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Por Claudia Dupeirón (EFE)
El paquete de 176 reformas económicas anunciadas por el Gobierno cubano, que buscan liberalizar y descentralizar su economía, posiciona al sector privado como un eslabón necesario y un eje fundamental ante la profunda crisis que vive la isla, aseguran expertos a EFE.
Entre las medidas previstas para este sector están la posibilidad de que las empresas de este tipo superen el límite actual de 100 trabajadores, así como permitir que una persona natural pueda ser titular de más de una compañía privada.
Además, por primera vez, se ha tenido en cuenta la creación de pequeñas y medianas empresas privadas en la agricultura; se autorizaron las operaciones de la banca privada y nuevas modalidades de negocio, incluida la gestión de hoteles, el alquiler de automóviles o los servicios de transporte de viajeros. También permitirán al sector privado ejercer de agentes turísticos, guías y agentes.
Para el economista cubano Daniel Torralbas, “la cualidad diferente que tienen las reformas de 2026 es que parecen poner al sector privado de Cuba como el factor para pivotar la crisis”, aunque critica que “el Gobierno cubano no ha reconocido oficialmente que el sector privado es ese pivote”.

El Gobierno cubano, “lo que está haciendo ahora inteligentemente es apoyarse en un sector privado que todavía es modesto”, señala a EFE, pero resalta que los privados han construido un tejido empresarial “que puede servir para sacar al país de la crisis”.
Similar criterio sostiene la profesora titular del Centro de Estudios de la Economía Cubana de la Universidad de La Habana, Ileana Díaz, quien refirió a EFE que “el país necesita del sector privado y cooperativo más que nunca, dadas las condiciones económicas y sociales actuales”.
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Definir el modelo
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, ha reiterado que las reformas son “una prioridad estratégica para la nación”, y ha tratado de calmar los recelos que estas medidas han suscitado, asegurando que no van a traer el capitalismo a la isla, sino que servirán para “avanzar en la construcción socialista”.
Sin embargo, los expertos apuntan a que no se ha definido claramente el camino a seguir con estas medidas y, a consideración de Torralbas, existen “cuestiones que no están claras”, como “hacia dónde va el país” o “cuál va a ser el peso real del Estado” y “el peso real del sector privado”.
En este sentido, Díaz apunta que las medidas representan un cambio, “pero no un giro radical”, y cuestiona que “no está claro cuáles son los sectores estratégicos, ni cuál es el patrón de especialización productiva que se desea asumir, ni la visión de país”.
“No existe un esclarecimiento del contenido ni de la meta de las medidas”, aseveró.

Solucionar las relaciones con EEUU
Cuba y Estados Unidos atraviesan su momento de mayor tensión en décadas, enmarcado en una grave crisis interna en la isla y una política de “máxima presión” por parte de Washington con un bloqueo petrolero y sanciones que ahuyentan a las empresas extranjeras.
La Habana ha señalado que las reformas no se adoptaron “para complacer a Estados Unidos”, pero los economistas consideran que cualquier recuperación económica en la isla pasa “inevitablemente” por solucionar las relaciones bilaterales.
Torralbas argumenta que “el nivel de presión económica es tan grande” que no le permite a la isla “desarrollarse por sí misma” y señala que “el bloqueo de EEUU sanciona a la economía cubana en su conjunto”, poniendo “un muro” a la inversión extranjera.

Reconoce que Washington ha permitido que las empresas privadas cubanas adquieran combustible en el mercado estadounidense, pero “lo que se ha comprado en seis meses son apenas 100 millones de dólares y Cuba necesita para vivir en un año alrededor de 1.800 millones de dólares en importación de combustibles”, añade.
Díaz, por su parte, indica que el “alcance práctico” para el crecimiento del sector privado cubano también “se ve limitado” por las últimas sanciones impuestas por Washington, “que afectan indistintamente a todas las formas de propiedad”.

En este contexto, ambos economistas coinciden en que aún el país transita por una fase muy inicial de verdaderas reformas económicas, las cuales implicarían, además, un cambio de mentalidad, creación de procedimientos, así como publicación de normas que todavía no están listas.
“La propuesta muestra voluntad política de cambios no meramente cosméticos, aunque la última palabra la dirá la forma en que se implementen”, concluyó Díaz.
EFE













Alguien, q no voy a nombrar, dijo q la política es la expresión concentrada de la economia. La economía es una ciencia, se rige por leyes…ser o no ser… Esa es la cuestión… No se puede ser y no ser al mismo tiempo. Podrás decir lo q quieras pero lo q habla son los hechos más q las palabras. No hay q tenerle miedo al capitalismo. Hace tiempo nuestros dirigentes viven en el capitalismo aunq pregonen q son socialistas.. ergo…las 176 medidas son la crónica de una muerte anunciada. Lo importante es, q sea uno u otro modo de producción, haya respeto por el pueblo para q mejoren las condiciones de vida y cese el calvario a q nos somete el pulso actual.