Cuba enfrentará este sábado una nueva jornada de extensos apagones, con afectaciones simultáneas que alcanzarán hasta el 52 % del país durante el horario de máxima demanda, de acuerdo con estimaciones de la Unión Eléctrica (UNE).
Según el parte diario de la entidad, adscrita al Ministerio de Energía y Minas de Cuba, para el horario pico se prevé una capacidad de generación de 1590 megavatios (MW) frente a una demanda máxima estimada de 3300 MW.
La diferencia entre oferta y demanda dejará un déficit de 1710 MW, mientras que la afectación real programada —los circuitos que serán desconectados para evitar una caída desordenada del sistema— ascenderá a 1740 MW.
La situación mantiene a buena parte de la población cubana enfrentando más horas sin servicio eléctrico que con corriente disponible. Durante la última semana, los cortes superaron las 14 horas consecutivas en La Habana y rebasaron las 20 horas diarias en varias provincias del país.
Actualmente, siete de las 16 unidades termoeléctricas de Cuba permanecen fuera de servicio por averías o mantenimientos. Estas plantas representan alrededor del 40 % de la generación nacional.
Otro 40 % del sistema depende de motores de generación alimentados con diésel y fueloil, muchos de ellos paralizados desde enero por las dificultades de abastecimiento de combustible. El Gobierno cubano atribuye esta situación al endurecimiento de las sanciones y restricciones petroleras impuestas por Estados Unidos, que ha calificado como una política de “asfixia energética”.
El 20 % restante de la generación eléctrica proviene del gas y de fuentes renovables, especialmente de proyectos solares impulsados recientemente con apoyo de China.
Cuba atraviesa una profunda crisis energética desde mediados de 2024, marcada por el deterioro de su infraestructura eléctrica, la escasez de combustible y las limitaciones financieras para sostener el sistema. Los frecuentes apagones han impactado de manera severa la vida cotidiana y la actividad económica en toda la isla.











