Paula Alí, una de las actrices más populares y aclamadas por el público cubano, fue galardonada con el Premio Nacional de Televisión 2026.
La distinción fue aprobada por el Consejo de Dirección del Instituto de Información y Comunicación Social (IICS), a propuesta de un jurado integrado por reconocidas figuras del medio televisivo en la isla, refiere el Portal de la Televisión Cubana.
Dicho jurado, presidido por José Ramón Artigas, evaluó la trayectoria, el impacto público y la integralidad de la carrera de la artista, quien acumula más de seis décadas de trabajo en la televisión, el teatro y el cine cubanos.
En la pequeña pantalla
Nacida el 26 de enero de 1938 en Candelaria, Pinar del Río, Paula Alí comenzó su vínculo con los medios en 1959 como modelo de televisión.
Años más tarde se incorporó al Teatro Martí, donde inició formalmente su carrera como actriz antes de consolidarse como una de las intérpretes más respetadas de la escena cubana, labor que extendió también al cine y la pequeña pantalla.
Su nombre está ligado a algunas de las producciones más recordadas de la televisión cubana, entre ellas las telenovelas Enamorada del mar, Retablo personal, Las huérfanas de la Obrapía, Salir de noche, ¡Oh, La Habana!, La otra esquina, Vuelve a mirar y Los hijos de Pandora.
También dejó interpretaciones memorables en espacios como Teatro en TV, con obras como La casa de Bernarda Alba y Santa Camila de La Habana Vieja, además de numerosos telefilmes y programas humorísticos como Punto G.
En una entrevista concedida a OnCuba en 2022, Paula —que según otras fuentes tiene 90 años, y no 88 como indica el Portal de la TV Cubana— afirmó que seguir actuando era su mayor deseo y que aceptaría cualquier proyecto capaz de motivarla, sin importar el medio o el género.
Disciplina y aprendizaje
En aquella conversación, Paula Alí atribuía su longeva carrera más a la disciplina y al aprendizaje constante que al talento. “He aprendido por el camino, observando a los grandes actores y directores con los que he trabajado”, aseguró, al tiempo que defendió la importancia del trabajo en equipo y la superación profesional.
La actriz también rechazó establecer preferencias entre la comedia y el drama. Para ella, cualquier personaje representa un desafío siempre que esté bien construido, una filosofía que explica la naturalidad con la que ha transitado por registros tan diversos a lo largo de su carrera.
En esa misma entrevista confesó que uno de los mayores premios de su trayectoria ha sido el afecto del público. Más allá de los reconocimientos institucionales, decía sentirse orgullosa de poder seguir conectando con varias generaciones de espectadores, quienes continúan identificándola por personajes que marcaron la televisión cubana.
“Generalmente se bromea con el tema de que los galardones se entregan cuando las personas están en el final de su existencia. Considero que en cualquier trayecto de la vida que te premien es válido por el hecho de que reconozcan tu labor”, dijo entonces.
A su juicio, los premios “pasan por la subjetividad y es difícil complacer a todo el mundo”, pues a veces “hacemos cosas que creemos que tienen un gran valor artístico y, en cambio, el jurado no lo considera de esa forma”.
“No debemos enfocarnos en ese sentido, debemos realizar nuestro trabajo con el mayor decoro posible y, si resulta premiado, pues se agradece, pero no debemos enfocarnos en realizar un trabajo pensando en obtener un reconocimiento”, dijo.
El Premio Nacional de Televisión fue creado en 2002 para reconocer la obra de toda la vida de artistas y profesionales del medio. Tradicionalmente, se entrega en el contexto de las celebraciones por el aniversario de la televisión cubana, cuya primera transmisión oficial ocurrió el 24 de octubre de 1950.













