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Cuba está dispuesta a abrir sus puertas a la inversión extranjera, incluso si proviene del propio Donald Trump o de alguna de sus empresas, afirmó en La Habana el viceministro de Relaciones Exteriores Carlos Fernández de Cossío, en entrevista exclusiva con The New York Times, en medio de la crisis energética que atraviesa la isla por el bloqueo petrolero impuesto por Washington desde hace más de medio año.
“El propio Trump podría invertir”, dijo Fernández de Cossío al periodista Jack Nicas, durante un diálogo en el Centro de Estudios Fidel Castro de La Habana. “Lo que le prohíbe a Donald Trump invertir en Cuba son las leyes estadounidenses. No lo excluimos a él ni a su organización de hacer negocios en Cuba, si lo hace respetando las leyes cubanas”.
La declaración marca un giro pragmático en la política económica cubana, que busca sobrevivir al cerco petrolero y a las sanciones extraterritoriales impuestas por la administración Trump. Estas medidas han frenado el turismo, paralizado la llegada de combustible y golpeado sectores estratégicos como la minería y la construcción.
EEUU exportó en mayo combustible por 24 millones de dólares al sector privado cubano
El cerco petrolero y sus efectos
Desde hace seis meses, Estados Unidos ha intensificado su presión sobre la isla, bloqueando la llegada de barcos con crudo. “El brazo coercitivo de Estados Unidos ha demostrado ser muy exitoso”, reconoció el vicecanciller. “Decirle a una empresa europea, latinoamericana o asiática que no puede exportar sus recursos nacionales a Cuba, es un nuevo orden mundial”.
El resultado ha sido devastador: apagones diarios y prolongados en toda la isla, caída del turismo y un mercado interno debilitado. “Si lo que Estados Unidos intenta es provocar dificultades de índole humanitaria en Cuba, lamentablemente tiene el poder para hacerlo”, reconoció Fernández de Cossío.
La estrategia cubana
El gobierno cubano ha respondido con reformas económicas que buscan atraer inversión extranjera. “Introdujimos algunos cambios en nuestra economía hace unas semanas. Creemos que pueden permitirnos enfrentar esta situación”, explicó el funcionario.
Aunque Cuba mantiene su rechazo a discutir cambios políticos con Washington, sí abre la puerta a negocios con empresas estadounidenses. “Si alguien viene y dice que tiene conexiones con empresarios importantes en Estados Unidos, estamos listos para dialogar”, aseguró.
Trump Island y la inversión extranjera
Preguntado sobre reportes de un proyecto turístico de lujo en una isla cubana vinculado a la Organización Trump, Fernández de Cossío fue claro: “No estamos considerando nada por el estilo en particular. Pero intentamos atraer inversión extranjera de cualquier país. Y eso no excluye a Estados Unidos”.
Incluso añadió: “Si él quiere hacerlo de manera pacífica, no vemos ninguna razón específica para excluirlo”.
La tensión con Washington no se limita al terreno económico. Trump ha sugerido “tomar Cuba”, lo que el vicecanciller calificó de absurdo. “¿Qué excusa puede haber para ejecutar una acción militar que cause muerte y destrucción contra un país pacífico?”, cuestionó.
No obstante, reconoció que la isla se prepara para cualquier escenario: “Seríamos ingenuos si no nos preparáramos, si no actualizáramos nuestra estrategia militar, que se basa en la participación de la población en su conjunto”.
Fernández de Cossío apeló directamente a la opinión pública norteamericana: “Después de causar todo este daño, ¿cuál es el objetivo que Estados Unidos logra? Ahí es donde creemos que debería haber algo de sentido común en el pueblo estadounidense”.
“Y si eso conduce a una acción militar contra Cuba, sufriremos miles de muertes. Probablemente habrá un baño de sangre en Cuba. También habrá muertes de jóvenes estadounidenses”, advirtió el diplomático, considerado uno de los principales interlocutores de La Habana con Washington con una carrera que ya lo llevó a cargos en Naciones Unidas y embajadas en Canadá y Sudáfrica.













