La actriz y directora teatral cubana Doris Gutiérrez falleció en la madrugada de este jueves, según confirmó el realizador y guionista Carlos Collazo en sus redes sociales. Tenía 80 años.
“En la madrugada de hoy jueves 9 de julio falleció la actriz Doris Gutiérrez, a quien tuvimos la oportunidad de ver y disfrutar recientemente en algunas telenovelas”, escribió Collazo, sin ofrecer más detalles sobre las causas del deceso.
Gutiérrez, nacida en el central Jobabo, provincia de Las Tunas, había recibido recientemente el Premio Omar Valdés de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), distinción que reconoce la obra de toda una vida.
En 2024 protagonizó el personaje de Dominique Lafont en la telenovela Tan cerca y tan lejos, dirigida por Alberto Luberta y Loysis Inclán, lo que marcó su regreso a la televisión cubana después de tres décadas de ausencia.
“Crecí viendo películas y ese era mi juego preferido”
Su vínculo con el arte nació en la infancia. Su padre trabajaba como mecánico en el ingenio y por las noches como proyeccionista del cine del pueblo, un detalle que la propia actriz consideraba fundacional.
“Crecí viendo películas y ese era mi juego preferido. En mi imaginación, lo mismo filmaba una película, representaba una comedia, que montaba un espectáculo de circo y payasos delante del espejo, que era mi cámara”, recordó en una entrevista con el Portal de la Televisión Cubana en 2022.
Fue una de los primeros quince alumnos que llegaron a la recién fundada Escuela Nacional de Arte, instalada en el antiguo Country Club de La Habana, tras la Alfabetización. “Yo venía de un pueblo azucarero de familia pobre, de obreros”, contó.
De los seis años de formación en la ENA, Gutiérrez salió con una disciplina que marcaría toda su carrera. “En mi año empezamos dos grupos de actuación de 25 alumnos y terminamos cinco, todas mujeres. Había mucha exigencia, hasta disciplina militar tuvimos”, recordó.
Al graduarse, integró Joven Teatro y luego ingresó en Teatro Estudio, donde permaneció hasta 1994, trabajando con figuras como Vicente Revuelta, Raquel Revuelta, Héctor Quintero, Abelardo Estorino, Armando Suárez del Villar y Berta Martínez. De cada uno guardaba una lección distinta.
De Vicente Revuelta, que prefería que lo vieran como guía antes que como director, aprendió a dejar margen de libertad al actor. De Héctor Quintero destacó su exactitud: “Sabía exactamente lo que quería y cómo lo quería y no le fallaba lo que había concebido. Tenía un talento para captar, con profundidad y estilo propio, la vida del cubano”.
Fue también el propio Vicente Revuelta quien le dio el consejo que definió su trayectoria como directora. Cuando Gutiérrez le confesó que quería dirigir, pero no sabía por dónde empezar, y que pensaba buscar algo fácil para comenzar, Revuelta la detuvo: “¡No! Nunca busques algo fácil, busca algo que te haga vibrar y, mientras más difícil, mejor. Una obra que te presente muchas dificultades te hará encontrar grandes soluciones”. Para la actriz, esas palabras fueron “una de las enseñanzas más grandes” que recibió en su vida.
Como directora, firmó montajes de Los soles truncos, Electra o la caída de las máscaras (cuyo texto tradujo del francés), Los días felices, Las criadas, María Estuardo y Tío Vania, entre otras obras.
La traducción de Electra fue, dijo, “una experiencia muy buena, porque la traducción te da un dominio muy íntimo del texto”. Algunos de esos montajes le valieron premios de puesta en escena y de actuación para sus intérpretes.
El regreso a la televisión, 30 años después
Su regreso a la televisión, el primero desde las aventuras Orden de Ataque en 1986, fue también un reto de adaptación.
“Al principio estaba como pez fuera del agua”, reconoció en 2022, aunque agradeció el recibimiento del equipo: “Me sentí ayudada por los camarógrafos y el colectivo en general”. Lo que la ayudó a sostener el acento francés de su personaje Dominique Lafont fue su esposo, ciudadano francés con quien llevaba casi 49 años casada y que trabaja con el idioma. “Tuve la ayuda de mi esposo, ya que esa es su lengua”, explicó.













