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“¡Mira, mira!… ¡Ahí parece que llegó!”, alertó un chofer que acababa de advertir que se acercaba un camión cisterna de Cupet. Muchos torcieron sus cabezas en ese sentido. Falsa alarma. El camión siguió de largo por la avenida Malecón, en dirección contraria al brazo extendido de José Martí, que señala, acusatorio, hacia la embajada de Estados Unidos en La Habana.
Preámbulo y expectativas en la larga cola de la gasolina
Hay demasiadas caras largas en los alrededores de la gasolinera Tángana, frente al Malecón habanero. Rayando el mediodía de este jueves, esperan desde hace horas la entrada de combustible. La mayoría de los choferes han salido de sus autos. Conversan entre sí, socializan sus urgencias, comentan las expectativas en tono bajo, casi susurrantes los más comedidos.
Pero hay quien rompe el sotto voce. “¡Nada de nada!”, grita uno de ellos a otro recién llegado que interpela desde la ventanilla de su Hyundai azul acero mientras intenta sumarse a la fila.

El calor también hace lo suyo. Saca el mal talante de algunos y a otros los hace salir de sus madrigueras motoras como lo haría el fuego a los macaos. Algunos de los autos llevan la K en sus matrículas, lo que indica que sus dueños son extranjeros radicados en la isla.
“Muchos son de asociaciones extranjeras que trabajan aquí”, explica uno de los presentes, mientras tamborilea sobre el capó de su Skoda, modelo Scout, que pide a gritos una reparación por magulladuras y otras por mordeduras corrosivas en los guardafangos.
Con las tarjetas Clásica en sus carteras, billeteras y guanteras, un instrumento para bancarizar parte de las remesas que entran a Cuba mediante el flujo mano a mano, miles de conductores vivieron la víspera del primer mercado energético flotante organizado por el Estado en más de seis décadas.
“A partir del próximo viernes 15 de mayo, a las 00.00 horas, los precios de venta en divisas de los combustibles se actualizarán, hacia el alza o la baja, de acuerdo con los costos reales de cada operación específica”, explicó el miércoles una nota del Ministerio de Finanzas y Precios (MFP).
El ente agregó que “ante esta compleja realidad, los escasos combustibles llegan a altos costos, por lo que no es posible mantener un precio único y fijo para la venta en dólares en todo el país”. El Estado hasta hoy mantenía un precio subsidiado en dólares del que se ha deshecho por insostenible.
Cuando un triciclo ajeno es más rentable que tu propio auto
Por su parte, Kevin, de 45 años, lleva más de quince como taxista en el viejo Lada de su padre, que lo obtuvo como vanguardia nacional en la aeronáutica civil a principios de los años 80.
“Ya no me es negocio dedicarme al taxi. Ahora hago flanes con mi mujer y es más rentable”, narra distendido a OnCuba.

Solo se ocupa de “unas cuantas amistades que me llaman para un médico o un aeropuerto, pero tal como tengo que comprar la gasolina, es imposible vivir de esto”, se queja en medio de la espera. “La cuenta no da”, remata y agrega que hasta sale “menos caro” andar en triciclo que coger el carro propio. “La mayor parte de las veces eso es lo que hago.”
“Socio, ¿sabes algo de cuándo podrán los precios nuevos en tablilla?”, pregunta un encopetado dueño de un deslumbrante Ford negro con chapa W, el mascarón de proa de la flota mipymera, a uno de los expendedores del Tángana que, junto a un colega, está sentado en uno de los contenes del establecimiento.
“Dicen, diiiceeen que están reunidos para eso, pero hasta ahora no han llamado para explicar nada”, responde el empleado con media sonrisa, algo de sorna y exhalando el humo de un cigarrillo el jueves en la tarde.
“Pero ya mañana empieza la cosa”, interpela el usuario, sin disimular su enojo.
“¿Qué quieres que te diga?”, cortó el empleado luego de una chupada entusiasta a su cigarro Popular con filtro.
Precios rompecorazones

Listado de precios del combustible hoy en Cuba
| Combustible | Unidad | Precio mayorista | Precio minorista |
|---|---|---|---|
| Gasolina Especial B100 | Litro | 2.50 dólares | 2.60 dólares |
| Gasolina Especial B94 | Litro | 1.90 dólares | 2.00 dólares |
| Gasolina Regular B90 | Litro | 1.80 dólares | 1.90 dólares |
| Gasolina Motor B83 | Litro | 1.70 dólares | 1.80 dólares |
| Diésel Especial | Litro | 2.10 dólares | 2.20 dólares |
| Diésel Regular | Litro | 1.90 dólares | 2.00 dólares |
Para el comercio minorista, la gasolina especial pasó de 1,30 USD a 2,00 USD, lo que supone un aumento del 53,8 %. La gasolina motor subió de 0,95 USD a 1,80 USD (89,5 %), mientras que el diésel se disparó de 1,10 USD a 2,00 USD (81,8 %).
El ajuste ocurre en un contexto de salarios estatales promedio de 6930 CUP, equivalentes a 14-16 USD mensuales según la tasa oficial. Un trabajador necesita destinar casi todo su ingreso mensual para adquirir apenas 8 a 10 litros de gasolina con estas nuevas tarifas. En el mercado informal, donde el litro de gasolina se cotiza en torno a 5000 CUP y el diésel a 6000 CUP, el costo de un litro devora de una sentada el salario completo de un mes.
El desequilibrio entre precios en dólares y salarios en pesos coloca a Cuba en una situación crítica frente a países vecinos como Panamá, Costa Rica y República Dominicana, donde un litro de combustible representa menos del 0,3 % del salario promedio.
| País / ciudad | Precio aprox. gasolina (USD/litro) |
|---|---|
| Guatemala | ~1.20–1.30 |
| Belice | ~1.45–1.60 |
| Honduras | ~0.97–1.10 |
| El Salvador | ~1.12 |
| Nicaragua | ~1.15–1.25 |
| Costa Rica | ~1.25–1.35 |
| Panamá | ~0.83–0.95 |
| República Dominicana | ~1.30–1.40 |
| Jamaica | ~1.14–1.30 |
| Trinidad y Tobago | ~0.80–0.95 |
| Miami | ~1.07–1.22 USD/litro |
En Florida, donde está siendo despachada una buena parte del combustible en isotanques con destino al puerto de Mariel, a mediados de mayo de 2026, el litro de gasolina especial (premium) cuesta alrededor de 1,22 USD, mientras que el litro de diésel se ubica en 1,28 USD.
La guerra contra Irán y el cierre del estrecho de Ormuz han sacudido los mercados energéticos como un terremoto silencioso.
El petróleo Brent, que se mantenía en torno a los 70 dólares por barril antes del conflicto, escaló hasta superar los 120 dólares, arrastrando consigo los precios de la gasolina y el diésel en todo el mundo.
El resultado es un repunte global de entre 30 % y 50 % en los combustibles, que se traduce en un golpe directo al bolsillo de millones de consumidores.
En este contexto, Cuba, además, está sometida a un tajante bloqueo petrolero por parte de la Administración que impide las importaciones de combustible por parte del Estado. Excepcionalmente, a finales de marzo, entró, en medio de negociaciones entre EE.UU. y Rusia, el buque Anatoli Kolodkin, con unos 740 mil barriles de crudo, equivalente a 100 mil toneladas.
Repercusiones para el resto de la economía
Los “escasos combustibles que llegan a altos costos” son comprados, en su mayoría, en el mercado más cercano y paradójicamente accesible a Cuba, por parte de privados. Estados Unidos, cuyo gobierno abrió esa ventana de oportunidades luego que La Habana, en una acción sin precedentes en marzo, quitara los candados al monopolio energético de 67 años, un sector estratégico no disputado e intocable en el diseño del sistema.
La importación de combustibles por “actores no estatales” desde el mercado internacional, siempre que cumplan con unos requisitos técnicos y regulatorios, ha permitido que gran parte del sector privado no colapsara en pocas semanas, sepultado bajo el peso de las sanciones estadounidenses.
En el primer trimestre de 2026, Cuba importó desde EE.UU. gasolina, fuel oil, diésel y lubricantes por 11,6 millones de dólares —con un salto gigante en marzo, cuando las ventas mensuales alcanzaron los 8,78 millones de dólares. A finales de marzo, Reuters confirmó que desde el inicio de las exenciones habían llegado 30 mil barriles —4,8 millones de litros— a las mipymes cubanas.
En febrero, un informe de la consultora Auge, ella misma una empresa privada, destapó que “el 96,4 % de las mipymes enfrentan un impacto que va de severo a catastrófico” ante la escasez de combustibles.
Según datos de la Oficina Nacional de Estadística e Información (Onei), manejados por la agencia Reuters, el sector no estatal generó el 55 % de las ventas minoristas de bienes y servicios —no se incluyen los públicos— durante 2024, cuando un año antes había quedado en un 44 %. De modo que hace ya un par de años que más de la mitad del comercio minorista en Cuba está en manos del sector privado, a contrapelo de políticas fiscales e inhibitorias que tratan de rebajar sus ímpetus expansivos.

En el mismo mes, el economista cubano Pedro Monreal alertó que la autorización del Gobierno de EE.UU. para vender combustible a empresas y particulares en Cuba sin licencia específica implicaría, junto con el alivio a la escasez del recurso, un encarecimiento transversal en la economía del país.
Monreal fue al detalle: transportar un litro de combustible en los referidos tanques estandarizados en el área oscila entre 0,09 y 0,19 USD por litro, frente a un rango de 0,018 a 0,037 USD por litro en buques tanque, lo que representa un costo aproximadamente cinco veces mayor. A ese diferencial habría que añadir el precio “rack” del combustible y otros costos asociados, como márgenes de exportación, documentación y tasas.
El experto estimó entonces que, al tratarse de un insumo básico, el sobrecosto impactaría en los precios de bienes y servicios ofrecidos por las mipymes y particulares.

Una transición gestionada ¿desde Washington?
Washington pretende controlar la transición y hasta el timing hacia una economía de mercado en Cuba, como la jugada perfecta para un posterior jaque mate político. Ahora mismo, está regulando las llaves de paso de la energía fósil, una vez que canceló de un porrazo el mecenazgo venezolano y espantó las entregas rusas, obligando a Moscú a un hasta ahora único envío de carácter humanitario y no soberano.
Para la Administración republicana, Cuba alberga a un Estado “fallido” que ha tenido que ceder ante el empuje del sector privado, al que el sistema tuvo que acudir para sortear las trabas del bloqueo y amortiguar los costos sociales de la pobreza generalizada y la crisis sistémica.
A todas luces, esa ventana de oportunidades abierta por Washington es demasiado angosta para las ingentes necesidades de amplios sectores poblacionales en precariedad doméstica e inseguridad alimentaria.
Las noticias que están llevando al Capitolio legisladores y la prensa estadounidense sobre Cuba hablan de una implosión en cámara lenta, pero acelerada luego de la cuarentena petrolera impuesta en febrero por la Administración Trump.
“Salimos impresionados por los efectos inhumanos de la política, cuyo objetivo parece ser estrangular la economía hasta llevar al pueblo cubano a la ruina y dejar al país disponible, como dijo el presidente Donald Trump, para la toma”, escribieron para The New York Times los congresistas demócratas Pramila Jayapal y Jonathan L. Jackson.
“Cuba está definitivamente seca de combustible”, catapultó, por su parte, el diario español El País al glosar la intervención esta semana del ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy.
“No tenemos absolutamente nada de fueloil, ni absolutamente nada de diésel. Ya no tenemos reservas”, admitió hace dos días sin afeites retóricos el titular cuando faltaban apenas un par de horas para otra noche de protestas, cacerolazos y pirotecnia desesperada en La Habana y otras ciudades cubanas en medio de tinieblas cotidianas y un verano invasivo.
Hacia provincias, la situación es de colapso. En el poblado de Cumanayagua, por ejemplo, hay reportes en redes de 52 horas consecutivas sin fluido, interrumpidas por un paréntesis de dos horas de energía.












