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El dúo australiano Air Supply evocó en las últimas horas dos momentos contrastantes de su paso por La Habana en 2005: un concierto multitudinario en la capital y una presentación improvisada en el Hotel Nacional en medio de un apagón provocado por el huracán Dennis.
“La Habana fue uno de nuestros shows más memorables”, afirmó el cantante Russell Hitchcock al responder a Amanda González, una seguidora cubana sentada en el público durante un conversatorio, que les preguntó por esa experiencia de dos décadas atrás.
Según explicó, la presentación principal en la Tribuna Antiimperialista reunió a unas 90 mil personas, casi el doble de lo previsto.
“Primero, había tanta gente allí, unas 90 mil personas, y solo se esperaban como 40 o 50 mil, que para nosotros iba a ser una gran multitud, pero seguían viniendo”, contó.
Otra razón para recordar su paso por La Habana es que “el huracán Denis estaba llegando al mismo tiempo, y todos estábamos muy nerviosos por eso. Entró y todo sucedió junto. Pero fue una hermosa noche caótica”.
Durante esa misma jornada, el impacto del fenómeno meteorológico alteró las condiciones en la ciudad, provocando cortes eléctricos y situaciones de emergencia en instalaciones hoteleras. Hitchcock relató que quedó aislado en su habitación del Hotel Nacional, mientras llegaban personas que buscaban verlos.
En ese contexto, Graham Russell protagonizó un episodio paralelo. “No tenían electricidad, pero había comida y muchas velas. Fue un hermoso momento espiritual”, explicó. Ante la situación, ofreció un concierto acústico espontáneo en el vestíbulo de esa instalación turística.
“Así fue como Graham bajó al vestíbulo y realizó un concierto improvisado, mucha gente de otros hoteles entró y pasó la noche en el vestíbulo o donde pudieron. Así que este caballero les proporcionó algo de entretenimiento gratis”, dijo, entre risas de los asistentes a la charla.
“Bajé y les dije ‘si alguien quiere escuchar algunas canciones, síganme’. Entonces entré en ese restaurante que fue amado por Winston Churchill y Ernest Hemingway, donde tienen un enorme piano de cola de nueve pies, y tenía como 100 años”, recordó Graham.
“Nunca se pudo filmar ni repetir, pero amamos Cuba”, concluyó.
El concierto principal en La Habana tuvo lugar en la Tribuna Antiimperialista y el Malecón, donde, según cuenta el periodista Michel Hernández, la afluencia desbordó las previsiones.
La multitud ocupó grandes extensiones del área y convirtió el evento en una de las convocatorias musicales más masivas de la época.
Sin embargo, la organización enfrentó serias dificultades. De acuerdo con Hernández, la calidad del audio fue deficiente y desde amplios sectores del público solo se percibía un eco indistinto.
Aun así, los asistentes corearon los temas del grupo y mantuvieron una respuesta entusiasta durante toda la presentación.
En aquel momento, la presencia de artistas internacionales en Cuba era limitada, lo que elevó las expectativas en torno al concierto. Para el dúo, que atravesaba una etapa de menor visibilidad global, la actuación representó también un impulso mediático al devolverlos a titulares a nivel mundial.
El dúo ofreció formalmente dos conciertos en la capital, uno en la Tribuna Antiimperialista José Martí y otro en el teatro Karl Marx, invitados por el Instituto Cubano de la Música, en una gira que celebraba sus tres décadas de carrera.
El repertorio incluyó varios de sus éxitos globales, conocidos en la isla desde los años 80 pese a las limitaciones de acceso a música internacional, como “Lost in Love” o “Every Woman in the World”.











