Con 50 votos a favor y 48 en contra, el Senado de EE.UU. aprobó este martes una resolución que insta al presidente Donald Trump a retirar las fuerzas militares del conflicto con Irán o, en su defecto, buscar autorización del Congreso para continuar con las hostilidades.
La medida, aunque simbólica y sin fuerza de ley, constituye un golpe político al Ejecutivo en opinión de analistas. La resolución, ya aprobada por la Cámara de Representantes, refleja la creciente preocupación de legisladores republicanos y demócratas por la prolongación del conflicto.
En una movida que fue clave para sacar adelante la resolución, senadores republicanos como Rand Paul, Susan Collins, Lisa Murkowski y Bill Cassidy se unieron a la oposición para respaldar la iniciativa, mientras que John Fetterman fue el único demócrata que votó en contra.
El resultado final, 50-48, marca la primera vez que el Senado aprueba una medida de este tipo desde el inicio de la guerra. Aunque no requiere la firma presidencial ni tiene carácter vinculante, la misma envía un mensaje contundente: el Congreso no respalda la estrategia militar de Trump.
The Senate adopted a resolution directing President Donald Trump to remove military forces from the conflict with Iran, a significant rebuke to the president and a strong message that the war lacks support in Congress. https://t.co/RLBvUEXsfE pic.twitter.com/9ZBnHmKLRW
— CNN Breaking News (@cnnbrk) June 23, 2026
Encuestas: rechazo mayoritario
Entretanto, la desaprobación ciudadana se hace notar con contundencia. Según una encuesta de CBS News, el 69 % de los estadounidenses cree que la guerra no ha valido la pena por sus costos humanos y económicos. Un porcentaje aún mayor, el 78 %, exige que el conflicto termine “ya”.
Otros sondeos muestran que la mayoría considera que la guerra ha sido un fracaso estratégico. El 57 % opina que “ha creado más problemas de los que resolvió”, y apenas el 21 % cree lo contrario.
Incluso entre los republicanos, el respaldo es débil: solo cuatro de cada diez consideran que el acuerdo negociado por la administración es favorable para EE.UU.
Trump, desafiante
Pese a la presión legislativa y social, Trump mantiene un tono desafiante. Este lunes aseguró que está dispuesto a “hacer lo que tenga que hacer” si Irán incumple el pacto alcanzado en el marco de la tregua de 60 días y advirtió de consecuencias ante cualquier “mal comportamiento” de Teherán.
El presidente ha insistido en que la guerra debilitó militarmente a Irán y frenó su programa nuclear. Sin embargo, las encuestas revelan que solo el 37 % de los estadounidenses cree que el país persa está más débil hoy que antes del conflicto.
En paralelo, la agresión a Teherán ha tenido un impacto directo en la economía mundial. El cierre intermitente del estrecho de Ormuz, vital para el transporte de petróleo y gas, ha generado incertidumbre en los mercados.
A propósito, el 64 % de los ciudadanos estadounidenses cree que la Administración Trump subestimó las consecuencias económicas del conflicto.
Narrativa oficial vs. percepción ciudadana
En el plano político, la resolución del Senado se suma a una serie de votaciones que buscan limitar los poderes de guerra del presidente. Los demócratas, encabezados por Tim Kaine, sostienen que el Congreso debe participar en cualquier decisión que implique reanudar las hostilidades.
A su vez, la narrativa oficial de la Casa Blanca choca con la percepción ciudadana. Para la mayoría, la guerra ha sido contraproducente: Irán ha demostrado capacidad de resistencia y de influencia regional, mientras que Washington enfrenta desgaste militar, diplomático y económico.
El vicepresidente J.D. Vance ha defendido el acuerdo con Irán como una salida viable, pero los datos muestran que la sociedad estadounidense lo interpreta más como un intento de poner fin a un conflicto impopular que como una victoria estratégica.
Nada en las declaraciones de los mediadores, ni de los funcionarios iraníes, sugiere que las negociaciones se encaminarán hacia el tipo de capitulación rápida que Trump ha dado a entender que sería el desenlace de las conversaciones.
Mohammad Bagher Ghalibaf, presidente del parlamento y jefe negociador iraní, aseguró que “las fuerzas armadas están preparadas para responder” si Trump volviera a atacar a Irán, “lo que plantea la posibilidad de más guerra”, escribió el New York Times en la edición de este lunes.












