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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este domingo que el acuerdo de paz que prevé firmar con Irán abarca también al Líbano, luego de que un bombardeo israelí sobre los suburbios del sur de Beirut dejara al menos tres muertos y siete heridos y pusiera en riesgo la negociación en su momento más delicado.
“El ataque de esta mañana en Beirut no debió haber ocurrido, especialmente en un día tan especial, cuando estamos tan cerca de un acuerdo de paz con Irán. Israel tiene derecho a defenderse de las amenazas, pero el ataque al que respondía fue de poca importancia y sin trascendencia; nadie resultó herido ni muerto, y no debería interrumpir este importante proceso. Estamos muy cerca de un acuerdo que traerá la paz a la región, incluyendo el Líbano, y todas las partes deben deponer las armas. No debería haber más ataques de Israel en ningún lugar del Líbano, pero tampoco debería haber más ataques de ningún otro grupo, incluyendo Hezbolá, contra Israel. Este podría ser el comienzo de una paz larga y hermosa. ¡No la echemos a perder!”, escribió Trump en Truth Social.
El mensaje supone un giro notable para un presidente que en abril había insistido en que el Líbano era una “escaramuza separada” que no quedaba cubierta por la tregua con Teherán.
El cambio de posición llega el mismo día en que el principal negociador iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, advirtió que el ataque de Israel contra los suburbios del sur de Beirut demostró que Estados Unidos carecía de la voluntad de cumplir sus compromisos o de la capacidad para hacerlo, y que continuar por el camino actual sería imposible si esos compromisos no se honraban.
El borrador y sus términos en disputa
Según un alto funcionario iraní citado por Reuters, el borrador final del memorando de entendimiento abarca una serie de cuestiones, desde el programa nuclear de Teherán hasta la reapertura del estrecho de Ormuz y las exenciones estadounidenses a las sanciones petroleras, con un acuerdo definitivo a discutir en los 60 días posteriores.
La versión iraní de los términos —filtrada a medios de Teherán— es más ambiciosa: Washington se comprometería a no imponer nuevas sanciones hasta un acuerdo definitivo, levantaría las sanciones petroleras para que Irán pueda vender crudo y recibir ingresos, y liberaría 25 mil millones de dólares en activos congelados, incluso mediante transferencias directas de efectivo.
En materia nuclear, Teherán aceptaría que no producirá ni adquirirá armas nucleares.
Trump, sin embargo, rechazó esa versión con dureza. Acusó a Irán de no negociar de buena fe y de filtrar términos del acuerdo que no tienen “nada que ver” con lo recogido por escrito, calificando la declaración iraní de “débil y patética”.
Una firma que se resiste
A más de 100 días del inicio del conflicto, Estados Unidos e Irán parecen estar cerca de firmar la primera fase del acuerdo, pero ambas partes ofrecen plazos distintos sobre cuándo ocurrirá.
Trump y los mediadores de Pakistán señalaron este domingo como la fecha prevista; desde Teherán, el Ministerio de Exteriores no descartó que la rúbrica pueda producirse “en los próximos días”, sin comprometerse con una fecha exacta.
Trump había anunciado la firma para este domingo y prometido que, “inmediatamente después”, el estrecho de Ormuz quedaría abierto para todos los países. El estrecho —por el que transita el 20 % del petróleo mundial— permanece bloqueado desde el inicio del conflicto y su cierre ha impactado los precios del combustible globalmente.
Israel tensando las cuerdas
El ataque israelí sobre Beirut este domingo tensó aún más una negociación que ya había estado al borde del colapso en semanas anteriores, cuando Irán llegó a suspender brevemente las conversaciones por operaciones similares en territorio libanés.
El Ejército de Israel anunció este domingo estar preparándose para un posible ataque dirigido hacia su territorio “en las próximas horas”, con sus fuerzas en alerta máxima y el jefe del Estado Mayor llevando a cabo una “evaluación continua” de la situación.
Es evidente que Washington negocia con Teherán mientras no puede —o no quiere— frenar a Tel Aviv, y Teherán exige que cualquier acuerdo sea también un acuerdo sobre el Líbano. La declaración de Trump de este domingo intenta cerrar esa brecha, pero el bombardeo israelí ocurrido pocas horas antes la volvió a abrir.












