|
Getting your Trinity Audio player ready...
|
El presidente de EEUU, Donald Trump, concluyó este viernes su visita oficial a China y regresó a Washington tras una intensa agenda de reuniones con el mandatario chino Xi Jinping, centradas en las relaciones bilaterales entre las dos mayores economías del mundo.
El avión presidencial Air Force One despegó del Aeropuerto Internacional de Pekín en la tarde del viernes, hora local, tras una ceremonia de despedida en pista que puso fin a una visita de Estado de menos de 48 horas, la segunda que realiza Trump al país asiático desde 2017.
La salida del mandatario estuvo acompañada por el ministro chino de Exteriores, Wang Yi, quien acudió al aeropuerto para despedir al presidente estadounidense después de dos jornadas de reuniones al más alto nivel, señaló CNN.
Durante su estancia en Pekín, Trump mantuvo dos encuentros con Xi Jinping en los que se abordaron asuntos clave como el comercio bilateral, la situación en Taiwán, el desarrollo tecnológico y la crisis en torno a Irán.

Irán, Ormuz y el foco geopolítico
Uno de los temas centrales de la agenda fue la situación en Oriente Medio, especialmente el conflicto derivado de la ofensiva entre Estados Unidos e Israel contra Irán y sus consecuencias sobre la navegación internacional.
En declaraciones posteriores a su reunión con Xi, Trump aseguró que ambos comparten una visión “muy similar” sobre la necesidad de poner fin a la crisis y evitar que Teherán desarrolle armamento nuclear.
El mandatario estadounidense afirmó además que tanto Washington como Pekín coinciden en la importancia de reabrir el estrecho de Ormuz, una vía estratégica para el comercio global de energía que ha sido escenario de tensiones en los últimos meses.
Trump sostuvo que Irán “no puede tener un arma nuclear” y defendió que ambos países están “bastante de acuerdo” en ese punto, según sus declaraciones desde el complejo de Zhongnanhai, sede del liderazgo chino.
Por su parte, la Cancillería china subrayó la necesidad de mantener abierto el diálogo y defendió que la actual “tendencia de distensión” debe consolidarse, insistiendo en que “la puerta del diálogo, una vez abierta, no debe volver a cerrarse”.
Pekín también afirmó que la resolución del conflicto beneficia tanto a EEUU como a Irán y llamó a evitar una escalada prolongada, señaló un despacho de la agencia EFE.
Trump elogia a Xi Jinping en Pekín y promete un “futuro fantástico” entre EEUU y China
EEUU y China: mensajes de acercamiento pese a la falta de acuerdos formales
A pesar del tono positivo mostrado por ambas partes, ni la Casa Blanca ni el Gobierno chino anunciaron acuerdos concretos tras la cumbre.
Sin embargo, Trump aseguró que las reuniones permitieron resolver “muchos problemas diferentes que otras personas no habrían podido solucionar”, en referencia a las tensiones acumuladas entre ambas potencias en materia comercial y estratégica.
La Cancillería china, por su parte, afirmó que Xi Jinping y Trump alcanzaron “una serie de nuevos consensos” y acordaron avanzar hacia una relación bilateral más “estable, saludable y sostenible”, con una orientación estratégica a medio plazo.
Según Pekín, ambos líderes coincidieron en reforzar la comunicación y la coordinación en asuntos internacionales y regionales, así como en gestionar las diferencias de manera constructiva.

Comercio, energía y grandes compras
En el plano económico, Trump afirmó en entrevistas posteriores que China habría mostrado disposición a incrementar la compra de productos estadounidenses, incluidos petróleo, soja y aviones de la compañía Boeing.
También aseguró que Pekín podría adquirir hasta 200 aeronaves del fabricante, además de aumentar significativamente las importaciones de soja procedente de EEUU, un sector clave para los agricultores del Medio Oeste.
Del mismo modo, afirmó que China comenzaría a importar petróleo estadounidense desde estados como Texas, Luisiana y Alaska, aunque no se ofrecieron detalles oficiales sobre estos compromisos.
Según la Casa Blanca, el presidente chino habría mostrado interés en diversificar sus fuentes energéticas reduciendo su dependencia de Oriente Medio, lo que abriría nuevas oportunidades comerciales entre ambos países.
Regreso de Trump a China desde 2017
La visita de Trump a China estuvo acompañada por una amplia delegación estadounidense, en la que participaron altos funcionarios y directivos empresariales de primer nivel, en un gesto poco habitual en este tipo de cumbres.
El viaje concluyó con un balance marcado por declaraciones optimistas de ambas partes, elogios cruzados entre los líderes y la promesa de mantener abiertos los canales de diálogo, aunque sin resultados concretos inmediatos que transformen de forma visible la relación bilateral.
En palabras del propio Trump, la reunión dejó la sensación de que ambos países lograron avances significativos en cuestiones complejas, en un momento en el que la relación entre Washington y Pekín sigue siendo uno de los ejes centrales de la política internacional.












