La quema de la acumulación de basura en los alrededores de la Iglesia de San Judas Tadeo y San Nicolas de Bari, en La Habana, volvió a dañar ese templo religioso, según denunció la congregación de los Escolapios en Cuba.
“En la madrugada de ayer, lamentablemente como ya se ha vuelto habitual, se provocó un nuevo incendio en la basura acumulada que, literalmente, está devorando los alrededores de nuestra parroquia”, lamentaron este viernes en las redes los Escolapios cubanos
Los religiosos aseguraron haber denunciado la situación “en innumerables ocasiones” ante las autoridades del Partido Comunista y el Gobierno de Centro Habana, municipio donde se ubica la iglesia, y confirmaron que el fuego provocó “la pérdida de la puerta lateral de nuestro templo”.
Las imágenes compartidas también muestran los efectos de las llamas en parte de la fachada. Se trata, subrayaron los denunciantes, de “un daño material que duele profundamente a toda nuestra comunidad”.
Comprensible, pero injustificable
Los religiosos dijeron comprender “la desesperación de nuestros vecinos y también las dificultades que enfrentan las autoridades”, pero consideraron injustificable lo sucedido.
“La falta de electricidad, agua, comida y el descanso robado golpean a todos, y nadie puede ser ajeno a ese sufrimiento. Sin embargo, queremos ser claros: la necesidad y el cansancio no justifican el deterioro y el maltrato a la casa de Dios y de todos”, recalcaron.
“Confiamos en que, con la ayuda de Dios, esta situación termine pronto y se encuentren soluciones definitivas para la higiene y la seguridad de la zona”, expresaron los Escolapios, que mostraron en sus redes fotos de las montañas de basura que se extiende por más de una cuadra por los alrededores de la iglesia, y también de los efectos del fuego.
“Juzguen ustedes mismos lo que ven y lo que sienten al pasar por nuestro frente”, invitaron a los lectores de su publicación, en la que igualmente incluyeron imágenes de la recogida de la basura por parte del Estado, ya a posteriori.
Un problema reiterado
Con anterioridad los Escolapios han denunciado en sus redes la acumulación constante de basura en torno a la Iglesia de San Judas Tadeo y San Nicolas de Bari, y también los efectos de otras quemas en el propio templo.
A inicios de abril, un hecho similar dañó la propia puerta ahora afectada, y antes, a mediados de marzo, otro fuego intencional afectó el antiguo claustro anexo a la iglesia de dicha orden en Guanabacoa.
“Hemos tenido innumerables reuniones con instituciones del Estado. Se acordaron soluciones. Se hicieron planes. Pero nada ha cambiado. Todo ha quedado en planificación y en reuniones sin reflejo en la realidad”, denunciaron entonces.
“No solo las instituciones tienen la culpa. También son responsables quienes prenden fuego sin medir consecuencias, y quienes ensucian sin control. Pero el origen de fondo es la inacción sostenida del Estado ante problemas que llevamos años denunciando: la basura sin recoger y la falta de respuestas claras”, consideraron.
Basura por doquier
La acumulación de basura no es un problema nuevo en Cuba y, en particular, en La Habana, pero se ha visto agravado por la severa crisis energética que sufre la isla y el cerco petrolero de EE.UU.
La falta de combustible para los camiones colectores hace que los desechos se acumulen ya no en esquinas o en torno a los contenedores, sino por cuadras enteras e, incluso, que inunden calles completas y se agolpen contra viviendas y otras edificaciones, como la iglesia referida.
Ante este escenario la población o las propias autoridades optan por quemar la basura para reducir la acumulación y aliviar la fetidez e insanidad reinante. Sin embargo, las quemas suponen otro problema por causa del humo o el riesgo de que las llamas se salgan de control y dañen construcciones u otros recursos.
A ello se suman los incendios de basureros como protesta contra las autoridades, tanto por los apagones como por la crisis en la isla en sentido general.
Mientras, si bien en algunas zonas y localidades se han buscado alternativas para la recogida de desechos a través de la gestión privada o con el empleo de vehículos eléctricos o de tracción animal, en sentido general las autoridades no han podido dar hasta ahora una solución efectiva a un problema con serias implicaciones sociales y sanitarias en la isla.













