A contramano de una de las 176 medidas aprobadas por el Gobierno central, el Consejo de la Administración Municipal de Guantánamo anunció en redes y desde el periódico provincial, Venceremos, que el aceite de cocina tendrá un precio de referencia de 2200 pesos por unidad tras semanas de fuertes incrementos.
En toda Cuba el producto está virtualmente desaparecido de los negocios privados. La decisión guantanamera responde a las crecientes quejas de la población y a un estudio de costos y gastos de comercialización.
Aunque se aclara que no se trata de un “precio topado”, la medida busca contener la especulación y proteger a los consumidores frente a un mercado marcado por la escasez y la presión inflacionaria. El tope eliminado por decreto oficial en junio fijaba en 990 pesos desde 2024 el litro de aceite comestible, excepto el de oliva.
Un producto en el centro de la crisis
El aceite se ha convertido en uno de los productos más sensibles para las familias cubanas. En las últimas semanas, su precio alcanzó cifras de hasta 6 mil pesos en algunas provincias, lo que lo convirtió en símbolo del desbalance entre salarios y costo de vida.
La situación se ha agravado por las presiones de Estados Unidos contra navieras que transportan mercancías hacia Cuba, circunstancia que limita la llegada de insumos básicos y encarece la distribución interna.
La reforma económica y la eliminación de topes
La medida in extremis en Guantánamo irrumpe en un escenario exacerbado por una ola inflacionaria en los precios de los alimentos con una reforma económica de fondo que, entre 176 disposiciones, eliminó los topes de precios en la isla.
El objetivo es dinamizar la oferta y estimular la producción, pero en la práctica abre espacio para una escalada especulativa atizada por las sanciones de Washington que suma numerosos cuellos de botella en las cadenas de suministro.
Respecto a la situación en Guantánamo, el Consejo de la Administración Municipal anunció que se reforzarán las acciones contra quienes incumplan las disposiciones. Entre las sanciones previstas figuran el cierre temporal de hasta tres meses de los negocios, el decomiso y venta forzosa del aceite, así como multas económicas conforme a la legislación vigente.
La intención es que el precio de referencia no quede en letra muerta, sino que se traduzca en un control efectivo sobre la cadena de comercialización.
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Reacciones de la población y un dilema mayor
Las redes sociales se llenaron de comentarios tras esta notificación oficial. Algunos celebraron la medida como paso necesario para frenar la especulación: “Gracias por informar sobre esta medida tan necesaria para el bolsillo de todos”, escribió una usuaria.
Otros, sin embargo, cuestionaron que 2200 pesos sigue siendo un precio elevado frente a salarios que rondan los 7 mil pesos mensuales y familias numerosas que deben cubrir múltiples gastos. Un vecino de Guantánamo resumió la frustración: “Todavía está caro ese precio. Tenemos que comprar carbón, pan, comida diaria. ¿Cómo alcanza el salario?”.
La discusión sobre el aceite refleja un dilema mayor: ¿cómo equilibrar las reglas del mercado con la protección social en un país sometido a asfixiantes sanciones externas y con limitada o nula capacidad productiva?
Especialistas señalan que la solución no pasa solo por fijar precios, sino por garantizar abastecimiento estable en las tiendas estatales y diversificar proveedores. “Busquen más proveedores y llenen el país de aceite, verán cómo el precio se vuelve accesible y se topa solito”, opinó un ciudadano en redes.
🚨El #CAMGuantánamo fija precio referencia aceite en 2,200 CUP. No es tope, sino resultado de estudio de costos. Refuerzan inspecciones ante alzas.
👉Sanciones: cierre 3 meses, decomiso y multas.
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— Periódico Venceremos (@PrensaGtmo) August 5, 2026
La experiencia de Guantánamo podría convertirse en referencia nacional si otras provincias adoptan decisiones similares. Varios ciudadanos pidieron que se extienda a Santiago de Cuba, La Habana y Matanzas, donde los precios del litro de aceite superan los 4 mil pesos.
No pocos insistieron en que un precio de referencia es solo un eufemismo para no acudir a la palabra topado, y que la medida hará desaparecer el producto de las tarimas privadas para sumergirlo en los corredores del mercado negro, con un precio tal vez todavía mayor dada la prima de riesgo.












