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La Empresa Eléctrica de Santiago de Cuba informó que en la madrugada de ayer fue sustraído el aceite dieléctrico del transformador que abastece a la instalación de Medicina Molecular, lo que provocó graves afectaciones al servicio de esa unidad de salud.
Esta madrugada, un paciente en estado grave necesitó realizarse análisis y, ante la imposibilidad de procesar las muestras en el centro afectado, tuvieron que ser trasladadas hasta la provincia de Granma, un traslado que implicó “un recorrido adicional, consumo de combustible y movilización de recursos, además del tiempo perdido para un diagnóstico urgente”, precisó la entidad.
Este tipo de robos se ha repetido en varias provincias este año, y las autoridades lo procesan como sabotaje a la red eléctrica.
En agosto, en el municipio de Unión de Reyes, Matanzas, un ciudadano fue detenido por sustraer este producto de un transformador de la subestación local para venderlo.
El hecho ocurrió a inicios de este mes a pocos metros de la unidad policial. Los agentes siguieron un rastro de aceite derramado hasta una vivienda cercana a la terminal de ómnibus, donde recuperaron parte del fluido.
El implicado opuso resistencia y derramó una porción del producto al intentar impedir su decomiso.
Un poco antes, en abril, tres hombres de entre 35 y 45 años, con antecedentes penales, fueron procesados por el mismo delito en Jatibonico, Sancti Spíritus. Ambos extrajeron casi todo el aceite de tres transformadores de la subestación del Complejo Agroindustrial Uruguay.
Uno fue detenido en el lugar y los otros dos capturados posteriormente en sus viviendas. A uno de ellos se le ocuparon 120 litros del producto.
El aceite dieléctrico suele comercializarse en el mercado negro como lubricante o combustible para tractores, a precios que pueden superar los mil o 2 mil pesos por litro. Su extracción deja inoperantes los transformadores al eliminar el componente que garantiza el aislamiento eléctrico y la refrigeración.
Robos de aceite de transformadores eléctricos también provocan apagones, asegura la UNE
Especialistas advierten que operar un equipo sin este fluido puede provocar sobrecalentamientos y su destrucción total. Casos similares han dejado sin servicio a comunidades enteras. En Jarahueca, Sancti Spíritus, el robo de aceite de un transformador durante una caída del Sistema Eléctrico Nacional provocó que el equipo se quemara por completo y más de 1800 clientes quedaran sin electricidad.
También en Amancio, Las Tunas, la sustracción de 600 litros dejó sin servicio a cerca del 40 % de los clientes, incluyendo un policlínico, instalaciones de telecomunicaciones y sistemas de bombeo de agua.
Las autoridades han tipificado estos hechos como sabotaje, delito previsto en el Código Penal con penas de entre siete y 15 años de prisión en su forma básica, que pueden escalar hasta 30 años o más cuando se afectan gravemente servicios esenciales.
El Tribunal Supremo Popular informó que todas las personas juzgadas por delitos vinculados al sabotaje de infraestructuras energéticas entre enero de 2025 y el primer trimestre de 2026 recibieron condenas superiores a diez años de privación de libertad.
En medio de la crisis energética que atraviesa el país, el primer ministro Manuel Marrero ha calificado estos robos como de “alta sensibilidad” y ha pedido mayor rigor en las sanciones.










