Las farmacias comunitarias gratuitas, los grupos de WhatsApp e, incluso, las farmacias comunitarias privadas aparecen como salvavidas en la isla, donde la crisis deja a las farmacias estatales carentes de medicinas y a los cubanos a expensas de los precios del mercado.
Muchos acuden a iniciativas como “La Medicina No Es para la Venta”, un método de gestión organizado por la habanera Laura Mendoza desde WhatsApp.
Según reporte de Associated Press (AP), todos los jueves y domingos, al mediodía, decenas de personas se reúnen frente a un edificio de apartamentos del Vedado, donde Mendoza revisa una lista de solicitudes y entrega los medicamentos que los pacientes han pedido a través de WhatsApp.
Cubans turn to free community pharmacies as medicines grow scarce: https://t.co/Ue9yrEP5Xm
— The Virginian-Pilot (@virginianpilot) October 13, 2026
Antihistamínicos, diuréticos, gotas para los ojos y antibióticos forman parte de los fármacos que distribuye sin cobrar. “Tenemos cinco grupos de WhatsApp en La Habana y hace poco sumamos uno en Guanabo”, explicó Mendoza, quien estima que alrededor de un centenar de proyectos comunitarios similares funcionan en la capital.
Colaboración con Cáritas
En colaboración con la organización benéfica católica Cáritas, “La Medicina No Es para la Venta” recibe más de 13 kilogramos de medicamentos cada semana. Las donaciones proceden de grupos humanitarios de Canadá y Estados Unidos, viajeros que trasladan fármacos a la isla y residentes cubanos.
Los voluntarios también llevan medicamentos a domicilio a personas que no pueden acudir a recogerlos. Sin embargo, apunta el reporte, algunos fármacos que requieren refrigeración, incluidos algunos tratamientos para la diabetes, y los medicamentos contra el cáncer, los que figuran entre los más difíciles de conseguir.
También se buscan materiales como gasas, jeringas y anestésicos para pacientes atendidos en hospitales con escasos recursos.
La feroz escasez se come la red farmacéutica estatal
El Ministerio de Salud Pública de Cuba incluye 603 medicamentos en su programa básico, pero actualmente solo está disponible poco más de un tercio. Cerca de 400 de esos fármacos son producidos por laboratorios cubanos que dependen de materias primas importadas.
En junio, Mayda Mauri Pérez, presidenta de la empresa estatal BioCubaFarma, informó que alrededor de 300 de los 395 medicamentos que la entidad debía suministrar no se habían producido por falta de materiales importados.
En Ciego de Ávila, las autoridades reconocieron recientemente que las farmacias estatales disponían de alrededor del 10 % de los medicamentos de la lista básica. Entre las causas señalaron dificultades de suministro y logística, incluida la falta de combustible.
“Cuba tiene una industria médico-farmacéutica que consideramos fuerte”, declaró María Fernández Martínez, directora de la empresa de farmacias de esa provincia, al diario Granma. Sin embargo, advirtió que, sin los insumos necesarios, “ni la fábrica más capaz puede completar el ciclo”.
A las dificultades para adquirir materias primas se suma la falta de envases, blísteres y frascos. Las autoridades cubanas sostienen que las sanciones financieras de Estados Unidos complican los pagos de las importaciones y que algunos cargamentos de suministros médicos han quedado varados en terceros países porque las navieras temen las penalizaciones estadounidenses por atracar en puertos cubanos.
Una salida: farmacias privadas
En medio de la crisis de abastecimiento, el Gobierno cubano aprobó regulaciones para autorizar el funcionamiento de farmacias privadas, llamadas por el Gobierno farmacias comunitarias, una modificación del sistema de distribución de medicamentos, históricamente controlado por el Estado.
La medida forma parte de un paquete de 176 disposiciones económicas aprobado por el Parlamento en junio para ampliar la actividad privada y enfrentar la crisis económica. Las autoridades esperan que los emprendedores puedan importar medicamentos, como ya ocurre con otros productos, entre ellos alimentos y combustible.
Según la información oficial citada por AP, el Gobierno estaba tramitando unas 36 propuestas para abrir farmacias privadas.
Los nuevos establecimientos estarán sujetos a regulación estatal y no podrán comercializar medicamentos de uso exclusivo hospitalario ni determinadas sustancias controladas.
Primeros pasos para las farmacias privadas en Cuba: hay 36 proyectos en trámite
Las importaciones deberán realizarse a través de empresas estatales, mientras que los medicamentos tendrán que contar con la aprobación regulatoria correspondiente y conservarse en condiciones adecuadas.
La autorización de estos establecimientos abre interrogantes sobre el acceso de la población a los medicamentos, especialmente en un país donde los ingresos de buena parte de los jubilados y trabajadores no permiten afrontar los precios del mercado informal.
Mientras se concreta la apertura de las farmacias privadas, las redes de distribución gratuita continúan ofreciendo una alternativa para quienes no encuentran sus tratamientos en los establecimientos estatales. Su funcionamiento pone de manifiesto tanto la capacidad de organización de los ciudadanos como las dificultades que persisten para garantizar el acceso a medicamentos en Cuba.











