El secretario de Estado, Marco Rubio, recibió este lunes en Washington al jefe de la misión diplomática estadounidense en Cuba, Mike Hammer, en momentos en que la tensión entre ambos países sigue en aumento mientras el diálogo bilateral se encuentra atascado.
De acuerdo con un despacho de la agencia española EFE, el encuentro tuvo como objetivo abordar la situación en la isla, sobre cuyo Gobierno la Administración Trump ha incrementado la presión en los últimos meses en busca de cambios políticos y económicos.
La reunión abordó el respaldo de Washington a las aspiraciones de los cubanos de “vivir con libertad y dignidad” y la gestión de asistencia humanitaria de EE.UU. a Cuba, según un comunicado difundido en redes por la embajada estadounidense en La Habana.
Asistencia humanitaria: otro punto de fricción
Durante el encuentro, Rubio y Hammer pasaron revista a la transferencia de 100 millones de dólares en ayuda humanitaria canalizada a través de organizaciones como Cáritas, de la Iglesia Católica, con el objetivo de evitar que los recursos lleguen al Gobierno cubano.
Se trata de un tercer paquete de ayuda estadounidense a la isla, tras los dos primeros —valorados en tres y seis millones de dólares— destinados a damnificados por el huracán Melissa en el oriente cubano. Estas ayudas, también entregadas por Cáritas, consisten en kits de alimentos y artículos de higiene.
La Administración Trump ha insistido en que dicha asistencia debe beneficiar directamente a la población, en un escenario de confrontación abierta tras la captura en enero del expresidente venezolano Nicolás Maduro y la suspensión de los envíos petroleros desde Venezuela y México, lo que ha exacerbado la crisis económica y social en Cuba.
Por su parte, La Habana ha dicho que no se opone a la ayuda “siempre que beneficie al pueblo y no se utilicen sus necesidades para lucrar políticamente”. Además, ha remarcado que la misma “contrasta con la realidad que impone el castigo colectivo” de EE.UU., reforzado por el cerco petrolero y la nueva batería de sanciones que apuntan contra la precaria economía de la isla.
Hammer en el centro de la polémica
La presencia y actividad del diplomático estadounidense en Cuba ha sido motivo de polémica entre ambos gobiernos y también en los medios y redes sociales.
Las autoridades y medios oficiales cubanos han cargado contra Hammer por su actividad diplomática en el terreno, que consideran más allá de las atribuciones de su cargo, y lo acusan de injerencia en los asuntos internos y de respaldar y fomentar la disidencia política.
Recientemente, el canciller Bruno Rodríguez lo acusó de “incompetente e ineficaz” y denunció su “uso de la fuerza y amenaza en Italia”, con el fin de cortar la colaboración médica cubana en la región de Calabria, donde laboran especialistas de la isla.
Entretanto, en medios oficiales como Granma y Cubadebate Hammer ha sido retratado como un “falso bonachón” que disfraza la injerencia en actos de solidaridad, mientras celebra un bloqueo que restringe remesas, confisca pagos y dificulta aún más la vida cotidiana de los cubanos.
Por su parte, Washington defiende el accionar de su representante, que considera acorde con la Convención de Viena —algo que La Habana ha cuestionado—, al tiempo que ha reclamado a las autoridades de la isla por la realización de acciones públicas y actos de repudio en su contra.
A inicios de febrero, por ejemplo, el Buró de Asuntos del Hemisferio Occidental instó al Gobierno cubano a “cesar inmediatamente sus actos represivos de mandar a individuos para interferir en la labor diplomática” de Hammer y los restantes miembros del equipo de su Embajada.
De 62 años, Hammer es un diplomático de carrera con más de tres décadas de servicio. Antes de asumir como jefe de misión en Cuba en 2024, fue embajador en Chile (2014–2016) y en la República Democrática del Congo (2018–2022), además de enviado especial para el Cuerno de África (2022–2024), entre otros puestos.











