|
Getting your Trinity Audio player ready...
|
El tercer domingo de junio se celebra y se reconoce, en varios países, a la figura del padre.
Más allá de las cámaras y los reflectores, tres reconocidos artistas de nuestro país comparten la convicción de que ser padre es el mayor compromiso de sus vidas.
Para uno de ellos, Enrique Bueno, el vínculo con su hija es innegable. El actor, recordado por el personaje de Leroy en la telenovela La cara oculta de la luna, siempre ha mostrado un fuerte vínculo con Lía.
“La paternidad me cambió por completo, no solamente en el ámbito personal, sino también en el profesional. Una vez que mi hija llegó a mí, fui mucho más consecuente con mis actos y con mi forma de pensar. En la esfera laboral empecé a ver mis personajes desde otros ángulos que no había experimentado; había aspectos míos en los que era inmaduro y Lía me hizo madurar. Mi hija es el mejor regalo que me ha hecho la vida”, confesó.
El cariño entre padre e hija siempre se ha hecho sentir con fuerza, a pesar de la distancia que hoy los separa. “La vida me quitó el privilegio de tenerla físicamente, pues siendo una niña se fue a vivir a Canadá con su mamá. Eso nos afectó muchísimo a los dos, que teníamos una relación estrecha desde que ella nació. Estamos separados físicamente, pero espiritualmente estamos cerca. Nos hablamos a través de las redes sociales. Nos contamos las buenas y malas”, detalló.
Hubo una etapa en la que a Lía le resultó difícil comprender las exigencias de la profesión y el impacto que el trabajo de su padre tenía en el público, recordó Enriquito.

“Quería a su papá cien por ciento para ella y mi profesión lo impedía por muchas razones. Mi carrera me ocupa mucho tiempo y a veces estoy ausente de la casa por horas o días. Se le hizo difícil afrontar la popularidad del padre e interactuar con personas constantemente para tirarse fotos. Manejarlo entre ella y yo era difícil”, reconoció.
“Lo pude solucionar en familia; íbamos a casas de amigos que ella conocía y se sentía en confianza. Empecé a evitar los lugares públicos y vi que se sentía mejor. Esa fue la solución para que empezara a aceptar a su papá actor públicamente”.
El actor aprovechó esta oportunidad para manifestar los sentimientos que profesa por su “mayor tesoro”. “Busco puntos de contacto que puedan ser interesantes para seguirla motivando. Lo que más disfruto de este rol es el juego. Mis padres siempre demostraron ser mis amigos y yo he tratado también de convertirme en su amigo”.
“Disfruto mucho nuestras conversaciones, de momento somos dos amigos que nos contamos chismes, que podemos llorar y reírnos en un momento determinado. Lo más genuino y especial de nuestra relación es sentirla reír. Eso me hace muy feliz y es una de las cosas que más busco”, concluyó.
Un padre ejemplar
La mayoría de los cubanos conocen a Waldo Mendoza por las interpretaciones de temas como “Qué lindo es”, “Cuéntale” y “Chiquitica”, pero sus allegados lo valoran, además, por ser un padre ejemplar.
“Cuando uno es padre por primera vez, cambian muchas cosas, asumes una mayor responsabilidad ante las cosas y tienes una madurez plena. A partir de ese momento eres responsable de tus actos. Pasas de ser el ser humano que era protegido a proteger. Cuando creas una familia, eres el guía e intentas estar siempre para ellos para darles la mejor enseñanza”.
En sus palabras reflexionó sobre su experiencia como padre y recordó con emoción a su progenitor. “De mi padre aprendí el amor por la familia, priorizar su cuidado e integridad, antes que nada. Para él sus hijos, al igual que para mí, son lo más grande. Nos enseñó que cuando la familia está unida, las cosas se pueden lograr con mejores resultados”.

El propósito fundamental de Waldo es seguir fortaleciendo su relación con sus hijos y que ellos continúen sintiéndose orgullosos de él. “Trato de ser su amigo; me involucro con ellos y siempre he sido su guía. Tenemos una relación empática en donde somos transparentes en todo los que hacemos, me cuentan sus proyectos y sus relaciones personales. Trato de que cuenten conmigo para todo y de que confíen en mi”.
Ser padre ha reforzado su compromiso, esfuerzo y dedicación.
“Disfruto el hecho de que están tocando conmigo en la agrupación, compartimos el escenario, discutimos temas relacionados con la música y de otros ámbitos. Es también un desafío porque tengo que estar preparado para responder sus inquietudes. En el caso de mi hija, ya me hizo abuelo. Uno ve el hecho de tener un nieto distante y de momento lo ves materializado y te sientes feliz. Es un reto porque creció la familia y tienes que darle amor a ese nuevo ser que te hace más responsable”, remarcó.

Al decir del Presidente de Honor del Festival Internacional Chocolate con Café, cada día que comparte con sus hijos es una aventura, un desafío y una lección de amor incondicional.
“Ha sido una satisfacción increíble ser padre de una familia musical. Lo disfrutamos tanto que prácticamente vivimos en un escenario hasta en la casa. Ser padre no es solo regalarles la vida, es también dedicarles tiempo y aconsejarlos. Es estar presente cuando todo está bien y cuando las cosas no marchan como uno espera. Nosotros somos el espejo; tienes que ser el guía para sus vidas”.

Amor multiplicado
Desde que Lucía llegó a la vida de Delvys Fernández, se convirtió en su razón de ser y en el centro de su atención. “Mi existencia cambió a partir de la paternidad. Fui padre con 24 años, era joven, tenía sueños y pensé que una hija podía convertirse en un problema. Sin embargo, cuando la tuve en mis brazos por primera vez, despertó dentro de mí una fuerza descomunal”, contó el actor.
Con la mirada puesta en retrospectiva, confiesa sentirse orgulloso de sus hijas y señala que intenta transmitirles enseñanzas y conocimientos para orientarlas en sus decisiones.
“Estoy orgulloso de ellas, de sus logros, y de poder transmitirles las ideas y experiencias que todo el tiempo intento hacerles llegar. Lucía no vive conmigo desde muy pequeña, pero siempre hemos estado vinculados. La amo muchísimo y mi existencia cambia y depende de ella”.

En él abundan los recuerdos de su propio padre, de quien aprendió que la paternidad no es cuestión de perfección, sino de amor, afecto, compromiso y presencia.
“Mi mayor desafío es la distancia. La añoranza y las ganas de ver a mi hija son fuertes. Tener que sobreponerme al hecho de no poder verla permanentemente o no estar todo el tiempo cerca de ella es complicado. Es muy difícil para mí hacerle ver que la amo y que estoy aquí para lo que necesite”, expresó con la voz entrecortada.
Reconocido por su participación en importantes producciones de la televisión, el teatro y el cine, Delvys se muestra muy cercano a sus hijas y aprovecha cada oportunidad para expresarles su amor.
“Todo el tiempo intento formar una unión con ellas a través de la conversación. Soy de quienes creen que no se debe imponer nada, que uno debe convencer a través del razonamiento. No me gusta ser de esas personas que les dicen a los hijos: ‘Tienes que hacer tal cosa’, o ‘Tienes que llevarlo por aquí’. Me gusta debatir con ellas y siempre las incentivo a que se superen”.
Cuando se le pregunta si le resultó difícil alternar la faceta artística con el rol de padre, Delvys afirma que en su caso no fue una experiencia compleja. “Lucía nació en mi cumbre teatral, como quien dice entre muñecos y música. Nació dentro del teatro, disfrutando lo que me gusta. Nunca la obligué a seguir mi profesión, sino que la incentivé a que decidiera su camino y que hiciera lo que más le apasionara”, rememora.
Su talento y capacidad interpretativa lo han mantenido vinculado al mundo artístico, pero siempre ha tenido claro que la paternidad constituye su prioridad fundamental. El cariño que le profesan Lucía y Lauramia recompensa todo su esfuerzo y dedicación, y lo impulsa cada día a ser mejor persona.

“También estoy en la vida de Lauramia, hija de mi esposa, desde que ella tenía siete años. La relación que tenemos es superinteresante, porque ha cogido el rumbo de la actuación y es un poco más cómodo guiarla dentro de este medio. Siempre sin imponer, solo destapándole el conocimiento. Voy intentando ser padre, es algo que me llena muchísimo”.













