El presidente Donald Trump aseguró que el despliegue del portaviones USS Nimitz en el Caribe no forma parte de una maniobra de presión contra Cuba y reiteró su disposición a “ayudar” a la isla.
Consultado hoy en el Despacho Oval sobre la llegada del grupo de ataque del USS Nimitz a aguas del Caribe, Trump descartó que la operación tenga fines intimidatorios, un día después de las imputaciones contra Raúl Castro.
“No, en absoluto”, respondió el mandatario republicano, quien insistió en que mantiene voluntad de diálogo con La Habana pese al endurecimiento de las medidas contra la isla.
Trump describió a Cuba como “un país fallido” afectado por apagones, escasez de alimentos y falta de recursos financieros, aunque aseguró que Estados Unidos busca tender una mano a la población cubana. “Vamos a ayudarlos. Quiero ayudarlos, quiero hacerlo por motivos humanitarios”, declaró.
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El presidente también afirmó que sectores del exilio cubano desean regresar a la isla e invertir en su recuperación económica. Sus declaraciones llegan después de meses de presión de Washington sobre el Gobierno de Miguel Díaz-Canel, incluyendo restricciones petroleras y nuevas sanciones económicas.
Rubio llama “fugitivo” a Raúl Castro
El anuncio del despliegue naval coincidió con otro movimiento de alto impacto político: la acusación formal presentada por fiscales estadounidenses contra Raúl Castro, de 94 años, por la muerte de cuatro pilotos de la organización Hermanos al Rescate en febrero de 1996.
Welcome to the Caribbean, Nimitz Carrier Strike Group!
The aircraft carrier USS Nimitz (CVN 68), the embarked Carrier Air Wing 17 (CVW-17), USS Gridley (DDG 101) and USNS Patuxent (T-AO 201) are the epitome of readiness and presence, unmatched reach and lethality, and strategic… pic.twitter.com/83mfzSIKzd
— U.S. Southern Command (@Southcom) May 20, 2026
También este jueves Marco Rubio endureció el tono desde Miami, donde evitó precisar si la administración contempla intentar la captura del exmandatario cubano, pero afirmó que Castro se ha convertido “en un fugitivo de la justicia estadounidense”.
“No voy a hablar de cómo lo traeríamos aquí. ¿Por qué le diría a los medios cuáles son nuestros planes al respecto?”, declaró Rubio antes de emprender un viaje oficial a Suecia e India.
El secretario de Estado sostuvo además que las evidencias contra Castro “son claras” y aseguró que el exdirigente cubano “admite abiertamente y presume de que derribó a civiles y de que dio la orden de derribar aviones civiles”.
La investigación estadounidense se centra en el derribo de dos avionetas civiles de Hermanos al Rescate ocurrido frente a las costas cubanas el 24 de febrero de 1996, cuando Castro era ministro de las Fuerzas Armadas.
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Entre las pruebas mencionadas por las autoridades figura una grabación realizada meses después del incidente en la que, según Washington, el entonces jefe militar habría reconocido haber ordenado la operación.
La acusación ha intensificado las especulaciones sobre una posible escalada entre ambos países. En La Habana, Miguel Díaz-Canel calificó el proceso judicial como una maniobra política “sin base jurídica” y sostuvo que busca crear condiciones para justificar futuras acciones agresivas contra la isla.
Pese al deterioro del escenario bilateral, Washington y La Habana mantienen conversaciones discretas sobre cooperación y ayuda humanitaria. Estados Unidos ha ofrecido recientemente un paquete de 100 millones de dólares en asistencia para Cuba, condicionado a que sea distribuido por organizaciones independientes y la Iglesia católica.
EFE/OnCuba.











