Xosé Neira Vilas, el protagonista de las Letras Galegas 2027, emigró a América con apenas veinte años y allí se convirtió en un autor polifacético y periodista que logró con Memorias dun neno labrego (1961) y su protagonista, Balbino, hacer a Galicia más universal.
Xosé Neira Vilas (Vila de Cruces, Pontevedra, 1928-2015) es el Cervantes gallego, apunta el periodista de EFE, Miguel Álvarez. Para él, el mítico “En un lugar de la Mancha…” de la literatura española es, en Galicia, “Eu son… Balbino. Un rapaz de aldea. Como quen di, un ninguén” (Yo soy… Balbino. Un chico de aldea. Como quien dice, nadie).
Se trata del inicio más conocido del libro gallego más vendido de la historia, Memorias dun neno labrego, con más de 700 000 ejemplares.
El mayor de siete hermanos nacido en la aldea de Gres, en Vila de Cruces, marchó a América con veinte años y vivió primero en Argentina y después en Cuba, los lugares desde donde firmó una obra profundamente gallega y, al mismo tiempo, universal.
Cultivó la literatura, con narrativa en prosa, poesía y ensayo, además de trabajos para el público infantil, y el periodismo, aunque tanto antes de salir de Galicia como en sus primeros años en la diáspora tuvo otros trabajos.
En Buenos Aires publicó sus primeros trabajos en prensa gallega y entró en contacto con reconocidos galleguistas como Luís Seoane o Rafael Dieste, Fundó Mocedades Galeguistas en 1953 y participó en el comité organizador del Congreso da Emigración Galega.
En 1957 se casó con la escritora cubana, de padres gallegos, Anisia Miranda Fernández, con quien fundó la pequeña editorial Follas Novas, en la que publicó su primer libro, Dende lonxe (1960), antes de su primer volumen en prosa: Memoria dun neno labrego (1961).
En este trabajo, su más conocido, abordó el mundo rural gallego de la posguerra en el que denunció las injusticias y recogió la riqueza humana y emocional de la aldea.
Sus libros que incluyeron temáticas parecidas fueron Cartas a Lelo (1971) y Aqueles anos do Moncho (1977); habló sobre el rural con perspectiva adulta en Xente no rodicio (1965), A muller de ferro (1969) y Querido Tomás (1980); mantuvo la temática con otra perspectiva en Lar (1973), Nai (1980) y Pan (1986); y se centró en la emigración en Camiño bretemoso (1967), Historias de emigrantes (1968), Remuíño de sombras (1972) y Tempo novo (1987).
Apostó por la literatura infantil en Espantallo amigo (1971), O cabaliño de buxo (1971), A marela Taravela (1976), Contos vellos pra rapaces novos (1983) y Chegan forasteiros (1992); y escribió junto a su mujer canciones y poemas en Cantarelas e contos prá xente miúda (1975).
Su esposa cubana, y 31 años en la isla
Tras su etapa en Buenos Aires, en 1961, el matrimonio se fue a Cuba, donde permaneció 31 años, y Neira Vilas fundó la sección gallega del Instituto de Literatura y Lingüística, que dirigió durante 22 años, antes de su regreso definitivo a Galicia en 1992, si bien habían hecho varios viajes desde La Habana.
Anisia Miranda, nacida en Ciego de Ávila, trabajó en el Consejo Nacional de Cultura como redactora de la revista Pueblo y Cultura (1962-1963), dirigida por Alejo Carpentier, quien llegó a nombrarla coordinadora nacional de las ediciones para niños y adolescentes.
Fue, según recuerda la Fundación Xose Neira Vilas, redactora jefa del semanario Pionero y trabajó como asesora de literatura infantil en la Casa de las Américas. En 1980 fundó la revista Zunzún, y en 1985 lanzó Bijirita, dirigida a un público aún más joven.
Cuando el matrimonio regresó a Galicia, Neira Vilas promovió la labor cultural y periodística, en especial con la Fundación que lleva su nombre, creada en mayo de 1993 y todavía presente en su Gres natal.
Escribió las series Memorias da emigración y Crónicas galegas de América, publicadas en los periódicos Faro de Vigo y El Correo Gallego, y fue columnista de este último.
Ingresó en la Real Academia Galega en 2001 y tuvo numerosos reconocimientos y galardones, como la Medalla Castelao y la Medalla de Oro de Galicia.













