|
Getting your Trinity Audio player ready...
|
El alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, advirtió este lunes que el acelerado desarrollo de la inteligencia artificial (IA) está poniendo en riesgo derechos fundamentales como la vida, la alimentación, la privacidad, la salud y la seguridad.
Estos pronunciamientos se producen en momentos en que crece el debate público sobre los riesgos de la IA —incluso para el futuro de la humanidad—, a raíz de revelaciones y criterios de especialistas y líderes de empresas tecnológicas, y a contrapelo de la postura del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien rechazó la necesidad de imponer nuevos controles a esta tecnología.
En este contexto, Türk alertó en un comunicado sobre los riesgos asociados a la carrera internacional por desarrollar sistemas de IA cada vez más potentes, reseñó la agencia EFE.
Asimismo, reclamó una respuesta coordinada de los gobiernos y las empresas para garantizar que su evolución se mantenga dentro del marco del derecho internacional y los derechos humanos.
“La actual carrera hacia una IA cada vez más potente supone un salto cualitativo hacia mayores riesgos existenciales para todos los aspectos de nuestras vidas”, afirmó el jefe de derechos humanos de Naciones Unidas.
El funcionario puso especial atención en la llamada IA agéntica, una nueva generación de sistemas capaces de ejecutar tareas y tomar decisiones con un grado de autonomía mayor que las herramientas convencionales.
Según Türk, los fallos de estos sistemas podrían llegar a “paralizar servicios esenciales, fracturar las comunicaciones, desestabilizar infraestructuras críticas y golpear en el corazón mismo de las instituciones democráticas”.
El impacto, advirtió, podría extenderse a servicios básicos. “Poblaciones enteras podrían quedar sin acceso a agua, calefacción o servicios financieros”, señaló.
Türk también alertó sobre las implicaciones militares de la expansión de estas tecnologías y afirmó que la IA ya está acelerando el ritmo de las guerras, ampliando su alcance y debilitando las salvaguardias destinadas a impedir el uso de armas de destrucción masiva.
La ONU reclama reglas internacionales
Ante estos riesgos, el alto comisionado de la ONU pidió a los Estados y a las compañías tecnológicas actuar con urgencia a través de organismos y foros multilaterales.
Türk defendió que la gobernanza de la inteligencia artificial debe sustentarse en el derecho internacional y en la protección de los derechos humanos.
“Ningún país puede gobernar esta tecnología por sí solo, ninguna empresa debería poder decidir por sí sola qué riesgos debe aceptar el mundo, y ninguna persona debería verse obligada a renunciar a sus derechos humanos a cambio de promesas de progreso tecnológico”, afirmó.
La advertencia de Naciones Unidas se produce después de que algunos de los principales ejecutivos de la industria tecnológica hayan planteado públicamente la necesidad de moderar el ritmo de desarrollo de los sistemas más avanzados.
Dario Amodei, consejero delegado de Anthropic, publicó el sábado un ensayo en el que reclamó “un ritmo más lento” para el desarrollo de la IA ante los crecientes riesgos de seguridad.
A sus advertencias se sumaron Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, y Elon Musk, fundador de SpaceXAI, en una coincidencia poco habitual entre competidores del sector.
De Colombia a Brasil: cómo la IA está transformando las elecciones latinoamericanas
Trump rechaza una mayor regulación sobre la IA
En contraste con el llamado de la ONU, Trump defendió este lunes que Estados Unidos no necesita establecer nuevos mecanismos de control sobre la inteligencia artificial.
El presidente estadounidense calificó de “conspiración enfermiza” las advertencias que han surgido en torno a los riesgos de esta tecnología y afirmó que el principal mecanismo de seguridad necesario es que él ocupe la Presidencia.
“El único control o mecanismo de seguridad que necesita la IA es un presidente fuerte e inteligente”, escribió en su red social Truth Social.
Trump aseguró además que su Administración ya ha impedido que compañías y desarrolladores de inteligencia artificial realicen actividades que pudieran ser perjudiciales y sostuvo que existe un amplio poder penal y regulatorio sobre estas empresas.
Por ello, rechazó la necesidad de una regulación adicional y defendió que Estados Unidos mantenga el liderazgo mundial en inteligencia artificial frente a China.
“¡Quien gane en la IA, gana!”, afirmó el mandatario.
La posición de Trump se produce en un momento de creciente debate dentro de la propia industria tecnológica y también en sectores políticos sobre los límites que deberían establecerse al desarrollo de modelos cada vez más capaces.
Una carrera tecnológica con implicaciones globales
La disputa sobre el ritmo de desarrollo de la IA trasciende ya a las empresas tecnológicas y se ha convertido en un asunto de seguridad internacional, derechos humanos y competencia geopolítica.
La preocupación de Naciones Unidas se centra especialmente en la posibilidad de que sistemas con mayores niveles de autonomía puedan intervenir en infraestructuras críticas, servicios públicos, mercados financieros, comunicaciones o decisiones relacionadas con conflictos armados.
El desafío para los gobiernos consiste ahora en establecer mecanismos de supervisión que permitan aprovechar los beneficios de la tecnología sin dejar desprotegidos derechos fundamentales.
Para Türk, esa tarea no puede quedar en manos de un solo Estado ni de las grandes compañías tecnológicas.
La advertencia del funcionario de Naciones Unidas coincide así con un debate cada vez más intenso en Estados Unidos y otros países sobre hasta dónde debe llegar la carrera por construir sistemas de inteligencia artificial más avanzados y quién debe asumir la responsabilidad ante sus posibles consecuencias.











