El Gobierno cubano descartó este lunes que, en su criterio, exista o vaya a existir una crisis humanitaria en la isla, pese a reconocer el severo impacto del embargo de EE.UU., reforzado en los últimos meses por la Administración Trump.
“No habrá una crisis humanitaria en Cuba”, señaló el ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, al presentar el informe anual sobre los efectos del embargo, cuyas afectaciones económicas entre marzo de 2025 y febrero de 2026 superaron los 8 mil millones de dólares.
Se trata de un récord histórico, que representa un 7% más que la cifra reportada en el informe anterior (2024-2025), lo que confirma el “castigo colectivo” de Washington a la población cubana, reseña Cubadebate.
“El bloqueo no castiga a un Gobierno, castiga la vida cotidiana de un pueblo en todos los ámbitos”, afirmó el canciller, quien rechazó que las consecuencias sobre los cubanos puedan ser consideradas “daños colaterales”.
“No se trata de daños colaterales, frase también inaceptable, de la guerra criminal de Estados Unidos contra Cuba. Son las víctimas de un diseño agresivo, de un plan fríamente calculado. Es el objetivo de las medidas que se aplican”, precisó Rodríguez Parrilla y subrayó que las sanciones persiguen objetivos políticos.

Crisis humanitaria, según la ONU
Según la definición de Naciones Unidas, una crisis humanitaria ocurre cuando un gran número de personas ve amenazada su vida, seguridad o dignidad debido a conflictos armados, desastres naturales o emergencias provocadas por el hombre, y requiere asistencia urgente para cubrir necesidades básicas como alimentos, agua, refugio, salud y protección.
La ONU subraya que estas crisis surgen cuando un evento —conflicto, desastre natural, epidemia o desplazamiento masivo— supera la capacidad de respuesta de las comunidades y gobiernos locales.
Al hablar este lunes sobre los efectos del embargo, el canciller insistió en que en la isla, pese a las crecientes dificultades, la solidaridad interna y las transformaciones económicas impiden que se configure un estado de cosas compatible con esa definición.
“Nuestro pueblo es profundamente solidario. No habrá crisis humanitaria en Cuba”, afirmó Rodríguez.
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Las cifras cubanas del embargo: “Son niños, no números”
El informe oficial, que desde hace más de treinta años Cuba presenta ante Naciones Unidas como base de su propuesta de resolución contra el embargo de EE.UU., cifra en 8 083,3 millones de dólares los daños ocasionados entre marzo de 2025 y febrero de 2026, un récord histórico.
Por su parte, las pérdidas acumuladas desde la entrada en vigor de esa política, a inicios de la década de 1960, superan los 178 700 millones de dólares.
Rodríguez destacó que los efectos del bloqueo se sienten en todos los ámbitos: electricidad, agua, transporte, salud y alimentación. Los apagones prolongados impiden conservar alimentos y afectan el funcionamiento de hospitales; el transporte público está paralizado; y el suministro de agua se interrumpe por falta de combustible para las plantas de bombeo.
Uno de los indicadores más sensibles es la mortalidad infantil, que pasó de 4 por cada mil nacidos vivos en 2018 a 9,9 en 2025.
“Son niños, no números. Muertes que no debieron ocurrir”, lamentó el canciller.
Los hospitales enfrentan cortes eléctricos que ponen en riesgo a pacientes dependientes de incubadoras o ventilación asistida. En algunos casos, cirugías mayores se han realizado con lámparas recargables o incluso con la luz de teléfonos móviles, debido a la falta de combustible para los grupos electrógenos, según reportes en redes o, incluso, en medios oficiales.
Servicios golpeados y resiliencia
Las sanciones estadounidenses y, en particular, el bloqueo energético afectan directamente la generación de electricidad en la isla y, en consecuencia, el suministro de agua potable. Las plantas de bombeo y rebombeo dependen de motores eléctricos que se detienen durante los apagones, lo que provoca interrupciones prolongadas en el servicio.
En cuanto al transporte, miles de cubanos deben caminar largas distancias para llegar a sus centros de trabajo o escuelas. El parque automotor está mayormente paralizado por la falta de combustible y las alternativas —triciclos y vehículos eléctricos— apenas logran paliar la situación.
Pese a las condiciones extremas, Cuba ha seguido realizando eventos de distinta índole —si bien algunos se han suspendido y otros han tenido modalidades online o híbrida—, mientras que recién logró iniciar el curso escolar, aunque con carencias reconocidas por las autoridades.
Al respecto, Rodríguez subrayó que el país mantiene el financiamiento para la educación especial de niños con discapacidades, como muestra de que las políticas sociales siguen siendo prioridad.
Sin mencionar las diarias protestas callejeras y los estados de opinión prevalecientes en las redes sociales, el canciller insistió en que la población comprende las causas de los problemas y participa en las transformaciones económicas y sociales aprobadas por la Asamblea Nacional, que incluyen una mayor apertura a empresas privadas y la inversión extranjera.
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El ariete estadounidense
Acerca del severo impacto de la política de Washington hacia Cuba, Bruno Rodríguez recordó que el presidente Donald Trump llegó a afirmar el 8 de enero de 2026 que “no creo que se pueda ejercer mucha más presión, salvo entrar y destrozar el lugar”.
Igualmente, citó las declaraciones del secretario de Estado Marco Rubio al medio estadounidense Axios, al resumir la estrategia de Washington en “causar escasez y privaciones, generar crisis humanitaria y descontento social para forzar un cambio de régimen”.
Para el canciller cubano, estas expresiones revelan un espíritu destructivo y un sentimiento despiadado que, según afirmó, también se manifiesta en la política estadounidense hacia Gaza.
Rodríguez Parrilla calificó estas medidas como un “acto de guerra” y un “castigo colectivo” que busca inducir una crisis humanitaria. “En Cuba es silencioso, sin bombas, pero también mata”, afirmó, comparando la situación con la tragedia en el enclave palestino arrasado por Israel.
El funcionario recordó que, tras la firma de la Orden Ejecutiva 14404 el 1 de mayo, Washington ha desplegado un paquete de medidas coercitivas unilaterales que afectan a casi todos los sectores estratégicos de Cuba: financiero, energético, portuario, remesas, minería, metalurgia, construcción, servicios médicos, comercio exterior y turismo.
Estas disposiciones, con un marcado carácter extraterritorial, buscan extender el bloqueo más allá de las fronteras estadounidenses —subrayó—, al presionar a terceros países y empresas para que rompan vínculos con la isla y así aislarla de socios comerciales, inversionistas y entidades financieras a nivel global.
El impacto de esta política es tangible en sectores como la minería, el comercio y el turismo, en tanto Naciones Unidas ha advertido que su asistencia humanitaria enfrenta trabas para ingresar y distribuirse en Cuba debido a las restricciones comerciales y de combustible, lo que agrava la vulnerabilidad del país frente a estas sanciones.
Las reformas
Además de denunciar el embargo, el canciller destacó las 176 transformaciones económicas y sociales aprobadas recientemente, que permiten la creación de empresas privadas de más de cien trabajadores, la inversión de cubanos en el exterior y una mayor apertura al comercio y el turismo.
“En los últimos días ya tienen base legal algunas normativas que permiten a empresas privadas de más de cien trabajadores la contratación directa, la inversión de cubanos en el exterior, el usufructo de tierras por tiempo indeterminado y una mayor apertura del comercio y el turismo”, puso de relieve la agencia EFE.
Rodríguez Parrilla aseguró que esperan resultados a corto plazo y negó contactos con Estados Unidos sobre estas medidas, aunque reconoció el interés de empresas estadounidenses en invertir en la isla “pese a que hay 7 mil contenedores detenidos en puertos cercanos a Cuba por este motivo, y fueron, en gran parte, contratados por la empresa privada”, enfatizó el medio español.
El canciller aprovechó la cita para destacar estas transformaciones, que el economista Omar Everleny dijo a EFE que son la prueba de que “Cuba va hacia el mercado”.

La comunidad internacional vs EE.UU. y algunos aliados
En julio, Cuba pidió un debate especial en la ONU para denunciar las últimas medidas de Estados Unidos contra la isla, el cual fue aprobado con 136 votos a favor, 9 en contra y 30 abstenciones, una cifra que, si bien confirma un rechazo mayoritario a las sanciones, muestra un cambio en la tendencia de años atrás.
En 2025, La Habana recibió el respaldo de 165 países, con 12 abstenciones y 7 votos en contra. Un año antes habían sido 187 los votos a favor, apenas dos en contra —EE.UU. e Israel— y la solitaria abstención de Moldavia.
La Asamblea General de la ONU comenzó a votar anualmente contra el embargo estadounidense en 1992, cuando el Gobierno cubano presentó por primera vez la resolución titulada “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”.
Desde entonces, se ha repetido cada año con apoyo abrumador, salvo en 2020, en que las restricciones sanitarias y logísticas motivadas por la pandemia de COVID-19 obligaron a suspender temporalmente ese tipo de sesiones presenciales.
Se trata de votaciones sin carácter vinculante, por lo que EE.UU. no está obligado a cumplir lo aprobado, más allá de su simbolismo. La próxima votación está prevista para el 28 de octubre.













Se va haciendo una costumbre desafortunada,por parte de algunos funcionarios cubanos, no llamar las cosas por su nombre o dar rodeos semanticos. Terminos como “coyuntura” para no decir “emergencia”, “vulnerables, vulnerabilidad, etc” para no decir pobres, pobreza. Empresas no estatales para no llamarlo sector privado. Resulta que Cuba *tecnicamente” no esta aun en una crisis humanitaria. Pues no se si lo esta, pero cada dia que pasa se va acercando a ese escenario. Las condiciones de vida de una gran parte de la poblacion (largas horas, e incluso dias, sin electricidad y sin servicio de agua, escasez generalizada de medicamentos y afectaciones importantes de servicios medicos, y un largo etcetera) y sin visibles signos de mejoria o solucion.
COn todo el respecto Sr Bruno, en Cuba hay una policrisis, y la humanitaria es una de ellas , el problema es que ustedes los que dirigen les cuesta mucho reconocer el mundo real que vivimos los cubanos normales y que no estamos gorditos como todos los que salen en las reuniones . Ahora mismo esta hablando de una nueva victoria en la proxima votacion de condena al bloqueo, como si eso sirviera de algo, al final no hay ninguna pais que despues de condenarlo, asuma una actitud real de condena y lo demuestre con sus actos