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Juan Ernesto Castiñeyra de Dios (La Habana, 1969) se formó como fotógrafo entre la Escuela de Fotografía Creativa de La Habana, la Academia de Arte y Fotografía Cabrales del Valle y los talleres del Chino Arcos, en la Uneac, todas prestigiosas instituciones de su ciudad natal.
Como parte de muestras colectivas, sus obras han sido apreciadas, además de Cuba, en México y España.
Hasta el momento ha realizado dos exposiciones bipersonales: Confluencias paralelas, Galería Luz y Oficio, Julio de 2022; y Pallida mors, Pared Negra de Fábrica de Arte, Mayo de 2024, ambas en La Habana.
En dos ocasiones ha sido distinguido por la Confederación Española de Fotografía (CEF): Mención de Honor (2018) y medalla de oro (2019).

Relata brevemente tus inicios en la fotografía.
Desde niño sentía placer al ver fotografías. Pasaba largos ratos mirando fotos antiguas de familia, revistas, libros. Me gustaba hacer las fotos cuando nos reuníamos los amigos. Recuerdo que me demoraba “mucho” para capturar un instante. Siempre me criticaban eso, se desesperaban. Yo no tenía explicación para ello, ahora me doy cuenta que estaba componiendo de manera inconsciente. Desde entonces me preocupaba por la calidad de la imagen.
En 2007 o 2008 supe de un taller de fotografía que impartiría un profesor de apellido Barrera. Matriculé, y allí tuve la suerte de conocer a uno de los más destacados fotógrafos y artistas jóvenes de Cuba, Alfredo Sarabia (hijo).
En las clases de Barreda supe que existían fotógrafos y fotógrafas como Cindy Sherman, Chema Madoz, Diane Arbus, Peter Turner, Cartier Bresson, Fan Ho, Cirenaica Moreira, Alfredo Sarabia, Raúl Cañibano, Armando Zambrana…Nunca antes había visto la fotografía de esa manera, y nunca antes había sentido tanta pasión por algo.
En 2017 matriculé en la Academia de Arte y Fotografía Cabrales del Valle. En este maravilloso lugar conocí a Ramón y Rufino, excelentes profesores, magnificas personas. No me cansaré de agradecerles por tanta enseñanza.
También fue muy importante en mi formación el Taller del Chino Arcos, en la Uneac. El Chino nos mostró el camino, y nos enseñó cómo se debe andar por él. Le tengo mucho respeto, admiración y cariño.
Desde entonces, no he podido prescindir de la fotografía. Al principio fue un juego, un pasatiempo, un mero entretenimiento para los tiempos libres. Pero muy sutilmente, de manera imperceptible, fue convirtiéndose, primero, en una rutina diaria; luego en una disciplina que devino necesidad de hacer. Se reveló como la mejor, casi única, forma de expresar, opinar, exponer ideas y sentimientos.
¿Qué te propones con el ejercicio de este arte?
Con la fotografía trato de explicar mi relación con todo lo que me rodea. Intento ser sincero con lo que siento y transmitirlo al espectador, a quien le propongo una visión muy particular de la sociedad en que vivimos.
Lo fotografío todo (es casi una obsesión), por eso no me encasillo en un género o tema. Separo mi trabajo por series para una mejor lectura, pero en todos los casos es la emoción la que me guía y decide qué es lo que debo fotografiar y en qué momento debo apretar el obturador para dejar ese instante de tiempo atrapado en cualquier soporte, digital o impreso. Creo que así me definiría; lo que retrato son mis emociones.
Mostraremos aquí obras de tres de tus series. ¿Podrías comentarlas para nuestros lectores?
Todas las imágenes fueron capturadas en La Habana.
Aquí se habla de la soledad

El aislamiento social puede causar soledad en algunas personas, mientras que otras pueden sentirse solas sin estar socialmente aisladas.
La soledad en los mayores es una realidad que viene favorecida por diferentes factores. La crisis de identidad: donde se vive un conjunto de pérdidas que pueden deteriorar la propia autoestima. La crisis de la autonomía: dada por el deterioro del organismo y de las posibilidades de desenvolverse en las actividades de la vida diaria. La crisis de pertenencia: experimentada por la pérdida de roles y capacidades físicas que afectan la vida social.

La etapa de la vejez, en la gran mayoría de los casos, va acompañada de una sucesión de pérdidas, como el trabajo, cónyugue, amistades, capacidades físicas, estatus social, etc. Muchas veces estos cambios traen consigo fuertes impactos emocionales: angustia, temor, nerviosismo, irritabilidad, tristeza, marginación.
Es la estación de la de la vida donde con mayor frecuencia se experimenta la soledad y trae importantes consecuencias psíquicas.

Intento llamar la atención sobre esta etapa de la vida, por la cual transitaremos de una u otra forma, y provocar que nos identifiquemos con estas personas que tal vez la tengamos bajo nuestro amparo.




Si estás hecho para conocer la ciudad

Este poema se expresa por mí:
No era alegre ni feliz,
ni particularmente optimista,
pero era muy lindo
pensar
que teníamos una ciudad entera
para nosotros solos.
Mirta Yáñez



He captado la luz, he detenido su vuelo

detenido su vuelo”.
Es una serie dentro de otra serie mayor. La Necrópolis de Colón, con más de ciento cincuenta años de fundada, posee una amplia colección de obras escultóricas, arquitectónicas y de artes decorativas. Su estado de deterioro me incitó a la búsqueda de estas imágenes, mostrando, no el rostro del abandono o el olvido, sino la belleza que aún perdura y nos seduce.
Como pretexto, el blanco y negro, las luces y las sombras; de ahí su título, tomado de una frase de Louis Daguerre.

detenido su vuelo”.
detenido su vuelo”.
vuelo”.












