El escritor cubano Álex Padrón, “uno de los escritores más singulares de las letras cubanas en las últimas décadas”, falleció este jueves en La Habana a los 52 años.
Nacido en La Habana, en 1973, Padrón era licenciado en Ciencias Farmacéuticas, aunque desarrolló una amplia trayectoria como escritor, periodista, ensayista, guionista y asesor editorial, con una obra que transitó por la ciencia ficción, la novela negra y la poesía, según reseña Iliada Ediciones.
Para el escritor Amir Valle, impulsor de Iliada Ediciones, se trata de “uno de los escritores más singulares de las letras cubanas en las últimas décadas”, además de considerarlo “un referente imprescindible de la novela negra cubana”.
Durante la década de 1990 estuvo estrechamente vinculado al movimiento de ciencia ficción en Cuba. Entre sus primeras obras sobresale Reino Eterno, publicada por Letras Cubanas en 2000. En 2004 obtuvo el Gran Premio del Concurso Iberoamericano Terra Ignota con el relato “Reversión”, posteriormente incluido en la antología Pesadilla, tragedia y fantasmas de Neón (Primigenios, Estados Unidos, 2020).
Su producción dentro del género continuó con títulos como La balada de Xander Sirius (Ilíada Ediciones, Alemania, 2023), considerada una incursión en la narrativa ciberpunk.
En la novela policial y de intriga publicó, entre otros títulos, Matadero (2018), La herencia de los patriarcas (2019), Tres Lunas (2020), Mon amie la rose (2021) y Los enterradores (2023), editados por sellos de España y Alemania.
Además, integró la antología Regreso a la isla en negro (Hurón Azul Ediciones, 2022), que reunió a una treintena de autores cubanos del género criminal.
También cultivó la poesía con los cuadernos Los Mapas del Tiempo, El rosario del hombre de ceniza y Thanatos y Eros, publicados por la editorial estadounidense Primigenios entre 2020 y 2021.
Su obra poética apareció igualmente en varias antologías internacionales, mientras que la revista española Poética Azahar le dedicó en 2022 un número monográfico titulado La disyuntiva de la margarita.
Entre sus reconocimientos figuran el Premio Hidra 2021, obtenido junto a Yadira Albet por la novela Guadaña Universal: el códice; el primer premio del concurso JT2022 por el cuento Pececillo de Dios; y el Premio Oscar Hurtado 2023 en la categoría de Ciencia Ficción por el relato Red atípica.
Incursión en la novela negra
En una entrevista concedida a Ilíada Ediciones en 2021, Padrón explicó que su incursión en la novela negra surgió de forma natural tras sus primeros años dedicados a la literatura fantástica y la ciencia ficción.
Recordó que fue el escritor cubano Vladimir Hernández quien despertó su interés por el género policial, aunque aseguró que nunca abandonó la influencia del terror y el ciberpunk, presentes en buena parte de su narrativa.
“En lo que se refiere a la novela negra cubana, me confieso un advenedizo total… casi un trepador. En mis inicios y aún ahora mis lecturas estaban bastante circunscritas al género fantástico, en especial al terror. Además de alguna que otra novela ocasional de Daniel Chavarría y los sempiternos Chandler y Christie, el policiaco carecía para mí de interés, ni como lector ni como escritor”, contó entonces.
Padrón defendía una visión de la novela negra alejada del esquema tradicional de héroes y villanos. A su juicio, “las líneas entre el bien y el mal se difuminan en la sociedad”, una idea que trasladó a sus personajes, construidos desde las contradicciones humanas antes que desde categorías morales rígidas.
Consideraba que la literatura debía reflejar esa complejidad y evitar los estereotipos, porque la realidad contemporánea “es mucho más ambigua” de lo que suelen mostrar los relatos convencionales.
Para el autor, escribir era también una forma de explorar los conflictos sociales y éticos de su tiempo. En esa conversación sostuvo que la novela negra constituye un vehículo privilegiado para examinar la corrupción, la violencia y los dilemas morales sin perder de vista el componente humano de los personajes.
Esa mirada atravesó buena parte de su obra, desde sus novelas policiales hasta sus relatos de ciencia ficción, géneros que entendía como distintas maneras de interrogar la condición humana.













