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Tras casi cuatro meses de guerra y semanas de una negociación que estuvo a punto de naufragar en varias ocasiones, Estados Unidos e Irán han alcanzado un acuerdo de paz que incluye un alto el fuego en todos los frentes, incluido el Líbano. “Las dos partes han declarado el fin inmediato y permanente de las operaciones militares en todos los frentes”, anunció el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, en un mensaje en redes sociales.
La ceremonia oficial de firma está programada para el próximo viernes 19 de junio en Ginebra, Suiza. El pacto lleva el nombre de Acuerdo de Islamabad, en referencia a la capital del país que actuó como mediador clave, junto con Qatar, Arabia Saudita y Turquía.

Compromisos y logros
El vicecanciller iraní, Ali Gharaibabadi, confirmó que el texto del memorando final de entendimiento ha sido completado y que “el fin inmediato y permanente de la guerra y las operaciones militares en diversos frentes, incluido el Líbano, será declarado a partir de esta noche”. El funcionario añadió que el levantamiento del bloqueo naval constituye otro de los elementos del acuerdo.
El viceministro anunció que pronto se publicará “el texto del acuerdo de entendimiento y el pueblo verá cuántos logros hemos obtenido y cuántos compromisos hemos asumido”, según EFE.
Precisó que “los compromisos en relación con los logros no son comparables” y que “el poderío militar de hoy ha contribuido a avanzar en nuestros asuntos y a concretar el acuerdo”.
Advirtió que “dondequiera que haya un incumplimiento de los compromisos por parte de la contraparte”, realizarán la “acción específica correspondiente”.
Uno de los puntos centrales del entendimiento es la reapertura del estrecho de Ormuz, por el que transita aproximadamente el 20 % del petróleo y gas mundial y que había permanecido bajo control iraní desde el inicio de la guerra el pasado 28 de febrero.
Trump lo celebró en su red Truth Social: “Con la apertura del estrecho tras la firma del acuerdo el viernes, ¡el petróleo volverá a fluir por ambos extremos para la región y para el mundo!”

En cuanto al expediente nuclear, el acuerdo abre un plazo de 60 días para negociar el destino del programa atómico iraní.
Durante ese período, Teherán se compromete a reiterar que no producirá armas nucleares, mientras que Estados Unidos evaluará el levantamiento de sanciones primarias y la liberación de fondos congelados en el extranjero, estimados en unos 12 mil millones de dólares.
La reacción de los mercados
La noticia tuvo un efecto inmediato en los mercados energéticos. El barril de crudo Brent cayó más de un 3 % para quedar en torno a los 84 dólares, y el dólar retrocedió frente a otras divisas internacionales.
La comunidad internacional ha recibido la noticia con cautela y optimismo. Alemania, Francia, Reino Unido e Italia se mostraron dispuestos a levantar las sanciones relacionadas con el programa nuclear si se cumplen medidas verificables.

El factor Israel
El anuncio de Trump sobre el pacto tomó por sorpresa al primer ministro israelí, quien se encontraba en medio de una reunión de seguridad sobre Irán cuando llegó la publicación en Truth Social.
Durante semanas, Trump discrepó públicamente con Netanyahu en varias ocasiones, e insistió en que un acuerdo diplomático con Teherán estaba al alcance y que Israel “no tendrá más remedio” que aceptarlo.
El conflicto que comenzó el 28 de febrero con los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel sobre instalaciones iraníes ha dejado más de 7 mil muertos, ha sacudido las alianzas regionales y golpeado duramente la economía global.
El acuerdo que ahora se promete devuelve la situación, en lo esencial, al punto de partida: un estrecho de Ormuz abierto y la promesa de Irán de no desarrollar armas nucleares, exactamente lo que Teherán había ofrecido en vísperas de la guerra.
El costo humano
Las cifras varían significativamente según la fuente, pero todos los recuentos apuntan a un conflicto de alto costo civil.
En Irán, medios estatales y grupos de derechos humanos con sede en Estados Unidos sitúan el número de muertos en más de 3 mil, de los cuales al menos 1700 eran civiles.
Las estimaciones de inteligencia de Estados Unidos e Israel, sin embargo, elevan considerablemente esa cifra: fuentes de inteligencia de ambos países calculan más de 6 mil integrantes de cuerpos de seguridad iraníes muertos durante las operaciones.
En el Líbano, donde el conflicto se extendió a partir del 2 de marzo con la reactivación del frente Israel-Hezbollah, el Ministerio de Salud libanés reportó hasta mediados de mayo 2869 muertos y 8730 heridos por ataques israelíes desde el inicio de esa campaña.
En Israel, el servicio de ambulancias reportó 23 muertos por misiles lanzados desde Irán y el Líbano.
Del lado estadounidense, el Departamento de Defensa confirmó la muerte de 13 militares: siete en acciones de combate o ataques a bases en Kuwait y Arabia Saudita, y seis en un accidente de avión de reabastecimiento en Irak el 12 de marzo.
El costo económico: un golpe estructural global
Las consecuencias económicas en cascada de la guerra se han irradiado mucho más allá del Golfo. Los mercados globales se han transfigurado: materias primas, los sistemas alimentarios, las cadenas de suministro industriales y los alineamientos geopolíticos.
Los países árabes de la región perdieron entre 186 mil y 190 mil millones de dólares en el primer mes, es decir, alrededor del 6 % de su PIB, entre destrucción, pérdida de actividad e impacto en la inversión.
Estados Unidos gastó cerca de 28 mil millones en costos militares directos. La Unión Europea destinó más de 9 mil millones de euros a medidas de emergencia y absorbió 13 mil millones en sobrecostos por las importaciones de combustibles fósiles en pocas semanas.
El tráfico de petroleros por el estrecho de Ormuz cayó un 90 % respecto a los niveles previos a la guerra.
El impacto no fue solo energético: el bloqueo desencadenó una emergencia de suministro alimentario en los estados del Golfo, que dependen del estrecho para más del 80 % de su ingesta calórica.
A mediados de marzo, el 70 % de las importaciones de alimentos de la región estaban interrumpidas, con precios al consumidor que subieron entre el 40 y el 120 %.
El FMI proyecta que la inflación global alcanzará el 4,4% en 2026 —frente al 3,5% de 2025— y ha revisado a la baja el crecimiento mundial.
En un escenario severo que incluya daños en infraestructuras energéticas, el crecimiento podría caer al 2 % en 2026, con inflación superando el 6 % en 2027.
Esta guerra ha impuesto enormes costos a muchas de las economías en las que se apoya Estados Unidos como socios comerciales y estratégicos. El acuerdo que se firma el viernes, si fragua, no borra ese saldo, pero al menos podría frenar la catástrofe.












