Estados Unidos no contempla una acción militar inminente contra Cuba pese a las amenazas del presidente Donald Trump de que “la isla es la próxima”, dijeron funcionarios estadounidenses este viernes a la agencia Associated Press (AP) bajo condición de anonimato.
Sin embargo, advirtieron que las opciones militares siguen sobre la mesa y que una intervención no puede descartarse en el futuro cercano.
Negociaciones bajo presión
Los funcionarios, que participan en conversaciones preliminares con autoridades cubanas, señalaron que aún hay tiempo para que La Habana acepte una oferta de ayuda humanitaria y económica.
La propuesta incluye decenas de millones de dólares en asistencia, dos años de acceso gratuito a internet de Starlink, apoyo agrícola y para infraestructura. Aunque Cuba no ha rechazado tajantemente la oferta, las condiciones —como la liberación de presos políticos y la apertura a la inversión privada estadounidense— son vistas como inaceptables por el gobierno comunista.
El canciller Bruno Rodríguez calificó las sanciones recientes como “un acto de agresión económica despiadada” y denunció que Washington busca “rendir por hambre y desesperación a toda la población cubana”. En la red social X, Rodríguez acusó a Estados Unidos de actuar “como gendarme mundial en franca violación del derecho internacional”.
La semana pasada, Trump firmó una orden ejecutiva que amplía la autoridad del gobierno para imponer sanciones a Cuba. El Departamento del Tesoro y el Departamento de Estado anunciaron medidas adicionales, incluyendo sanciones secundarias contra empresas y bancos extranjeros. Poco después, el presidente sugirió que un portaaviones estadounidense podría detenerse frente a las costas cubanas como demostración de fuerza.
Un funcionario estadounidense aclaró que el objetivo inmediato “no es un cambio de régimen, sino cambiar las políticas fallidas del régimen”. Sin embargo, reconoció que Trump podría modificar su postura en cualquier momento.
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Marco Rubio endurece el discurso
El secretario de Estado, Marco Rubio, hijo de inmigrantes cubanos y figura clave en la política hacia la isla, ha intensificado sus críticas. “El modelo económico cubano no funciona y quienes están en el poder no pueden arreglarlo”, dijo esta semana en la Casa Blanca y añadió en clave despectiva: “Lo único peor que un comunista es uno incompetente”.
Rubio, quien visitó esta semana Roma y el Vaticano para discutir la situación con el papa León XIV, ha defendido una línea dura y se perfila como uno de los principales arquitectos de la estrategia estadounidense hacia Cuba.
Un funcionario estadounidense señaló que Rubio mantiene contactos con figuras influyentes en La Habana, incluido Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del exgobernante Raúl Castro. Estos encuentros, aunque cordiales, no han producido avances significativos.
Cuba responde
El embajador cubano ante la ONU, Ernesto Soberón Guzmán, reiteró que “ningún asunto interno de la isla está sobre la mesa” y que La Habana no acatará ultimátums de Washington. Según Soberón, los líderes cubanos se preparan “para todos los escenarios” si Trump cumple sus amenazas de intervención.
Funcionarios cubanos insisten en que las crisis actuales se deben al bloqueo energético impuesto por Estados Unidos tras la caída de Nicolás Maduro en Venezuela, principal proveedor de petróleo de la isla.
“Viajar 4500 millas para reunirse con el papa, supuestamente para solicitar sus buenos oficios en la entrega de ayuda humanitaria, mientras se afirma que el bloqueo no existe, es un insulto flagrante a la inteligencia humana”, declaró Soberón en un comunicado.
Aunque las negociaciones continúan, la desconfianza mutua persiste. Para Washington, Cuba es un punto de presión en el hemisferio; para La Habana, las sanciones y amenazas son parte de una política de asfixia. En este contexto, la posibilidad de una acción militar no es inmediata, pero tampoco está descartada.










