La Central Termoeléctrica (CTE) Antonio Guiteras, el mayor bloque generador de Cuba, continúa sumando cortes no programados en su servicio, cada vez con intervalos más cortos y que tienen un fuerte impacto en los constantes y prolongados apagones que sufre la isla.
Los reiterados fallos que fuerzan su desconexión del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) son cada vez más difíciles de corregir, en buena medida por la obsolescencia de una planta que está próxima a cumplir las cuatro décadas de explotación, lo que supera con creces el tiempo de vida útil para la que son diseñadas este tipo de instalaciones, sobre todo sin grandes mantenimientos.
Cuando el humo en la torre cesa, el Sistema Electroenergético Nacional se tensa, el mensaje se viraliza en las redes y la preocupación invade cada hogar a lo largo y ancho de una Isla que se ha vuelto experta en megavatios producidos y demandas.
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— Periódico Girón (@PeriodicoGiron) July 30, 2026
Ante la imposibilidad de fijar una fecha para someter el bloque generador a una obligatoria reparación capital, sus técnicos se han visto obligados a hacer malabares para solucionar cada falla en el menor tiempo posible, y sin tener a mano los recursos.
En una reciente entrevista con el periódico Girón, el director general de la planta, Román Pérez Castañeda, explicó las causas técnicas de las últimas averías, el estado calamitoso de varios componentes, los obstáculos que enfrentan para su sustitución y otros temas que impactan en la grave y prolongada crisis energética que vive la isla.
Fallos consecutivos… y contando
Las desconexiones del SEN cada vez más frecuentes de la CTE Guiteras han disparado el desasosiego entre la población cubana, a partir del peso que tiene el bloque en la capacidad de generación de energía eléctrica que mantiene el país en la actualidad.
La planta se mantiene ahora mismo fuera de operaciones, luego de sufrir la segunda parada en muy pocos días, apenas unas horas después de la más reciente reconexión. Como sucede en casos de este tipo, se aprovecha para ejecutar acciones de recuperación, unas 200 entre las de especialidades eléctrica, mecánica y automática.
Según relató Pérez Castañeda al medio, poco después de una de las más recientes sincronizaciones con el SEN, la planta presentó un fallo en un tubo del sobrecalentador, avería que no obligó a detener la generación porque el vapor permitió seguir operando, aunque con un consumo de agua elevado.
Días después, se produjo una nueva salida por un fallo en un tubo del economizador, lo que dejó a la termoeléctrica con dos averías simultáneas en zonas distintas de la caldera.
El director explicó que reparar el economizador resulta comparativamente más sencillo por el espacio disponible y la experiencia acumulada en esa zona. No obstante, catalogó su situación como “grave” y confirmó que “el trabajo que se necesita es cambiar toda la zona, porque está dañada por completo”.
Lo contrario sucede con las intervenciones en el sobrecalentador, que se realizan en espacios muy reducidos, con temperaturas que superan los 40 grados y presencia de hollín, lo que obliga a los trabajadores a turnarse cada una o dos horas.
“La caldera lleva más de 15 años sin una reparación importante, pero también sin tiempo suficiente para realizar labores de diagnóstico. Estas consisten en determinar algunas características de esos tubos: el espesor que queda, valorar si hay daños físicos, tomar muestras, hacer pruebas y saber las propiedades mecánicas de ese material, hasta dónde está o no afectado”, agregó.
Trabajo a ciegas
Cada nueva sincronización de la CTE Guiteras con el SEN implica una serie de comprobaciones para certificar la calidad de las reparaciones, pero este proceso ofrece pocas garantías, como se ha comprobado en los últimos tiempos.
En ese sentido, el directivo se refirió a las pruebas hidráulicas posteriores, que se realizan en frío y solo permiten verificar la hermeticidad de la tubería bajo presión, sin reproducir las condiciones reales de temperatura y esfuerzo que se dan cuando la caldera entra en funcionamiento.
Cientos de soldaduras “con posibilidades de fallas” retrasan reparación de La Guiteras
También se refirió a la sobrecarga que sufren las termoeléctricas con cada caída del SEN, cada vez más frecuentes debido a los desbalances que generan el déficit de la capacidad de generación, que no ha bajado de los 2000 megawatts (MW) desde hace bastante tiempo.
Pérez Castañeda contó que durante la más reciente desconexión total del SEN la turbina que estaba en funcionamiento con 200 MW subió automáticamente a 356 MW.
“Ahí, el generador le demanda a la turbina esa energía y la turbina le demanda a la caldera, donde aumenta la presión. A la Guiteras no se le dañó la turbina ni el generador, porque actuaron muy bien los sistemas de protección, pero sí es evidente que hubo una sobrepresión en la caldera, que es la que ha provocado estas últimas averías. La desconexión te recarga los tubos que tienes ya dañados”, sentenció.
Reparación capital, ¿para cuándo?
Es un hecho que, ante la imposibilidad del Gobierno cubano de ejecutar inversiones para aumentar la capacidad de generación térmica, la CTE Antonio Guiteras necesita con urgencia una reparación capital. Pero, ese momento se mantiene sin emerger en el horizonte, de acuerdo con las declaraciones de su principal directivo.
“La decisión de una parada de seis meses, como requiere una reparación capital, no se puede tomar a la ligera. Aún no tenemos fecha”, aclaró.
La importancia que representa mantener el bloque sincronizado al SEN influye, incluso, en la determinación de las reparaciones a más corto plazo. El directivo expuso que, aunque se cuenta con los recursos para un cambio masivo en el economizador, la llegada del verano obligó a posponer esa decisión.
“Llegó el verano, el Mundial de fútbol, el deseo que tiene el pueblo cubano de unas vacaciones como se merece, sin grandes afectaciones eléctricas en sus casas”, expuso como argumentos, a lo que se unieron los problemas que han experimentado otras de las principales termoeléctricas del país.
“Pudiéramos parar unos 20 días para trabajar en el economizador, pero solucionar solo uno de los problemas no resuelve, más cuando estás a las puertas de una intervención capital… lo que estamos haciendo hoy es alargar el período de funcionamiento de la planta”, matizó.
Bloqueo e inmigración: otros lastres
En otra parte de la entrevista, el director de la CTE Guiteras reconoció que, a pesar de los esfuerzos gubernamentales, la entidad no cuenta en estos momentos con la totalidad de los insumos necesarios para la reparación capital.
Atribuyó ese déficit a las restricciones derivadas del recrudecimiento de sanciones impuestas por el Gobierno de Estados Unidos, sobre todo en lo relacionado con la compra de las piezas necesarias para completar la reparación general, así como con la contratación de asistencia técnica y los mecanismos de pago con proveedores extranjeros.
“Hay más de una empresa extranjera que ha desistido de trabajar con nosotros por dichas acciones. Y no se trata solo de empresas estadounidenses, sino alemanas y francesas”, comentó.
Para ilustrar esa situación, mencionó el tema del recalentador de alta, identificado como un agregado que está totalmente dañado, pero que aún en ese estado, no determina una parada instantánea de la planta, como sí hace una fuga de agua en el economizador.
También hizo referencia a cuánto impacta el fenómeno migratorio en la capacidad de solucionar las constantes averías que sufre la planta.
“Hemos perdido muchas personas buenas y calificadas, que han decidido cambiar su proyecto y se han mudado a otros países… En nuestra termoeléctrica, tener 20 o 25 soldadores de alta calificación, capaces de soldar en cualquiera de las condiciones y con diversidad de materiales, no era nada raro. Hoy en día, reunir siete u ocho es casi imposible”, precisó.












