Todo lo que he visto hasta ahora es muy bueno, asequible, en precios económicos, la he pasado bien todo el rato que estuve aquí”, es la experiencia de Cristian, uno de los muchos adolescentes que recorre la feria con sus amigos.
“Es una vergüenza, los precios excesivos, en dólares, la juventud que está perdida en este país; ¿cómo le van a poner un libro interesante en 18 mil pesos, 40 dólares un libro, la transferencia el 10 %, realmente nada que ver con otros años”. Esa es la opinión de Niurvis.
Ella recorre la feria junto a su esposo e hija, y con su opinión nos recuerda otra de las antiguas polémicas alrededor de la Feria, en la que conviven las muchas opciones de las editoriales estatales con precios realmente muy preferenciales con otras muchas ofertas privadas o internacionales que comercializan sus productos a costos menos accesibles para todo el público.

Aunque a mucha menor escala, la Feria del Libro no ha renunciado a su carácter global, que incluye opciones para todos los grupos etarios y disímiles ofertas que van más allá de la propia literatura, e incluyen artesanía, objetos utilitarios, didácticos, merchandising y gastronomía.
“La Cabaña, al tener otras características, se presta, digamos, para que haya mayor cantidad de estas ofertas que de alguna manera no tienen nada que ver con la literatura, pero que acompañan a la familia en el ambiente de la feria. Aquí, dentro del recinto, hay stands que tienen otras cosas y la gastronomía se puso aparte; hay una gastronomía ligera dentro del recinto, en el patio, pero hay otra que está en las calles aledañas”, detalla el funcionario.

Asimismo, tampoco abandonará su habitual recorrido por todas las provincias del país, aunque también con una reducción importante en sus acciones.
“LaF feria tampoco renunció al recorrido nacional. Es decir, lo que se han acortado los espacios de tiempo, de la misma manera que aquí tuvimos, en vez de 10 días, estuvimos con 7 días, contando el día inaugural, pues en el resto del país igual, tanto en el occidente, el centro o el oriente, van a estar solamente 3 días, viernes, sábado y domingo. Y a continuación de la feria, antes siempre dejábamos un receso, ahora no, ya la próxima semana estará la parte occidental y así consecutivamente”, explica Morera.
La Estación Cultural de Línea y 18 en el Vedado habanero seguirá abierta al público hasta el 16 de agosto, logrando así sortear el principal reto de cualquier evento cultural en el país, que es hoy mantener su presencia.












