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En su primera entrevista pública, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del expresidente Raúl Castro, reiteró que Cuba “no representa la más mínima amenaza” para Estados Unidos y que la isla desea mantener una “relación civilizada, de respeto y en pie de igualdad” con Washington.
La conversación, publicada en exclusiva para el diario The National con base en Emiratos Árabes, ratifica el protagonismo inusitado de Rodríguez Castro, nacido en La Habana en 1985, quien ha emergido en los últimos meses como figura influyente en la dinámica de la crisis cubana y mantiene contactos discretos y confirmados con funcionarios estadounidenses.
“Desde los primeros días de la revolución, nuestros líderes históricos siempre proyectaron, y lo dieron a conocer al mundo y a los distintos gobiernos de Estados Unidos, que Cuba y su gobierno revolucionario siempre han estado dispuestos a mantener una relación cordial”, afirmó. “¿Por qué no habría de ser una relación normal y natural? No ha sido Cuba quien ha frustrado ese deseo”.
Recientemente trascendió que Rodríguez Castro tuvo varios encuentros en La Habana con el empresario y aspirante republicano al Congreso por el estado de Rhode Island, Vic Mellor.
Emergencia económica y presión internacional
El debut mediático de “Raulito”, como lo llama el propio periodista, se produce un día después de que la Asamblea Nacional aprobara, vía express, un paquete de reformas más súbito y arriesgadamente estratégico en toda la historia de la revolución como intento de salida de una crisis existencial del proceso histórico iniciado en 1959 por Fidel Castro.
Medidas inéditas de apertura al mercado, expansión de la empresa privada, autonomía municipal, abolición del monopolio estatal al comercio exterior y estímulos a la inversión extranjera, sobre todo de los emigrados cubanos, fueron defendidas por el presidente Miguel Díaz-Canel y el primer ministro Manuel Marrero.
El mandatario reconoció que el plan se inspira en los modelos de China y Vietnam, pero rechazó que estuviera forzado por las presiones de Washington, que en menos de seis meses ha ido desmontando las escasas bazas financieras del sistema con el mundo e impuesto un cerco petrolero sin precedentes que ha agravado sobremanera la crisis humanitaria en la isla.
“El panorama es sombrío. El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Turk, advirtió este mes que las restricciones de combustible impuestas desde enero, junto con sanciones extraterritoriales contra comerciantes, aseguradoras, navieras e instituciones financieras, han provocado apagones diarios que superan regularmente las 20 horas. Niños están muriendo porque los médicos no tienen acceso a suministros y medicinas esenciales”, escribió el reporte del medio The National, firmado por Salim A. Essaid.
“Diálogo, no confrontación”
Raulito, cuyo abuelo fue recientemente inculpado por la justicia norteamericana por el derribo de dos avionetas civiles en 1996, insistió en que la disposición de Cuba al diálogo no es concesión, sino continuidad histórica: “Desde los primeros días de la revolución, nuestros líderes siempre hicieron saber que Cuba estaba dispuesta a mantener una relación cordial. No ha sido Cuba la que ha frustrado ese deseo”.
El recién ascendido a coronel y jefe de la Dirección de Seguridad Personal del Minint y de la escolta personal de Raúl Castro, subrayó que cualquier negociación debe darse sin condicionamientos ni imposiciones: “Es difícil sostener conversaciones en un ambiente hostil de medidas coercitivas y amenazas. Pero seguimos creyendo que el camino del diálogo es el que nos acerca, no la confrontación”.
Sobre la posibilidad de un enfrentamiento militar, fue categórico: “No hay razón para que Estados Unidos agreda militarmente a Cuba. Incluso agencias estadounidenses han reconocido que Cuba no representa riesgo alguno para su seguridad nacional. Nuestro pueblo no será subyugado”.
También rechazó la inclusión de Cuba en la lista de países patrocinadores del terrorismo: “Se sabe que Cuba no tiene relación con el terrorismo, y esto es reconocido internacionalmente y particularmente en Estados Unidos”.

Apertura a la inversión y mensaje al empresariado
Durante la entrevista con The National, el viceministro de Comercio Exterior e Inversión, Carlos Méndez, reforzó el mensaje hacia la comunidad empresarial estadounidense: “Queremos que los empresarios de EE.UU. sepan que Cuba es un país abierto a la inversión, desde minería y turismo hasta bienes raíces, banca y finanzas. Las diferencias políticas no deberían impedir la participación en nuestra economía”.
Rubio y Trump: dos visiones en pugna
Analistas consultados por The National coinciden en que el mensaje de Raulito aterriza en un entorno político fracturado en Washington. El profesor William LeoGrande, de American University, señaló que el senador Marco Rubio es quien marca la línea dura contra Cuba, al punto de redactar junto a Mario Díaz-Balart la política de Donald Trump hacia la isla.
Por su parte, la académica Helen Yaffe recordó que Trump envió emisarios empresariales a Cuba en los años 90 para explorar oportunidades hoteleras y de golf, lo que revela un enfoque más transaccional. Para Rubio, en cambio, la motivación es “casi de venganza”, pues su carrera política se construyó representando al exilio cubano.
El investigador cubanoamericano Arturo López-Levy, de la Universidad de Georgia, lo resumió en términos drásticos: “Toda su vida política se basa en la idea de que la Revolución cubana fue un accidente”.
Gobierno cubano niega que el conglomerado empresarial Gaesa actúe de forma “paralela al Estado”
Obstáculos internos: GAESA en el centro
En el reporte de The National se menciona que el analista Mario Braga, de RANE Network, identificó un impasse dentro de Cuba: distintas facciones no han acordado hasta dónde avanzar en las reformas, lo que genera frustración en la administración Trump.
En el centro del debate está GAESA (Grupo de Administración Empresarial, Sociedad Anónima), el conglomerado militar fundado en los años 90 que controla entre el 40 y el 70 % de la economía. “Serían mucho menos propensos a aceptar una demanda estadounidense de desmantelar este conglomerado o abrirlo a la participación privada, porque tendrían intereses directos que perder”, explicó Braga.
Preguntado sobre la posibilidad de levantar el embargo, Méndez fue franco: “Me gustaría responder que sí, pero la realidad es no. No tenemos sanciones contra Estados Unidos. Lo que tenemos es la disposición de acoger a las empresas estadounidenses”.
LeoGrande cree que podría haber un cambio si Washington acepta que no habrá transición política: “Hay mucho margen en los temas económicos… eso podría ser suficiente para lograr un acuerdo. Pero no lo sé”.
Vistiendo de civil y a la moda, el coronel Rodríguez Castro, hijo de Déborah Castro y del fallecido general de División y jefe de GAESA, Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, concluyó la entrevista con una afirmación de compromiso repetida por los gobernantes cubanos desde los años 90, a la caída del llamado socialismo real en Europa del Este y la Unión Soviética: “Mientras exista la revolución, Cuba no dejará a ningún cubano atrás ni olvidado. Esa visión es una gran prioridad”.












